El 18 de septiembre de 2026, el ‘Giuseppe Garibaldi’, un crucero de aviación con cubierta corrida donado por Italia, llegó a Tanjung Priok después de un viaje desde Taranto (Putrinda, 2026). Esto convierte a Indonesia en el segundo país de la ASEAN en poseer un portaaviones. En los estudios sobre poder marítimo, los portaaviones tienen una importancia estratégica porque permiten a un país extender sus operaciones aéreas y militares más allá de las limitaciones de las bases terrestres (Williams, 2017). Por lo tanto, la presencia del Garibaldi tiene el potencial de generar consecuencias que van más allá de la modernización de una sola plataforma.
El contexto es importante. Indonesia está desarrollando una nueva postura de defensa a través del marco de Fuerza Esencial Óptima (‘Optimum Essential Force’, (OEF)) (Indonesia Defense, 2025), mientras que el entorno de seguridad del Indo-Pacífico está cada vez más determinado por la competencia entre grandes potencias y la creciente importancia de la seguridad marítima. Un análisis previo del RSIS concluyó que el ‘Garibaldi’ probablemente se encuentra en una etapa inicial, más orientado a operaciones con helicópteros y a la asistencia humanitaria y respuesta ante desastres que a la proyección tradicional de poder (Lim, 2026). Por lo tanto, la importancia del ‘Garibaldi’ radica menos en su designación como portaaviones que en las capacidades que proporciona y en la forma en que Indonesia las integra en su doctrina, sus operaciones y su diplomacia marítima. Su importancia regional, por consiguiente, no surgirá simplemente de la adquisición de la plataforma, sino de las funciones que Indonesia le asigne dentro del entorno de seguridad más amplio del Indo-Pacífico
¿Por qué Indonesia opera un portaaviones?
La presencia del ‘Giuseppe Garibaldi’ como primer portaaviones de Indonesia debe situarse en el contexto de la modernización de la defensa de Indonesia. Desde el programa de ‘Minimum Essential Force’, (MEF) (Purwoto, 2014), Indonesia ha buscado mejorar la calidad y el nivel de preparación de las Fuerzas Armadas Nacionales de Indonesia (TNI, por sus siglas en bahasa). Al entrar en el período del OEF 2025–2044, la modernización del equipamiento de defensa, el fortalecimiento de la tecnología y la autosuficiencia de la industria de defensa forman parte del desarrollo de las fuerzas a largo plazo (Indonesia Defense, 2025). Para la Armada de Indonesia, este proceso incluye el desarrollo de buques de combate y submarinos, así como de infraestructura de apoyo. Sin embargo, esta modernización aún enfrenta restricciones presupuestarias y una brecha entre la ambición de contar con una armada de aguas verdes y las capacidades operativas disponibles.
Esta brecha es importante considerando la posición geográfica de Indonesia. Como país archipelágico, Indonesia debe proteger vastas áreas marítimas y las rutas marítimas estratégicas que conectan los océanos Índico y Pacífico. Los estrechos de Malaca, Singapur, Sunda y Lombok son de gran importancia para el comercio regional y mundial (Ali et al., 2026). Estas condiciones exigen capacidades de conocimiento del dominio marítimo, protección de los intereses nacionales y respuesta rápida ante crisis en zonas alejadas de las bases terrestres. En este contexto, la presencia del portaaviones indonesio ofrece capacidades diferentes de las de los buques de combate convencionales. El ‘Garibaldi’ puede servir como una plataforma móvil que transporte helicópteros, apoye operaciones aéreas desde el mar y funcione como centro de mando.
Sin embargo, poseer un portaaviones no convierte automáticamente a Indonesia en una potencia de aguas azules. El valor operativo del ‘Garibaldi’ se entiende mejor a través de cuatro funciones: apoyar el control y la negación del mar mediante la vigilancia y las operaciones de la flota; permitir una proyección de poder limitada cuando la integración y el sostenimiento de aeronaves lo permitan; apoyar la asistencia humanitaria y respuesta ante desastres (HADR, por sus siglas en inglés) mediante el despliegue de personal, helicópteros y logística; y ampliar las capacidades de señalización marítima y las opciones operativas de Indonesia.
Portaaviones en el panorama de seguridad del Indo-Pacífico
La presencia del ‘Giuseppe Garibaldi’ surgió en un momento en que el poder marítimo adquiría una importancia cada vez mayor en la competencia estratégica del Indo-Pacífico. Estados Unidos mantiene portaaviones y grupos de ataque de portaaviones como parte de su proyección de poder regional, mientras que China continúa ampliando sus capacidades de portaaviones. En 2026, por ejemplo, el ‘Liaoning’ operó junto con buques de escolta en el Mar de China Meridional y el Pacífico Occidental (Mahadzir, 2026). India también utilizó el ‘INS Vikrant’ en el ejercicio multilateral MILAN 2026, mientras que Japón continúa desarrollando capacidades operativas con F-35B desde buques de la clase Izumo (Borah, 2026). Australia también despliega regularmente buques de guerra en operaciones de presencia regional y opera junto con Estados Unidos y sus socios en el Indo-Pacífico (Australian Defence, 2026). Estas dinámicas indican que el poder naval está cada vez más vinculado a las capacidades de conocimiento del dominio marítimo, la interoperabilidad y la presencia militar en la región.
Indonesia no debería entenderse como participante en esa carrera de portaaviones. La escala, la doctrina y los objetivos estratégicos de Indonesia difieren de los de las principales potencias del Indo-Pacífico (Lin, 2024). No obstante, su creciente presencia marítima configura el entorno en el que Indonesia operará. Para Yakarta, la creciente importancia del conocimiento del dominio marítimo, la presencia persistente y la respuesta rápida aumenta el valor de las plataformas que pueden apoyar operaciones más allá del alcance inmediato de las instalaciones terrestres. El buque puede mejorar la capacidad de Indonesia para desplegar helicópteros, personal y apoyo logístico en operaciones que requieren movilidad marítima (Sulistiyandari, 2026). Por lo tanto, su valor estratégico inmediato radica en ampliar la capacidad de Indonesia para llevar a cabo operaciones marítimas en un área geográfica más extensa. Esto incluye el despliegue de helicópteros, el movimiento de personal, el apoyo logístico y la vigilancia marítima. Estas capacidades son especialmente relevantes para las responsabilidades de Indonesia en las principales rutas marítimas y para su capacidad de responder a contingencias marítimas sin depender exclusivamente de la infraestructura terrestre.
¿Qué significa para la arquitectura de seguridad de la ASEAN?
Para la arquitectura de seguridad de la ASEAN, la importancia del ‘Giuseppe Garibaldi’ para Indonesia radica en cómo el fortalecimiento de las capacidades marítimas de Indonesia puede interactuar con los mecanismos de seguridad que la ASEAN ha construido. La Comunidad Política y de Seguridad de la ASEAN (APSC, por sus siglas en inglés) considera la seguridad marítima, la cooperación en materia de defensa, la prevención de conflictos y el fomento de la confianza como parte de los esfuerzos para construir una región pacífica y estable (ASEAN, 2025). Mecanismos como la Reunión de Ministros de Defensa de la ASEAN (ADMM, por sus siglas en inglés), ADMM-Plus, el Foro Regional de la ASEAN (ARF, por sus siglas en inglés) y el Foro Marítimo de la ASEAN proporcionan canales para que los Estados miembros desarrollen transparencia, interoperabilidad y cooperación sin formar una alianza formal de defensa.
En este marco, el ‘Garibaldi’ tiene el potencial de fortalecer la capacidad de Indonesia para contribuir a la provisión de seguridad regional. La capacidad de transportar helicópteros, personal y logística puede utilizarse para asistencia humanitaria y respuesta ante desastres (HADR), búsqueda y rescate, evacuación, así como operaciones conjuntas con países de la ASEAN. Esto está en línea con la orientación del ADMM-Plus, que incluye la seguridad marítima y la HADR como áreas de cooperación práctica (ASEAN, n.d.-b). Por lo tanto, el valor regional de este buque no tiene que materializarse mediante operaciones de combate; su contribución también puede surgir de la capacidad de Indonesia para responder a crisis transfronterizas y no tradicionales.
Sin embargo, el fortalecimiento de las capacidades militares también tiene una dimensión de percepción. La ASEAN no fue creada como un sistema de defensa colectiva, por lo que la modernización de un país no desencadena automáticamente una respuesta militar colectiva de los demás países. Por el contrario, la ASEAN depende del diálogo, la transparencia, las medidas de fomento de la confianza y las normas para gestionar las diferencias en capacidades e intereses (ASEAN, n.d.-a). El Foro Regional de la ASEAN, por ejemplo, enfatiza explícitamente la transparencia, el fomento de la confianza, la prevención de conflictos y el respeto al derecho internacional como parte de la arquitectura de seguridad regional (ARF, n.d.). Por lo tanto, la explicación de Indonesia sobre los objetivos, los patrones de despliegue y las funciones del ‘Garibaldi’ influirá en la forma en que otros países de la ASEAN interpreten estas capacidades.
Las implicaciones son cada vez más importantes a medida que la ASEAN entra en una nueva etapa con la Visión de la Comunidad de la ASEAN 2045. El documento estratégico de la APSC sitúa la centralidad de la ASEAN como un elemento importante para afrontar un entorno geopolítico cada vez más complejo (ASEAN, 2025). Al mismo tiempo, la Perspectiva Marítima de la ASEAN considera el Estrecho de Malaca, el Estrecho de Singapur, el Estrecho de Lombok y el Mar de China Meridional como partes importantes de la red marítima que sustenta el comercio, la energía y la conectividad regional (ASEAN, 2023). En este contexto, el fortalecimiento de las capacidades marítimas de Indonesia puede reforzar la capacidad nacional y también es relevante para los intereses colectivos de la ASEAN.
Por lo tanto, la pregunta relevante para la ASEAN no es simplemente si Indonesia posee un portaaviones, sino cómo se comunica su despliegue y cómo se integra en las prácticas de seguridad regionales. Las operaciones centradas en HADR, búsqueda y rescate, seguridad marítima, ejercicios multilaterales y cooperación transparente proporcionarían señales observables de un papel cooperativo. Por el contrario, los despliegues realizados principalmente mediante operaciones militares unilaterales podrían generar interpretaciones diferentes entre los Estados de la región.
El desafío estratégico de Indonesia es, por lo tanto, convertir las nuevas capacidades del ‘Garibaldi’ en contribuciones regionales creíbles. Integrar la plataforma en HADR, seguridad marítima, búsqueda y rescate, ejercicios multilaterales y otros mecanismos liderados por la ASEAN permitiría a Indonesia demostrar su mayor capacidad marítima mientras refuerza la transparencia y la centralidad de la ASEAN. La importancia del ‘Garibaldi’ para el panorama de seguridad regional se medirá, en última instancia, no por la plataforma en sí, sino por las funciones operativas y las prácticas regionales que se desarrollen en torno a ello.
