I. Introducción
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo ataques militares conjuntos contra Irán y resultando en la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei. En respuesta, Irán lanzó ataques de represalia con drones y misiles contra bases militares estadounidenses, territorio israelí y otros estados del Golfo. Además, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) emitió advertencias que prohibían el paso de las embarcaciones por el Estrecho de Ormuz, lo que provocó una paralización efectiva del tráfico marítimo, tal como se ilustra en la Figura 1.

Figura 1: Mapa del Estrecho de Ormuz (Fuente: http://www.drishticuet.com)
Las advertencias y los posteriores ataques contra embarcaciones provocaron una drástica reducción del tránsito marítimo: el tráfico de buques cisterna disminuyó inicialmente en aproximadamente un 70%, más de 150 embarcaciones anclaron fuera del Estrecho para evitar riesgos, y el tráfico se redujo casi a cero. Esta interrupción afectó aproximadamente al 20% del suministro mundial diario de petróleo y a volúmenes significativos de gas natural licuado (GNL), lo que llevó a las principales empresas navieras a suspender operaciones en la zona.
Los precios del petróleo y el gas se dispararon: el crudo Brent llegó a alcanzar los 126 dólares por barril en su punto máximo, en medio de temores a escaseces de suministro prolongadas que podrían empujar los precios hacia los 100 dólares por barril. Los precios del crudo superaron los 100 dólares por barril el 8 de marzo de 2026 por primera vez en cuatro años, para luego retroceder. Sin embargo, cuando Israel atacó el yacimiento de gas de South Pars en Irán e Irán respondió atacando el complejo industrial de Ras Laffan en Catar, el precio del Brent volvió a superar los 110 dólares por barril el 18 de marzo, para descender a 107.15 dólares el 19 de marzo. El precio del crudo WTI también superó los 100 dólares por barril el 18 de marzo de 2026, cayendo luego a 93.61 dólares el 19 de marzo, tal como se muestra en las Figuras 2 y 3.

Figura 2: Precio del Brent, 2026 (fuente: Trading Economics)

Figura 3: Precio del crudo WTI, 2026 (fuente: Trading Economics)
Este cierre de facto del Estrecho de Ormuz por parte de Irán ha enviado ondas de choque a los mercados mundiales, incluidos los mercados energéticos. Además, la situación se agrava por momentos. En la actualidad, Estados Unidos está evaluando la posibilidad de realizar ataques militares contra la isla iraní de Jark o de ocuparla.
Como se muestra en la Figura 4, la Isla de Jark es fundamental para las exportaciones de petróleo iraní y, por ende, para su economía. Cualquier ataque contra su infraestructura energética podría tener consecuencias graves para los mercados mundiales del petróleo, que ya se encuentran al borde del colapso.
La importancia de la Isla de Jark radica en su papel como centro neurálgico del sistema de exportación de petróleo de Irán. Aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo iraní salen del país a través de la isla, y una gran parte tiene como destino China y otros mercados asiáticos. Los expertos en energía advierten que si Estados Unidos ataca las instalaciones energéticas de la Isla de Jark, el precio mundial del crudo podría superar los 150 dólares por barril. Surge entonces la pregunta: ¿Qué impacto tendrían los ataques estadounidenses contra las instalaciones energéticas de la Isla de Jark en el precio mundial del petróleo?

Figura 4: Mapa la ubicación de la Isla de Jark. (Fuente: The Guardian)
Este artículo intenta responder a esa pregunta. Para ello, explica en primer lugar por qué la Isla de Jark es tan importante, describe a continuación cómo respondería Irán a los ataques estadounidenses, y finalmente examina qué repercusiones tendrían dichos ataques sobre los precios mundiales del petróleo.
II. ¿Por qué es tan importante la Isla de Jark?
Con un tamaño aproximadamente equivalente a un tercio de Manhattan, la Isla de Jark constituye un nodo crítico de la industria energética iraní. La isla gestiona la gran mayoría de las exportaciones de crudo del país y sirve como eslabón fundamental entre los campos petrolíferos iraníes y los mercados mundiales.
Ubicada a unos 25 kilómetros de la costa iraní en el Golfo Pérsico, la Isla de Jark cuenta con puertos de aguas profundas que permiten el atraque de grandes petroleros para cargar crudo destinado a la exportación, algo que gran parte de la costa iraní no puede ofrecer fácilmente.
Situada en el norte del Golfo Pérsico, la Isla de Jark es relativamente pequeña — mide aproximadamente 8 kilómetros de largo y entre 4 y 5 kilómetros de ancho —, pero alberga una extensa infraestructura que incluye oleoductos, tanques de almacenamiento y terminales de carga costa afuera. Fundada por el consorcio petrolero estadounidense Amoco, fue confiscada por Irán durante la Revolución Islámica de 1979.
Las exportaciones de petróleo siguen siendo una de las principales fuentes de ingresos del gobierno iraní, lo que hace de la isla de Jark un activo estratégico de primer orden. En consecuencia, los oleoductos provenientes de algunos de los mayores yacimientos petrolíferos de Irán convergen en la isla, desde donde el crudo se carga en buques cisterna. Las terminales de la isla tienen capacidad para cargar aproximadamente entre 1.3 y 1.6 millones de barriles de crudo por día, gracias al acceso a aguas profundas que permite el atraque de superpetroleros.
Según un análisis de JPMorgan Chase, Irán incrementó sus exportaciones desde la Isla de Jark a niveles cercanos a los máximos históricos en los días previos a la reciente escalada en la región del Golfo.
Entre el 15 y el 20 de febrero, los embarques habrían superado los tres millones de barriles diarios, lo que sugiere que Irán pudo haber acelerado sus exportaciones anticipándose a posibles interrupciones.
El 13 de marzo de 2026, Estados Unidos anunció que había atacado objetivos militares en la Isla. En una publicación en redes sociales, Trump afirmó que Estados Unidos había “destruido totalmente” los activos militares allí presentes. Además, advirtió que, si Irán interfería con el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, EE. UU. podría reconsiderar su decisión de no atacar la infraestructura petrolera de la isla. [2]
Los medios iraníes informaron posteriormente que Irán advirtió que tomaría represalias contra la infraestructura energética vinculada a empresas estadounidenses en la región del Golfo si sus propias instalaciones eran atacadas.
“La isla de Jark genera 78,000 millones de dólares anuales en ingresos energéticos, con muelles de aguas profundas insustituibles que ningún otro puerto iraní puede replicar”, declaró Miad Maleki, exfuncionario del Tesoro estadounidense y asesor sénior de la Fundación para la Defensa de las Democracias, a la revista TIME. [3]
Según Maleki, Irán ha destinado una gran parte de sus ingresos por exportaciones de petróleo a las fuerzas armadas, las cuales toman posesión física de los barriles y comercializan gran parte del petróleo de manera independiente, principalmente con China. Maleki señaló que esto convierte a la Isla de Jark no solo en el pilar de la economía iraní, sino también en la principal fuente de ingresos de las fuerzas militares.
“Si la Isla de Jark fuera atacada y su infraestructura energética destruida, el 90% de las exportaciones de crudo iraní quedarían paralizadas”, declaró Amir Handjani, investigador residente del Quincy Institute, a la revista TIME. “Esto también desencadenaría una represalia masiva de Irán contra la infraestructura energética de los países árabes del Golfo Pérsico, mucho más devastadora que todo lo que hemos visto hasta ahora.” [4]
Dado su papel central en las exportaciones de petróleo iraní, cualquier interrupción de las operaciones en la Isla de Jark podría repercutir más allá de la región del Golfo, afectando potencialmente a los mercados mundiales del petróleo y al tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán.
Los buques cisterna cargan habitualmente crudo en las terminales de la Isla antes de enviarlo a compradores en el extranjero, incluida China. Como se muestra en la Figura 5, imágenes satelitales recientes muestran múltiples buques cisterna cargando crudo en Jark, según la empresa de inteligencia marítima TankerTrackers.com.
Gran parte del petróleo exportado desde la isla de Jark se destina a China, que ha seguido siendo uno de los principales compradores de crudo iraní a pesar de las sanciones occidentales. Los envíos de energía a China representan una porción significativa de los ingresos petroleros iraníes y juegan un papel importante en el financiamiento del gobierno iraní.

Figura 5: Imagen satelital que muestra la Isla de Jark el 11 de marzo, antes de los ataques de EE. UU. a la isla. (Fuente: Airbus)
III. ¿Cómo respondería Irán a los ataques estadounidenses contra las instalaciones energéticas de la Isla de Jark?
Irán ha amenazado durante mucho tiempo con responder a cualquier ataque estadounidense contra su infraestructura petrolera atacando instalaciones petroleras en toda la región del Golfo, lo que podría sacudir aún más los mercados mundiales del petróleo y provocar un nuevo repunte de los precios.
Si la Isla de Jark se viera bajo una amenaza grave, Irán podría tomar represalias intensificando sus ataques con drones o misiles contra la infraestructura de petróleo y gas de los países del Golfo, que ya han sufrido numerosos ataques de este tipo.
Irán ya ha atacado tanques de almacenamiento de petróleo en Omán y Baréin, así como la refinería Mina Al-Amadi en Kuwait, y ha atacado buques cisterna y cargueros en el Golfo.
Los analistas advierten que entre los objetivos potenciales podrían figurar oleoductos diseñados para sortear el Estrecho de Ormuz.
“En particular, los ataques contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita y el oleoducto de crudo de Abu Dabi de los Emiratos Árabes Unidos, utilizados para redirigir los flujos de petróleo interrumpidos por el cierre del Estrecho de Ormuz, representarían un golpe significativo”, señaló Roukaya Ibrahim, estratega de materias primas en la firma de análisis de inversiones BCA. [5]
El equipo de investigación de materias primas de JPMorgan también argumentó que un ataque a la Isla de Jark podría desencadenar represalias en el Estrecho de Ormuz o contra las principales instalaciones energéticas de la región.
JPMorgan destacó varios centros petroleros de importancia estratégica que podrían ser vulnerables, entre ellos Ras Tanura y la planta de procesamiento de Abqaiq en Arabia Saudita, y Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos, como se muestra en las Figuras 6 y 7.

Figura 6: Infraestructura de gas y petróleo de Arabia Saudita.

Figura 7: Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos
En efecto, en represalia por un ataque israelí contra su yacimiento de gas de South Pars el 18 de marzo de 2026, Irán lanzó ataques con misiles contra la ciudad industrial de Ras Laffan, la principal instalación gasífera de Catar, como se muestra en la Figura 8. Este ataque causó daños significativos a las instalaciones e impulsó el precio del Brent por encima de los 110 dólares por barril.

Figura 8: El mayor yacimiento de gas de Irán, South Pars, y el complejo industrial de gas de Ras Laffan en Catar. (Fuente: Al Jazeera)
Las fuerzas armadas iraníes también podrían continuar atacando el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz mediante embarcaciones rápidas de pequeño calado, drones suicidas y minas navales.
El canciller iraní Abbas Araghchi declaró el 14 de marzo de 2026 que su país atacaría las instalaciones de empresas estadounidenses en Medio Oriente si la infraestructura energética iraní fuera blanco de ataques.
“Si las instalaciones energéticas iraníes son atacadas, nuestras fuerzas armadas atacarán las instalaciones de empresas estadounidenses en la región o de empresas en las que Estados Unidos tenga participación accionaria”, afirmó Araghchi, según la agencia de noticias Tasnim, afiliada al CGRI. [6]
Asimismo, el 14 de marzo, los militares iraníes amenazaron con atacar varias ciudades de los Emiratos Árabes Unidos, alegando que EE. UU. utilizó instalaciones en ese país para lanzar el ataque contra la Isla de Jark el 13 de marzo.
El CGRI señaló que el ataque estadounidense se originó “desde puertos, muelles y refugios ubicados dentro” de ciudades emiratíes, aunque no especificó cuáles podrían ser los objetivos.
“El CGRI considera su legítimo derecho defender su soberanía nacional y su territorio atacando el origen de los misiles del enemigo estadounidense en puertos marítimos, muelles y refugios de soldados estadounidenses atrincherados en algunas ciudades de los Emiratos Árabes Unidos”, decía el comunicado, según medios estatales iraníes citados por Al Jazeera. [7]
El sábado 14 de marzo, hubo humo sobre el puerto emiratí de Fujairah tras la caída de restos de un dron interceptado sobre este importante centro petrolero, según informó la Oficina de Medios de Fujairah.
Handjani, del Quincy Institute, añadió que el posterior ataque contra los tanques de almacenamiento de Fujairah fue “más que simbólico”, dado que el puerto fue construido para sortear el Estrecho de Ormuz.
“Con esto, Irán está diciendo: también puedo atacarte al otro lado del estrecho”, declaró Handjani a la revista TIME. “Es también una advertencia a la administración de Trump. Si destruyen nuestra infraestructura energética, responderemos de la misma forma en los países del Golfo.”
Irán podría potencialmente ampliar sus objetivos para incluir infraestructura vital como las plantas desalinizadoras que abastecen de agua potable a millones de personas en toda la región del Golfo.
IV. El impacto de los ataques militares estadounidenses contra las instalaciones petroleras de la Isla de Jark o sus intentos de ocupación en los precios mundiales del petróleo
1. ¿Atacará y tomará EE. UU. la Isla de Jark?
¿Ocupará EE. UU. la Isla de Jark? Esta pregunta implica considerar si los ataques militares estadounidenses son un preludio a la toma de la isla. Los ataques contra la Isla de Jark se produjeron cuando EE. UU. anunció el envío a Medio Oriente de una unidad de respuesta rápida de marines compuesta por aproximadamente 2.500 efectivos. El exbrigadier general del Ejército de EE. UU., Kimmitt, planteó la posibilidad de que dicha fuerza ocupe la Isla de Jark.
Aún no está claro cuál será el uso específico de la Unidad Expedicionaria de Marines (MEU, por sus siglas en inglés) ni en qué lugar exacto será desplegada. Sin embargo, estas unidades han sido utilizadas tradicionalmente en misiones como evacuaciones a gran escala y operaciones anfibias que implican movimientos buque-tierra, incluyendo asaltos y operaciones de incursión.
El ejército estadounidense está desplegando miles de marines y marinos adicionales en Medio Oriente, según informaron fuentes oficiales de EE. UU. a Reuters el 20 de marzo de 2026. El despliegue del USS Boxer, un buque de asalto anfibio, junto con su MEU y los buques de guerra que lo acompañan, se produce tras el informe de Reuters según el cual la administración de Trump estaba evaluando el envío de miles de tropas adicionales para reforzar sus operaciones en la región. [8]
Expertos militares también han argumentado que un intento de atacar u ocupar la Isla de Jark requeriría un número significativo de tropas terrestres, algo a lo que la administración de Trump se ha mostrado hasta ahora reticente.
Según Handjani, si bien es una posibilidad real, “una invasión de la Isla de Jark desencadenaría represalias iraníes contra la propia isla. Está muy cerca del territorio continental iraní y resulta mucho más accesible para los drones y misiles iraníes que las bases estadounidenses en los países del Consejo de Cooperación del Golfo.” [9]
Maleki sugiere que los objetivos de los ataques nocturnos del viernes ofrecen una pista. “Los ataques del 13 de marzo destruyeron la pista de aterrizaje, las defensas aéreas, la base naval y el depósito de minas: exactamente los objetivos que se neutralizan antes de una operación anfibia o aerotransportada”, declaró Maleki a la revista TIME.
Maleki señaló que existen informes de que las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses, incluyendo unidades del Delta Force, están preparando operaciones en la región del Golfo, junto con despliegues adicionales de marines y fuerzas navales en el Golfo Pérsico.
Un factor crucial que podría determinar el siguiente movimiento de Trump es la enorme ventaja estratégica que el control de la isla otorgaría a EE. UU. Dado el papel central de la Isla de Jark en el sistema petrolero iraní, el control de la isla determinaría de manera efectiva el volumen de petróleo que Irán puede colocar en los mercados mundiales.
“Una presencia militar estadounidense en la Isla de Jark garantizaría simultáneamente la libertad de navegación al dominar el norte del Golfo Pérsico, otorgaría al presidente Trump el control directo del sector petrolero iraní y crearía las condiciones físicas previas para redirigir el petróleo iraní de China hacia los mercados occidentales.” [10]
2. ¿Cómo impactarían los ataques o la ocupación estadounidense en los precios mundiales del petróleo?
a. Panorama general
En cuanto al impacto de un ataque estadounidense contra las instalaciones energéticas de la Isla de Jark o de un intento de ocupación de la isla sobre los precios mundiales del petróleo, los expertos del sector señalan que el factor con mayor probabilidad de afectar los precios mundiales es un ataque de represalia por parte de Irán, más que la propia ocupación estadounidense de la isla y la destrucción de sus instalaciones en el proceso.
Handjani, del Quincy Institute, señala que la decisión del presidente Trump de no atacar las instalaciones petroleras de la isla de Jark fue una “decisión acertada” más que una consideración moral. Afirmó que si las instalaciones petroleras de la Isla de Jark fueran atacadas y la mayor parte de las exportaciones de crudo iraní quedara paralizada, “Irán obtendría un pretexto para lanzar un ataque a gran escala contra las instalaciones energéticas de otros estados del Golfo, lo que conduciría a un escenario catastrófico para los precios del petróleo.” [11]
Según Jim Reid, director de investigación macroeconómica mundial del Deutsche Bank, los precios del Brent han aumentado un 42% y los del WTI un 47% desde el estallido de la guerra contra Irán el 28 de febrero de 2026. Los ataques de Irán contra los estados del Golfo y el bloqueo del Estrecho de Ormuz ya han impulsado los precios mundiales del petróleo por encima de los 110 dólares por barril, su nivel más alto en años. La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha calificado esta crisis como la “mayor interrupción del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo”.
Los analistas del mercado petrolero estiman que si EE. UU. ataca la terminal de exportación de la Isla de Jark, la oferta mundial de crudo podría reducirse entre 1.5 y 2 millones de barriles diarios.
Según Roukaya Ibrahim, estratega de materias primas en la firma de análisis de inversiones BCA, esto representa aproximadamente entre el 3 y el 4% del volumen mundial de comercio de crudo por vía marítima.
Los países asiáticos, incluida China, se consideran particularmente vulnerables, dado que dependen en gran medida de las importaciones de petróleo provenientes de Medio Oriente. Ibrahim afirmó que “un ataque estadounidense contra las instalaciones petroleras de la Isla de Jark no solo afectaría significativamente la capacidad de exportación de crudo iraní, sino que también incrementaría el riesgo de un ataque iraní de mayor alcance contra instalaciones energéticas en Medio Oriente.”
Ibrahim añadió que tal escalada podría llevar los precios internacionales del petróleo hasta los 120 dólares por barril. Sin embargo, muchos expertos, incluido Neil Quilliam del ‘think tank’ británico Chatham House, advierten que los precios del petróleo podrían alcanzar los 150 dólares por barril. [12]
b. Análisis de escenarios
El 18 de febrero de 2026, Clayton Sigle del ‘think tank’ estadounidense CSIS presentó los siguientes cuatro escenarios sobre las interrupciones del suministro de petróleo y el alza de los precios internacionales derivados de un conflicto armado entre EE. UU. e Irán. [13]
Escenario 1: Irán interrumpe el transporte marítimo de petróleo árabe en el Golfo
Esta campaña probablemente apuntaría a los flujos de exportación del Golfo que transitan por el Estrecho de Ormuz, donde los canales de entrada y salida del tráfico marítimo tienen apenas tres kilómetros de ancho. Irán podría intentar desviar o tomar el control de buques cisterna, o atacarlos directamente mediante drones, embarcaciones de ataque rápido, misiles antibuque o minas navales. Hasta 18 millones de barriles diarios — probablemente mucho menos — de crudo y productos petrolíferos refinados no iraníes podrían verse reducidos o temporalmente paralizados.
Este escenario podría provocar la interrupción de varios millones de barriles diarios durante semanas, hasta que las fuerzas navales aliadas logren neutralizar las amenazas basadas en el mar y en tierra contra los flujos de carga energética. Los precios del petróleo experimentarían inicialmente un repunte, junto con el aumento de los fletes y las primas de seguros, y con la posible retirada de algunos operadores de la región, lo que reduciría aún más la capacidad de exportación. A medida que los operadores evalúen el volumen y la duración de la interrupción física, los precios del crudo podrían superar los 90 dólares por barril, empujando los precios minoristas de la gasolina en EE. UU. muy por encima de los 3 dólares por galón en promedio nacional. Al igual que el Escenario 4, esta cadena de eventos es reversible; Irán podría detener sus actividades disruptivas en cualquier momento, o las fuerzas internacionales podrían neutralizar sus intentos de interrupción, permitiendo que los volúmenes de exportación del Golfo se recuperen.
Escenario 2: EE. UU. (con o sin Israel) ataca directamente las instalaciones petroleras iraníes
En este escenario, las fuerzas navales y aéreas de EE. UU. atacarían la Isla de Jark y sus cadenas de suministro, las plataformas de producción costa afuera y las refinerías iraníes. La terminal de exportación iraní en la Isla de Jark representa prácticamente la totalidad de su volumen promedio de exportación de 1.6 millones de barriles diarios. La Isla de Jark podría quedar fuera de operación de varias formas, entre ellas inutilizando o destruyendo el equipo de carga de buques (bombas, mangueras y conexiones), dañando los tanques de almacenamiento de petróleo o cortando el flujo de crudo que llega a la isla a través de oleoductos submarinos. Los puntos críticos para el abastecimiento de petróleo a la isla incluyen la estación de bombeo terrestre de Ghurreh, la estación de medición en Ganaveh y los propios oleoductos.

Figura 9: Infraestructura petrolera de la Isla de Jark (Fuente: نايف عواض@naiyfaoad)
No solo están en juego las exportaciones de crudo iraní de 1.6 millones de barriles diarios (si se limitan a la Isla de Jark), sino también su producción nacional adicional de 1.5 millones de barriles diarios (si se atacan plataformas y yacimientos) y su suministro interno de combustibles para el transporte, como la gasolina (si las refinerías resultan dañadas). Los efectos sobre el precio del petróleo probablemente serían mayores que el repunte de entre 10 y 12 dólares por barril previsto en el Escenario 4, por dos razones: (1) los daños o la destrucción de la infraestructura iraní podrían mantener los barriles fuera del mercado durante un período prolongado (lo que podría compensarse en parte mediante la activación de la capacidad de producción de reserva de la OPEP); y (2) la anticipación de una mayor escalada por parte de Irán con algo similar al Escenario 3 (descrito a continuación). El Escenario 2, por tanto, podría llevar los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril.
Escenario 3: Irán ataca directamente las instalaciones petroleras de los países árabes del Golfo
Si EE. UU. ataca a Irán, este podría tomar represalias atacando directamente las instalaciones petroleras de los países del Golfo. Como se muestra en la Figura 10, este ataque podría tener como objetivo los campos de producción petrolera, instalaciones de procesamiento y recolección, o terminales de exportación de petróleo en la región del Golfo. Este escenario podría causar interrupciones, como la paralización del transporte de una porción significativa de los 18 millones de barriles de exportaciones diarias máximas de los países del Golfo excluyendo a Irán; por supuesto, esto depende de qué instalaciones petroleras de qué países sean clausuradas y por cuánto tiempo. Además, los suministros internos de crudo y productos refinados de los países atacados podrían verse comprometidos en millones de barriles diarios.

Figura 10: Infraestructura petrolera y de gas, oleoductos, pozos y campos gasíferos en Medio Oriente.
En este escenario, los precios mundiales del petróleo podrían dispararse, superando potencialmente los 130 dólares por barril registrados tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. En aquel momento, el suministro de petróleo en riesgo era de aproximadamente 5 millones de barriles diarios.
Las instalaciones petroleras de los estados del Golfo podrían resultar gravemente dañadas o destruidas en este escenario, con la posibilidad de una pérdida a largo plazo de la capacidad de exportación. Esto aplica no solo a las instalaciones terrestres, sino también, en particular, a las plataformas de carga costa afuera, que son críticas para las capacidades de exportación.
Un ejemplo de esta vulnerabilidad es que la totalidad del volumen de exportación diario de Irak — 3.5 millones de barriles — depende de instalaciones de carga costa afuera ubicadas muy cerca de las aguas territoriales iraníes. Si estas instalaciones son atacadas, su reparación podría requerir un tiempo considerable. A modo de ejemplo, el 29 de noviembre del año pasado, un ataque de Ucrania destruyó la plataforma de carga costa afuera de la Terminal del Oleoducto del Mar Caspio en el Mar Negro, paralizando la producción de crudo durante varios meses — 500,000 barriles diarios, equivalente a un tercio de la producción total de la terminal.
Las instalaciones terrestres son igualmente vulnerables, aunque pueden repararse con mayor rapidez que las instalaciones costa afuera, dependiendo de los recursos de recuperación disponibles. Por ejemplo, en septiembre de 2019, el ataque de Irán contra la instalación de procesamiento de petróleo de Abqaiq, de Saudi Aramco, inicialmente paralizó la producción diaria de crudo en aproximadamente 5 millones de barriles, pero gracias a los rápidos esfuerzos de recuperación, la mayor parte de la producción fue restituida en menos de dos semanas.
Escenario 4: Bloqueo de los envíos de crudo iraní por parte de EE. UU. o Israel
Si el presidente Trump ordena a las fuerzas estadounidenses atacar a Irán, el ejército de EE. UU. (junto con Israel) podría atacar no solo instalaciones militares iraníes, sino también instalaciones petroleras. En este escenario, EE. UU. (con o sin Israel) podría bloquear u ocupar la Isla de Jark — una instalación clave para la carga de crudo iraní en buques destinados a la exportación — y apoderarse de los buques cisterna que transportan crudo iraní.
Esto podría interrumpir las exportaciones de crudo iraní en hasta 1.6 millones de barriles diarios, todos ellos destinados a China. Sin embargo, dado que el crudo es una mercancía intercambiable a nivel mundial, una interrupción del suministro en cualquier región repercute en los precios mundiales del crudo. Si el suministro de crudo iraní es cortado por un ataque estadounidense, es probable que China busque asegurarse fuentes alternativas de petróleo, lo que muy probablemente elevaría los precios internacionales del crudo en al menos entre 10 y 12 dólares. Por supuesto, este escenario podría cambiar en cualquier momento, ya que EE. UU. (con o sin Israel) podría levantar las sanciones a los envíos de crudo iraní en cualquier momento, y las exportaciones de crudo iraní podrían recuperarse sin daños permanentes. Esto es similar a lo ocurrido tras el bloqueo estadounidense de los envíos de crudo venezolano. Sin embargo, debido al aumento de las primas de seguros derivado del riesgo de guerra, los precios reales del crudo podrían mantenerse elevados durante un período más prolongado.
El potencial de las rutas alternativas al Estrecho de Ormuz es limitado
Las rutas de exportación de petróleo que eluden el Estrecho de Ormuz solo pueden manejar una fracción ínfima de las exportaciones diarias de crudo de la región del Golfo. Como se muestra en la Figura 11, el Oleoducto Este-Oeste de Saudi Aramco conecta los centros de producción petrolera del este de Arabia Saudita con el Puerto de Yanbu en la costa del Mar Rojo. Si bien este oleoducto permite desviar parte del petróleo de la región del Golfo hacia la región del Mar Rojo, el volumen de transporte se verá significativamente reducido. Aunque la capacidad de transporte del oleoducto se estima en 5 millones de barriles diarios, ya se suministran aproximadamente 800,000 barriles diarios de petróleo de exportación al Puerto de Yanbu a través de este oleoducto, y alrededor de 1.8 millones de barriles diarios abastecen a seis refinerías de Saudi Aramco ubicadas en el centro-oeste de Arabia Saudita. Por lo tanto, la capacidad de reserva de este oleoducto Este-Oeste es de solo aproximadamente 2.4 millones de barriles diarios, cifra significativamente inferior a los 6 millones de barriles diarios que Arabia Saudita gestiona habitualmente en las terminales de la región del Golfo. En consecuencia, se estima que menos de la mitad (50%) del volumen de exportaciones de la región del Golfo podría ser desviado por esta vía.

Figura 11: Oleoducto Este-Oeste de Saudi Aramco (Fuente: EIA)
Como se muestra en la Figura 12, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) pueden sortear el Estrecho de Ormuz transportando aproximadamente la mitad (50%) de sus exportaciones de la región del Golfo — equivalente a 2 millones de barriles diarios — a través de un oleoducto hacia el Puerto de Fujairah, en el Golfo de Omán. Dado que el Puerto de Fujairah ya representa aproximadamente un tercio de las exportaciones totales de crudo de los EAU, cifradas en 3.2 millones de barriles diarios, el suministro del tercio restante — 1 millón de barriles — se vería interrumpido si el Estrecho de Ormuz fuera bloqueado.

Figura 12: Oleoducto de los EAU. (Fuente: EIA)
Cómo podrían desarrollarse los escenarios
La situación bélica actual en Irán involucra la ejecución simultánea de los escenarios 1 y 3. Irán ha bloqueado efectivamente el Estrecho de Ormuz, que tiene solo 3 kilómetros de ancho, obstaculizando así no solo el transporte de petróleo de las naciones árabes del Golfo, sino también haciendo virtualmente imposibles las exportaciones de crudo (Escenario 1). Irán ha atacado directamente buques cisterna de EE. UU. y otras naciones en el Estrecho de Ormuz y ha atacado además el Puerto de Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos (Escenario 3), que permite la exportación de crudo sorteando el estrecho. Actualmente, el Escenario 1 está plenamente en marcha, mientras que el Escenario 3 solo se ha ejecutado de manera parcial.
Si EE. UU. intenta ocupar la Isla de Jark de Irán y atacar su cadena de suministro, las plataformas de producción petrolera costa afuera y sus refinerías, el Escenario 2 se ejecutará en su totalidad. En este escenario, Irán podría tomar represalias atacando indiscriminadamente las instalaciones petroleras de los estados del Golfo (Escenario 3). En tales circunstancias, podría desencadenarse peor escenario, con los escenarios 1, 2, 3 y 4 ocurriendo simultáneamente, paralizando potencialmente todas las exportaciones de crudo de la región del Golfo. En ese caso, los precios internacionales del petróleo podrían dispararse hasta los 150 o 200 dólares.
V. Conclusión
Este artículo intentó analizar el impacto en los precios internacionales del petróleo en caso de que EE. UU. lance un ataque militar contra las instalaciones petroleras de Irán en la Isla de Jark. Para ello, el artículo explicó en primer lugar la importancia de la Isla de Jark y la forma en que Irán respondería a un ataque o intento de ocupación estadounidense, para luego analizar cómo tal ataque u ocupación afectaría los precios mundiales del petróleo.
Este artículo argumentó que si EE. UU. intenta atacar u ocupar la isla de Jark, su cadena de suministro, las plataformas de producción petrolera costa afuera y las instalaciones de refinamiento, ello constituiría la plena ejecución del Escenario 2 propuesto por Clayton Seigle del CSIS. En este escenario, Irán podría tomar represalias atacando indiscriminadamente las instalaciones petroleras de los estados del Golfo; en tales circunstancias, podría desencadenarse el peor escenario con los escenarios 1, 2, 3 y 4 ocurriendo simultáneamente, paralizando potencialmente todas las exportaciones de crudo de la región del Golfo. Este artículo estima que, en ese caso, los precios mundiales del petróleo podrían dispararse hasta los 150 o 200 dólares.
