Los líderes de Estados Unidos e Irán han firmado un memorando de entendimiento de 14 puntos para poner fin a la guerra entre sus países, así como a la ofensiva militar de Israel contra Hezbolá en el Líbano.
Desde el punto de vista de Estados Unidos, el acuerdo deja mucho que desear. Washington está cediendo mucho a cambio de muy poco. Las afirmaciones de éxito del presidente Donald Trump hacen que esto parezca un caso “del cuento del emperador desnudo”.
No hay nada positivo para Estados Unidos en el acuerdo que no existiera ya antes de la guerra, incluidas las concesiones nucleares muy limitadas de Irán. Estados Unidos también está abandonando a varios socios, especialmente a los países del Golfo Pérsico, pero también a los intereses de Israel y, por supuesto, al pueblo iraní.
Con este acuerdo, Estados Unidos está haciendo promesas que no tiene manera de cumplir, especialmente en lo que respecta al alivio de sanciones y al desbloqueo de activos iraníes congelados.
A continuación, se presenta un análisis punto por punto de algunas de las promesas incluidas en el acuerdo y de los principales problemas que veo en ellas.
Punto 1: Los bombardeos de Israel sobre el Líbano
Estados Unidos e Irán y sus aliados […] declaran el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano.
Aquí surge un gran problema: el acuerdo no menciona ni a Israel ni a Hezbolá, que son las dos partes involucradas en ese conflicto y, claramente, no han sido consultadas sobre este punto.
¿“Cese de las operaciones militares” significa que Israel retirará sus fuerzas del sur del Líbano? Es poco probable que eso ocurra. El primer ministro Benjamín Netanyahu no podrá retirar las tropas israelíes por razones de política interna: una gran proporción de los israelíes quiere seguir combatiendo a Hezbolá y, como mínimo, mantener presencia en el sur del Líbano.
Puedo imaginar que ambas partes respeten algún tipo de alto al fuego, pero este conflicto sin duda volverá a estallar.
Punto 5: Un Estrecho de Ormuz abierto
Irán hará los arreglos necesarios y empleará sus mejores esfuerzos para garantizar el paso seguro de embarcaciones comerciales, sin cobrar tarifas, durante solo 60 días, desde el Golfo Pérsico hasta el Mar de Omán.
Este punto es realmente llamativo: básicamente concede al régimen iraní que, si simplemente espera 60 días, podrá comenzar a cobrar una especie de tarifa por el tránsito que entra y sale del Estrecho.
Este acuerdo coloca a los países del Golfo Pérsico y a Omán en una posición muy complicada. Han sido objeto de ataques directos por parte de Irán, y este acuerdo no incluye ningún mecanismo que garantice su seguridad en el futuro.
Por ello, es posible que los países del Golfo concluyan que vale la pena pagarle a Irán una tarifa a cambio de seguridad. Para ellos, es preferible que sus exportaciones de petróleo, gas y fertilizantes puedan salir al mercado, aunque ello implique mayores costos.
Punto 6: Un plan de reconstrucción para Irán
Estados Unidos se compromete, junto con sus socios regionales, a desarrollar un plan definitivo y mutuamente acordado de al menos 300,000 millones de dólares estadounidenses para la reconstrucción y el desarrollo económico de Irán.
Es poco probable que Estados Unidos aporte dinero directamente a este fondo. Sin embargo, esto se convertirá en otro punto de presión para el régimen iraní frente a los países del Golfo (que aquí han sido incluidos como los “socios regionales”). En esencia, Irán podría decirles: «Deben financiar nuestra reconstrucción de acuerdo con este pacto; de lo contrario, bloquearemos el Estrecho de Ormuz y volveremos a atacarlos».
Los países del Golfo saldrán de esta guerra pensando, ante todo, en su propia seguridad territorial y supervivencia económica. Es probable que concluyan que un fondo de reconstrucción de 300,000 millones de dólares es una opción preferible al daño económico continuo que Irán podría causar amenazando nuevamente su seguridad.
Las expectativas que este acuerdo impone a los países del Golfo los colocan en una posición delicada respecto a Estados Unidos.
Por un lado, necesitan la protección militar estadounidense, por lo que no se distanciarán abiertamente de Washington. Pero, por otro lado, es probable que intenten diversificar sus alianzas y acercarse más a China, en particular.
Puntos 7 y 11: Levantamiento de sanciones y liberación de activos congelados
Estados Unidos se compromete a poner fin a todo tipo de sanciones contra Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, las resoluciones de la Junta de Gobernadores de la OIEA y todas las sanciones unilaterales de Estados Unidos…
Estados Unidos se compromete a poner plenamente a disposición para su uso los fondos y activos iraníes congelados o restringidos una vez que se implemente este memorando de entendimiento.
El primer problema aquí es que Washington solo puede eliminar unilateralmente las sanciones estadounidenses. Además, únicamente puede liberar los activos congelados que se encuentran bajo jurisdicción de Estados Unidos, los cuales representan una proporción muy pequeña del total de los activos iraníes congelados.
Estados Unidos no dispone de ningún mecanismo para cumplir el resto de las promesas incluidas en este punto, como la anulación de resoluciones sancionadoras del Consejo de Seguridad de la ONU y de la OIEA
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Lo mismo ocurre con los activos congelados. La única forma en que Estados Unidos podría cumplir estas promesas sería presionando a sus aliados mediante amenazas coercitivas o incentivos. Sin embargo, no parece que se haya consultado con ellos antes de firmar este acuerdo.
Punto 8: La cuestión nuclear
Irán reafirma que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares. Estados Unidos e Irán han acordado resolver el destino del material enriquecido almacenado […] siendo la metodología mínima su dilución en territorio iraní bajo la supervisión de la OIEA. Las dos partes también acordaron debatir la cuestión del enriquecimiento y otros asuntos mutuamente acordados relacionados con las necesidades nucleares de Irán.
Lo importante aquí es que el enriquecimiento de uranio no está específicamente prohibido en este acuerdo. Esto implica que se trataba de una línea roja para el régimen iraní: no estaba dispuesto a renunciar al enriquecimiento de uranio con fines civiles. Como resultado, Estados Unidos no incluyó esa exigencia en el acuerdo.
El compromiso general de Irán de no desarrollar armas nucleares es algo que ya existía antes de la guerra. En esencia, el único aspecto detallado de esta sección del acuerdo es que exige al régimen iraní diluir sus reservas actuales de uranio enriquecido para obtener alivio de sanciones.
No se trata de un acuerdo extraordinario para Estados Unidos. Washington quería que Irán abandonara por completo el enriquecimiento de uranio. Sin embargo, el acuerdo solo establece que ambas partes “discutirán la cuestión del enriquecimiento”. Aun así, Estados Unidos está concediendo un enorme alivio de sanciones a cambio.
Es poco probable que se alcancen acuerdos más específicos sobre el tema nuclear en los próximos 60 días. Incluso si finalmente se logra un acuerdo, algo que está lejos de estar garantizado, el proceso tomaría varios meses como mínimo y probablemente no concluiría antes de finales de este año.
