En la parte I de este artículo se presentó un breve recorrido histórico desde la crisis presidencial venezolana de 2019 hasta las tensiones en el Caribe – entre Estados Unidos y Venezuela – y el bloqueo económico total a Venezuela. Así mismo el artículo dejaba abiertas algunas preguntas, las cuales dados los últimos acontecimientos han sido resueltas, aunque al mismo tiempo han surgido nuevas.
Operación estadounidense en Venezuela y captura de Maduro
La situación entre Estados Unidos y Venezuela terminó el 2025 con un bloqueo económico total estadounidense y la “incautación” de un petrolero venezolano. Sin embargo, la situación cambió drásticamente cuando el 3 de enero de 2026 Nicolás Maduro fue capturado en Caracas por las fuerzas estadounidenses.
Precedido de amenazas y una presión militar y económica sobre Venezuela, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, llevó a cabo una operación para capturar y sacar a Maduro y a su esposa de Venezuela. La operación fue quirúrgica – con una duración de aproximadamente dos horas – y aunque exitosa, también ocasionó pérdidas humanas (80 fallecidos según The New York Times – cifra no oficial – destacando 32 combatientes cubanos – confirmados por La Habana) y de infraestructura militar tanto en Caracas, como en Miranda, Aragua y La Guaira.
Como era sabido, el gobierno de los Estados Unidos tenía catalogado a Maduro como parte o líder del Cártel de los Soles, además de que había una recompensa de $50,000 por su captura y desde 2020 la fiscalía del Distrito Sur de Nueva York acusaba a Maduro de narcotráfico y conspiración para importar cocaína a Estados Unidos. En dicho contexto, la captura de Maduro prosiguió con su traslado a Nueva York en donde enfrentará su juicio.
Venezuela: ¿presente incierto?
Tras la detención de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó la asunción de la vicepresidenta Delcy Rodríguez como jefa de Estado ante la ausencia “temporal” de Maduro. Después de los ataques estadounidenses, Rodríguez se pronunció fuertemente en contra de dicha “agresión extranjera” y señalando la captura de Maduro como un “secuestro ilegal e ilegítimo”. Sin embargo, posteriormente tras juramentar, suavizó el tono de sus declaraciones e incluso invitó al gobierno de Trump a “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera”. De igual forma Rodríguez recalcó los principios de soberanía y no injerencia.
Todo esto viene a consecuencia de la retórica imperialista de Trump y Rubio. Trump dejó muy claro que “gobernará” Venezuela “hasta que podamos hacer un transición segura, adecuada y juiciosa”. Todo indica que, aunque con la amenaza de “hacer lo correcto”, Trump planea darle una oportunidad a Rodríguez, en caso de que no funcione o cumpla las expectativas de Trump, Estados Unidos intervendrá nuevamente.
Por otro lado, tanto Edmundo González – que se pronunció el 4 de enero en un video como el “presidente de Venezuela” y demandó una transición “pacífica y con claridad” – como María Corina Machado, han sido prácticamente borrados por el gobierno estadounidense, alegando una falta de apoyo interno, en referencia a que quienes los apoyan se encuentran fuera de Venezuela.
En el ámbito social, las reacciones han sido mixtas, desde festejos celebrando la captura de Maduro hasta manifestaciones en contra del intervencionismo estadounidense. La situación actual es muy delicada, con el nombramiento de Rodríguez y sin una hoja de ruta clara a corto plazo, – más la amenaza intervencionista e injerencista estadounidense – y el desplante de la oposición, la realidad social venezolana al parecer no ha cambiado o cambiará mucho en el futuro cercano.
Sin embargo, la postura de Rodríguez: su invitación a Estados Unidos a trabajar en conjunto, – pero bajo amenaza – prácticamente poniendo el petróleo y recursos en bandeja de plata – podría convertirse en ese combustible social que podría generar un cambio real en Venezuela en un futuro cercano.
Reacciones internacionales
Los acontecimientos en Venezuela tomaron a muchos por sorpresa y las reacciones al respecto no se hicieron esperar.
Sudáfrica emitió un comunicado de prensa destacando que las acciones de Estados Unidos eran “una violación a la Carta de las Naciones Unidas”, además de llamar al Consejo de Seguridad de la ONU para atender la situación urgentemente. Indonesia también subrayó la importancia del “respeto a las leyes internacionales y los principios de la Carta de las Naciones Unidas”. Declaraciones similares fueron expresadas por Japón, India, Corea del Sur, Malasia, Pakistán, Tailandia, Vietnam, Nueva Zelanda y Australia.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China también enfatizó en la violación a la “soberanía venezolana y al atentar contra la paz y seguridad de América Latina y el Caribe”. Así mismo pidió la libertad de Maduro y su esposa.
Con un tono más elevado Irán condenó los ataques de Estados Unidos e igualmente hizo un llamado a las Naciones Unidas. En un tomo muy similar, Relaciones Exteriores de Corea del Norte también condenó el ataque de Estados Unidos, denunciando los actos de hegemonía estadounidenses, además de hacer un llamado a la comunidad internacional para reconocer la “catastrófica” situación en Venezuela y denunciar a los “habituales actos de violación de la soberanía de otros países” por parte de Estados Unidos.
Por otro lado, el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, publicó en X: “Israel elogia la operación de Estados Unidos, liderada por el presidente Trump. […] Israel se mantiene del lado del pueblo venezolano defensor de la libertad, que ha sufrido bajo la tiranía ilegal de Maduro. Israel celebra la destitución del dictador […]”. El primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó que Israel respaldó las acciones de Estados Unidos en Venezuela.
En Europa la mayoría de los países respaldaron la decisión de las acciones de Estados Unidos, subrayando la ilegitimidad del gobierno de Maduro y la importancia de una desescalada y diálogo, siempre bajo el derecho internacional. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, cuando se le preguntó sobre Maduro, respondió que Estados Unidos “sabe que hacer ahora” en referencia a los dictadores. Otros países como Noruega, Serbia, Eslovenia y España también ampliaron su crítica a la operación militar estadounidense al no estar dentro de la ley internacional.
En el espectro contrario Bielorrusia y Rusia con diversos tonos condenaron los ataques estadounidenses calificándolos de “amenazas directas” a la paz y seguridad internacional. Por su parte el primer ministro de Eslovaquia Robert Fico, criticó fuertemente a las acciones estadounidenses y a la ONU, enfatizando que “la ley internacional no se aplica, la fuerza militar se utiliza sin consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU, y cualquiera que sea grande y poderoso hará lo que sea en favor de sus intereses…”.
En el continente americano México condenó y rechazó la intervención militar estadounidense e instó a Estados Unidos a adherirse al derecho internacional. Honduras hizo lo propio, describiendo las acciones de captura de Maduro como un acto de secuestro. Cuba condenó el “acto criminal” calificándolo de “terrorismo de Estado contra el valiente pueblo venezolano y contra nuestra América”. Nicaragua también condenó la intervención estadounidense, además mostró su apoyo a Delcy Rodríguez.
El presidente de Argentina, Javier Milei posteó “la libertad avanza, ¡Viva la libertad, carajo!” celebrando la captura de Maduro y su esposa. En Bolivia, Rodrigo Paz, también hizo referencia a la libertad y que “la única salida para Venezuela es el respecto al voto”. Daniel Noboa, presidente de Ecuador, mencionó que “a todos los narco Chavistas criminales, su hora ha llegado. Su estructura en el continente colapsará completamente.” Paraguay y Perú también celebraron la salida de Maduro.
En contraste, Lula da Silva, presidente de Brasil, condenó los ataques y la captura de Maduro, describiéndolos como “muy serios […] y extremadamente peligrosos como precedentes para la comunidad internacional”. Gabriel Boric, presidente de Chile, también criticó los ataques y llamó a una resolución pacífica bajo el derecho internacional. Antonio Kast, presidente electo, dijo que la captura de Maduro “son buenas noticias para la región”. Gustavo Petro, presidente de Colombia también rechazó la “agresión a la soberanía de Venezuela y de Latinoamérica” al tiempo que llamo a una reunión en la ONU y en la OEA. Finalmente, Relaciones Exteriores de Uruguay también condenaron la intervención de Estados Unidos en Venezuela y pidieron respecto a la Carta de la ONU.
La ONU, la OEA y la UE también se pronunciaron con una retórica más cuidadosa y de respeto al derecho internacional.
Doctrina Don-roe y el futuro de Venezuela.
En la parte I del artículo se presentó lo que Venezuela representa en materia de petróleo, biodiversidad, recursos hídricos, tierras raras y más. A partir de eso y como se mencionó, el ataque a presuntas narcolanchas y el combate contra el flujo de drogas se convirtieron en un pretexto, para promover la nueva Doctrina Donald Trump-Monroe “Doctrina Don-roe / Doctrina Monroe 2.0”. Estados Unidos publicó en diciembre de 2025 su nueva Estrategia de Seguridad Nacional en la que se enfatiza y promueve a Estados Unidos como el único actor o hegemón del continente americano, por lo que cualquier presencia extranjera fuera de Estados Unidos no es bienvenida.
Los resultados de la aplicación de esta doctrina no se hicieron esperar y además hay más, no sólo es Venezuela, el gobierno de Trump – principalmente el secretario de Estados, Marco Rubio – ya pusieron en la mira a Cuba, además de las repetidas ocasiones de la posibilidad de realizar actividades militares en contra del narcotráfico en México y Colombia, o más reciente aún, la pugna con Dinamarca por la estratégica Groenlandia.
Discusión
Las implicaciones para Venezuela derivadas de estos hechos son profundas. En primer lugar, existe una crisis de legitimidad, aunque Delcy Rodríguez asumió la presidencia, Edmundo González también ha alzado la voz, por lo que hay cuestionamientos tanto internos como externos. De la misma manera, existen desafíos institucionales, a final de cuentas, únicamente se removió la cabeza del régimen, sin embargo, el círculo cercano a Maduro sigue con el poder, por lo que independientemente del cambio, una transición hacia un sistema más democrático o estable parece lejano dadas las condiciones, todo esto independiente del descontento social existente, nuevamente, el régimen tiene el control por lo que un cambio drástico es poco optimista.
Respecto al lado estadounidense, la administración de Trump ha sido clara – y fiel a su política externa – siempre priorizando sus intereses nacionales por sobre cualquier nación, el ejemplo es claro, actuando unilateralmente y sin apego al derecho internacional Estados Unidos ha socado la soberanía de un Estado – nuevamente.
El gobierno estadounidense podría justificar sus acciones en términos legales – Maduro está acusado en Estados Unidos por narcotráfico y conspiración -, de salud y seguridad – el régimen venezolano facilita el tráfico de drogas hacia Estados Unidos – o incluso geopolítico – debilitar una administración percibida como aliada de potencias rivales y con intereses contrarios a Estados Unidos. Sin embargo, la validez de estos argumentos hay que analizarla. Además, como lo mencionó Robert Fico, hay una ausencia de autorización del Consejo de Seguridad de la ONU o incluso del propio Congreso de los Estados Unidos, por lo que, para expertos en la materia, hace que la operación sea jurídicamente ilegal.
Al final el debate está abierto, el posicionamiento de los países está dividido y sin embargo, lo más importante es que se puede volver un precedente peligroso para la soberanía nacional y la conducta de potencias sobre Estados independientes. Además de las propias consecuencias que podría traer a la región: el acto altera la relación de poder en América Latina, además de redefinir la narrativa en torno a la influencia estadounidense en la región. Por otro lado, está el petróleo, y lo que representa su control, un factor estratégico a largo plazo. Finalmente, la tensión global por el control e influencia de regiones, en la que Rusia y China, no están del todo contentas.
Finalmente, las declaraciones de Fico y la siguiente frase del abogado mexicano José Mario de la Garza, son dignas de analizar y así poder entender la importancia del derecho internacional y el por qué debemos vivir en un mundo de reglas – aunque quizá se necesiten varias reformas para mejorar.
“Derrocar un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la justicia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién ‘liberar’ a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.”
