La postura oficial de Jordania respecto a la Operación Tormenta al-Aqsa se enfrentó a dificultades para mantener una posición equilibrada, a pesar del compromiso firme y sin precedente de la opinión pública jordana. La postura oficial inicial, que parecía relativamente firme y clara, disminuyó posteriormente, revelando contradicciones entre las declaraciones políticas y las medidas prácticas llevadas a cabo. Esto ha suscitado interrogantes sobre los factores que influyen en la postura de Jordania ante el enfrentamiento.
Primero: Determinantes de la postura official
La postura oficial jordana ante la Operación Tormenta al-Aqsa se vio condicionada por diversos factores:
1. La preocupación por la seguridad nacional se intensificó debido a las actitudes hostiles de los grupos sionistas de extrema derecha hacia Jordania, junto con el temor a los desplazamientos forzosos en Cisjordania ante el armamento de decenas de miles de colonos y sus persistentes esfuerzos para obligar a los palestinos a reubicarse en Jordania.
Además, surgió la preocupación por las amenazas a la seguridad de las fronteras septentrional y oriental del reino ante el aumento de los intentos de violarlas debido a la escalada en la Franja de Gaza (FG). El 28/1/2024, un ataque con drones contra las fuerzas estadounidenses estacionadas cerca de la frontera siria en Jordania causó la muerte de tres soldados e hirió a unos 35 más.
2. Factores geográficos y demográficos, junto con un fuerte compromiso público con la Operación Tormenta al-Aqsa, impulsaron persistentemente las protestas jordanas contra la agresión israelí y en apoyo de la resistencia desde el 7 de octubre. Las protestas han abarcado todo el espectro geográfico y social de Jordania.
3. Las disposiciones del Tratado de Wadi Arabá entre Jordania e Israel, incluidas las restricciones políticas y económicas y los compromisos de normalización entre las partes.
4. La relación estratégica entre Jordania y Estados Unidos, que se puso totalmente del lado de Israel y le proporcionó cobertura política, militar y financiera para continuar su agresión contra la FG.
5. Los tibios lazos de Jordania con Hamás sufrieron un revés tras la Operación Tormenta al-Aqsa, que coincidió con un notable deterioro de las relaciones, provocado por la detención de varios miembros de Hamás por intentar introducir armas de contrabando en Cisjordania.
6. La postura política de Jordania en la esfera árabe e internacional, contraria a Hamás y a los movimientos del “islam político”.
7. Las opciones políticas de Jordania en el ámbito palestino, que apoyan el acuerdo político, las negociaciones y la solución de dos Estados, los esfuerzos por desescalar e imponer la calma en Cisjordania, la mejora del estatus de la Autoridad Palestina dentro de la sociedad palestina y la prevención de su colapso o declive en favor de otros partidos.
8. La parte oficial expresó su preocupación por el impacto de la Operación Tormenta al-Aqsa en el sentimiento de la opinión pública jordana y en las tendencias electorales, temiendo su explotación por el movimiento islámico durante las próximas y críticas elecciones parlamentarias que se celebrarán a finales de este año (2024).
Segundo: Las diversas facetas de la posición jordana
En el frente político, el ministro jordano de Asuntos Exteriores, Ayman Safadi, fue el primero en indicar los primeros días del enfrentamiento que “Hamás es una idea, y la idea no se acaba”. Subrayó que hablar de una fase posterior a Gaza es un salto al vacío, aclarando que Hamás no creó el conflicto, sino que el conflicto creó a Hamás. Jordania se apuntó a calificar las operaciones militares israelíes en la FG como agresión y crímenes de guerra atroces, con comunicados del Rey, la Reina, el Príncipe Heredero y el Primer Ministro jordano condenando la agresión, pidiendo su cese y declarando su solidaridad con el pueblo palestino.
En el frente práctico, Jordania canceló la cumbre cuádruple prevista en Amán con el presidente estadounidense el 18/10/2023, en protesta por la masacre israelí en el hospital baptista de FG. Jordania también congeló el acuerdo de energía por agua con Israel. El 1/11/2023, Jordania retiró a su embajador de Israel y llevó a cabo múltiples lanzamientos aéreos para apoyar a su hospital de campaña en la FG, al tiempo que establecía un segundo hospital de campaña en Jan Yunis.
Sin embargo, la opinión pública jordana consideró insuficientes estas acciones oficiales y exigió la cancelación del tratado de Wadi Arabá y del acuerdo de gas con Israel, junto con la paralización del acuerdo de agua por electricidad, el cierre de las bases militares extranjeras en Jordania, el apoyo a la resistencia palestina y el compromiso con sus facciones.
La postura oficial jordana durante la Operación Tormenta al-Aqsa puede resumirse de la siguiente manera:
1. Condenar la agresión israelí a la FG e instar a que se ponga fin a los crímenes de guerra.
2. Aplicación de medidas que no satisfacen las demandas de la opinión pública, en medio de una fuerte interacción por parte de la opinión pública jordana durante la confrontación.
3. Permitir actividades populares limitadas, restringir el acceso a las fronteras con los territorios palestinos ocupados, oponerse a concentraciones públicas y arrestar a los activistas que participan en algunos eventos.
4. Permitir el tránsito de camiones del Golfo a Israel por territorio jordano, en el contexto de un puente terrestre inaugurado para eludir las restricciones de los hutíes en el Estrecho de Bab el-Mandeb para los buques con destino a Israel.
Conclusión
La respuesta oficial de Jordania a la Operación Tormenta de al-Aqsa revela una gran confusión a la hora de alinear su postura regional e internacional, sus opiniones políticas y sus compromisos con la respuesta a las demandas de la población jordana.
La participación de Jordania en el puente terrestre para el tránsito de mercancías hacia Israel ha dañado su credibilidad y provocado la indignación de la opinión pública. Esta revelación coincidió con la intensificación del bloqueo israelí a la FG, junto con el aumento de las medidas para impedir la entrada de ayuda humanitaria, como parte de la política israelí de matar de hambre a la población e incitar el resentimiento popular contra la resistencia.
Dado el reciente comportamiento práctico y el relativo retroceso en la postura y la retórica, se espera que en el próximo periodo continúe la confusión en la postura oficial de Jordania, con una mayor participación en los acuerdos árabes e internacionales relativos al futuro de Gaza tras la guerra.
En cuanto a las relaciones con las facciones palestinas, se espera que la parte oficial jordana mantenga su preferencia por relacionarse únicamente con la Autoridad Palestina, con el objetivo de reforzar su posición en el escenario palestino, sin mostrar apertura a los movimientos de resistencia en un futuro próximo.
