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Battle redux: Macron, Le Pen y la campaña electoral europea de Francia.

El presidente Emmanuel Macron ha definido su estrategia para las elecciones al Parlamento Europeo de este año. En el centro de ésta, están el proeuropeísmo, el apoyo a Ucrania y la intención de influir en el liderazgo de las instituciones de la UE.

Se espera que los partidos populistas radicales de derecha ganen a lo grande en las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de junio, según se desprende de un importante estudio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. Es probable que los resultados impulsen un giro a la derecha en la dirección de las instituciones de la UE, incluida la Comisión Europea.

Con su partido destinado a quedar en un distante segundo lugar según las encuestas actuales, el mes pasado, el presidente Emmanuel Macron destituyó a su primer ministro y sustituyó su gabinete. Para demostrar que aún no es un presidente inactivo, se ha puesto a sí mismo en el centro de los acontecimientos. La elección política que presenta al país es entre él mismo y la extrema derecha. El proeuropeísmo sin reservas y el apoyo a Ucrania son los ejes centrales en esta oferta. Y, aunque no es la primera vez que convierte a la extrema derecha en su principal objetivo, esta vez el presidente busca hacerlo desde el centro-derecha. Esto es con casi toda certeza, que trata de construir una posición política más fuerte para influir en las decisiones fundamentales sobre quién dirigirá las instituciones de la UE, una vez que Europa haya votado este verano.

La importancia de Macron

Cuando el presidente presentó a su nuevo gabinete de gobierno el mes pasado, la escenografía de la ocasión contaba su propia historia: él estaba sentado en un escenario con todo su gobierno mirándole de reojo. En efecto, el nuevo gobierno francés se concentra más que nunca en torno a la persona del presidente. Muchos de sus miembros, entre ellos el primer ministro, Gabriel Attal, le deben su carrera política y alcanzaron prominencia bajo su égida. Aquellos ministros que no se consideraban suficientemente comprometidos con la agenda del presidente, o con quienes él discrepaba públicamente, fueron despedidos.

En muchos sentidos, esto fue una admisión silenciosa del fracaso. Después de que su partido, Renaissance, fracasara en las elecciones legislativas de 2022, el presidente encomendó a la primera ministra, Elisabeth Borne, la tarea de crear coaliciones en el Parlamento para sacar adelante la legislación gubernamental. El gobierno recurrió al “mecanismo de 49.3” para logar aprobar leyes importantes, como la reforma de las pensiones. El pasado diciembre perdió incluso el control de la actividad parlamentaria, hasta el punto de que un Renaissance dividido votó a favor de una ley de inmigración elaborada en gran medida por la derecha y la extrema derecha. Macron parece haber respondido a esta dolorosa experiencia convirtiéndose en el principal responsable de la toma de decisiones en Francia, con el papel del primer ministro de aplicar las prioridades que se le han transmitido.

Sin embargo, la composición del gobierno también cuenta su propia historia, una historia que tiene a la vista las próximas elecciones. Macron se ha situado más a la derecha del espectro político. De los 11 nuevos ministros, siete formaban parte de administraciones de derecha. Y no se trata sólo de personal: cuando Attal se dirigió a la Asamblea Nacional el 20 de enero, se extendió en temas que suelen asociarse a la formulación de políticas más conservadoras, como subrayar el valor del trabajo, la importancia de la rendición de cuentas y la necesidad de desregular. El presidente parece cortejar a lo que queda de la derecha tradicional francesa.

La extrema derecha como objetivo

Durante los próximos cuatro meses hasta las elecciones, el bando de Macron se enfrenta a una ardua batalla contra una extrema derecha en ascenso. Con un 31% en las encuestas, el partido de Marine Le Pen, Rassemblement National (Agrupación Nacional), va a la cabeza en intención de voto. (El apoyo al partido de ultraderecha, Reconquête!, se sitúa en el 7%.) El bando del presidente también corre el riesgo de perder votantes en favor de la lista socialista-ecologista tras las controvertidas votaciones sobre pensiones e inmigración.

Como consecuencia, Macron se enfrenta visiblemente a la ultraderecha, denunciando la “incoherencia” de sus políticas, como ya ha hecho antes, en sus dos victorias presidenciales y en las elecciones europeas de 2019. “Actuemos, hagamos, cambiemos nuestros hábitos y demostremos que podemos cambiar las cosas y la vida cotidiana de la gente”, Macron hizo hincapié al anunciar sus prioridades para el nuevo gobierno. Su primer ministro repitió esto: “lo que quiero es acción, acción, acción, resultados, resultados, resultados”.

La promoción de rostros más jóvenes y talentosos también es algo que ha servido bien a Macron anteriormente. Con 34 y 38 años, tanto el primer ministro como el nuevo ministro de Asuntos Exteriores son los más jóvenes en ocupar sus respectivos cargos en la Quinta República. Y las similitudes entre Attal y el líder da la Agrupación Nacional, Jordan Bardella, no han pasado desapercibidas. Ambos son jóvenes, populares y eficaces comunicadores que se han enfrentado a menudo a lo largo de los años.

Proeuropeo sin complejos

El último nuevo-viejo truco es que el presidente sitúe el apoyo al proyecto europeo en el centro de su oferta política. Desde su meteórico ascenso en la política en 2017, el apoyo a la Unión Europea ha supuesto durante mucho tiempo el mayor contraste con la extrema derecha. Por estas razones, el presidente ha redoblado últimamente su proeuropeísmo, impulsando soluciones de la UE a cuestiones de política interna, desde la inmigración al clima o la energía. Incluso en un contexto interno difícil, esta ha sido su opinión: en respuesta a las recientes protestas a nivel nacional de los agricultores, Macron señaló la política agrícola común y la política comercial de la UE como vías para remediar la crisis.

Una vez más, su nuevo personal encarna la política pro-EU y pro-Ucrania. El ministro de asuntos exteriores, Stéphane Séjourné, ha sido miembro del Parlamento Europea desde 2019 y, hasta su nombramiento, era líder del grupo Renew (Renovación). El nombramiento de Séjourné indica que Macron mantendrá su enfoque favorable a la ampliación y a Ucrania, la forma más segura de que parezca la opción más clara para quienes quieren frenar a la extrema derecha. Séjourné reafirmó el apoyo de Francia a la ampliación de la UE, una postura que Macron había dejado claro en la conferencia Globsec de Bratislava en mayo de 2023. Su primer viaje como ministro fue a Ucrania, donde declaró que “es y seguirá siendo la prioridad de Francia”, A continuación, visitó Alemania y Polonia, reafirmando el interés de Francia por el “formato de Weimar” de estrecha cooperación entre París, Berlín y Varsovia.

Con el populismo y la derecha radical al alza, los partidos centristas están en retroceso en toda Europa. Los sondeos actuales sugieren que el grupo liberal Renovación en el Parlamento Europeo se reducirá tras las elecciones, lo que reducirá su influencia sobre quién consigue los puestos más altos de la UE. Si Macron es capaz de limitar los daños – acabando cerca de la Agrupación Nacional sería suficiente – sin desviarse de sus posturas proeuropeas y proucranianas, habrá salvaguardado su posición política en Europa. Y lo hará justo en el momento de mayor influencia en la configuración de las instituciones de la UE. El posicionamiento de centro-derecha de Macron en su nuevo gobierno también sería compatible con un Consejo Europeo que probablemente se inclinará hacía la derecha.

Los próximos meses en la política francesa serán agitados. En ellos se verá si el presidente puede enfrentar a la extrema derecha más o menos de la misma manera que antes, o si ofrecer las mismas opciones con caras nuevas resultará insuficiente en esta ocasión.

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Dr. Célia Belin

Dr. Célia Belin

La Dra. Célia Belin es Senior Policy Fellow del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores y directora de su oficina en París desde enero de 2023. Entre 2017 y 2022, Belin fue investigadora visitante en el Center on the United States and Europe de la Brookings Institution, en Washington DC, y ocupó el cargo de directora interina del Centro entre mayo y agosto de 2022. Sigue afiliada a Brookings como investigadora principal no residente. Antes de incorporarse a Brookings, Belin trabajó durante más de cinco años como asesora especial sobre asuntos estadounidenses y transatlánticos en el Centre d'Analyse, de Prévision et de Stratégie del Ministerio de Asuntos Exteriores francés y redactora jefe de la publicación insignia del centro, Les Carnets du CAPS. Es doctora en Ciencias Políticas/Relaciones Internacionales por la Universidad Panthéon-Assas (París 2), máster en Relaciones Internacionales por la Universidad París 2 y licenciada en Lenguas Modernas y Ciencias Empresariales por la Universidad de Borgoña

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