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Nuevo orden mundial: China vs Estados Unidos

Resumen

El presente artículo de investigación busca analizar el panorama geopolítico actual. Exactamente, el enfrentamiento estratégico de China y Estados Unidos y la repercusión que genera en el contexto internacional. En ese sentido, el concepto “Orden Mundial” expresa la hegemonía que tuvo Estados Unidos, en occidente, culminada la Guerra Fría. Con los años surge un nuevo concepto, “Nuevo Orden Mundial”, que define a las relaciones que se van formando luego de pasar una etapa histórica de hegemonía internacional. La investigación empieza definiendo la variable “Orden Mundial” y su evolución a “Nuevo Orden Mundial”. Luego, se centra en la política exterior norteamericana posguerra fría que marcó el rumbo en occidente. Para continuar analizando la política exterior China de los últimos años que generó un cambio de paradigma internacional. Finalmente, se busca analizar el enfrentamiento de ambos países por la hegemonía del mundo a través de distintas políticas internacionales y técnicas geopolíticas. De esta manera, se concluye, que el concepto de “Nuevo Orden Mundial” para el siglo XXI se basa en la rivalidad estratégica entre China y Estados Unidos, en un sistema creciente multipolar. Ambos países tienen una política exterior definida. En el caso de EE. UU. es mantener la hegemonía. Mientras que, en el caso de China, es generar un contexto de cooperación internacional en donde todos los participantes puedan salir beneficiados. El conflicto es el “Nuevo Orden Mundial”.

Palabras clave: China, Estados Unidos, Nuevo Orden Mundial, geopolítica, economía internacional.

Introducción

Actualmente se vive una lucha constante entre dos Estados poderosos que influyen en la realidad de los demás países del mundo: Estados Unidos y China. Estas potencias económicas y militares se encuentran en un impasse. Por un lado, tenemos a Estados Unidos queriendo mantener su influencia y hegemonía en occidente, marcando la pauta en los organismos internacionales y resolviendo los conflictos mundiales bajo sus propias reglas. Desde otro punto, se encuentra China, que posee una rivalidad histórica con EE. UU. y que, gracias a su desarrollo económico, se ha convertido en la segunda mayor economía del mundo uniéndose a potencias como Rusia e India para hacer frente a las pretensiones norteamericanas.

El antiguo “Orden Mundial” se encuentra en declive, es necesario actualizar esta categoría de relaciones internacionales y definir cuál es el “Nuevo Orden Mundial”, en qué consiste, por qué se produce y, sobre todo, cómo se podría resolver.

Es por esto, que el presente artículo de investigación, en primer lugar, define lo que se interpreta por “Orden Mundial”. Continúa analizando la crisis de este “Orden Mundial” en el siglo XXI, que resulta, en la aparición de un “Nuevo Orden Mundial” siendo encabezado por el surgimiento de China en el panorama internacional. Se continúa analizando a EE. UU. y las acciones generales que se han tomado para llegar hasta este punto crítico, se hace lo mismo con el Partido Comunista Chino, de la cabeza de Xi Jinping, y, finalmente, se estudia cómo este enfrentamiento repercute en la realidad internacional.

Orden Mundial

Para comprender el concepto de “Orden Mundial” es necesario partir desde un análisis previo conceptual de las raíces que lo componen. “Hegemonía” y “Poder” son dos conceptos clave para comprender la definición de “Orden Mundial”.

La “hegemonía” se puede entender como el punto medio entre el proceso de influencia y dominio en relaciones interestatales, más allá, de un contenido jurídico en materia de derecho público o derecho internacional. El término ha sido utilizado por corrientes marxistas y estructuralistas, pero para el común denominador se entiende que hegemonía es, predominantemente, la capacidad de dirigir uno por sobre los demás. Esto entendido desde cualquier enfoque, ya sea internacional, de bases sociales o relaciones interpersonales. (Bobbio & Matteucci, 1981a)

Ahora, la hegemonía no se entiende sin el ejercicio de poder. Por esto, poder en el ámbito social es la capacidad de influir del hombre sobre otro hombre. El hombre se convierte en agente y objeto a la vez; el que ejerce poder sobre otro tiene la capacidad de influir en las decisiones, actividades, motivaciones, etc. (Bobbio & Matteucci, 1981b)

El proceso hegemónico se explica a través de un proceso de ejercicio de poder. El poder, siendo la capacidad de influir en un agente externo, expone, intrínsecamente, la necesidad de estar preparado por encima de este agente externo para mantener un constante ejercicio de poder y no permitir que, en todo caso, el agente al cual se está influyendo reaccione e impida el ejercicio pleno de poder.

En consecuencia, se puede comprender que “Orden Mundial” es visto desde un aspecto estructural hegemónico donde el poder que se ejerce por una de las partes, en este caso país o países, es consensuado. Esto se diferencia de un orden no hegemónico donde coexisten actores que rivalizan su dominio por sobre los demás. Aun así, se marca una notable diferencia con respecto a la dominación, que es el ejercicio de hecho (fáctico) del poder. Resultando que puede existir dominación sin hegemonía. (Cox, 2013)

Naturalmente, bajo esta definición, se podría entender que “Orden Mundial” es una etapa lineal históricamente hablando. En otras palabras, que existe un inicio, intermedio y fin, con actores claros y posturas establecidas. Esto no es así. “Orden Mundial” es un proceso de constantes crisis, actores que van surgiendo en medida que se desarrollan económica, social y militarmente, intereses particulares que buscan influir en los demás y, sobre todo, una lucha constante por ser el Estado que se encuentra en la cima sobre los demás. (Schulz, 2023)

En materia histórica, el “Orden Mundial” nace, como concepto, luego de la Guerra Fría. Otra postura para comprender el término es a través de la hegemonía de un modelo político-económico, que se materializa en las expresiones sociales y culturales de los países. Luego de la Guerra Fría se establece un modelo “neoliberal” adoptado por la mayoría de los países occidentales con el fin de perpetuar los intereses norteamericanos. A través de la política “liberal” o “neoliberal” es que se habla de un proceso de dominación o hegemonía. (Duque-Vargas, 2021)

Con el pasar de los años, la academia ha ido revalorando los acontecimientos mundiales y definido categorías a través de procesos históricos que, por cuestiones del destino, van surgiendo nuevamente, pero con otros actores y en otros puntos geográficos. Actualmente, el concepto de “Guerra fría” se ha utilizado como categoría para comprender la lucha entre potencias. Dícese, pues, que la “Nueva Guerra Fría” es un enfrentamiento de EE. UU. contra Rusia o China (Sanz Díaz & Sáenz-Rotko, 2022). No define, entonces, un ejercicio de la guerra como lo fue durante los años 1947 a 1991, sino como la comprensión del modelo de enfrentamiento entre las ponencias siendo EE. UU. un actor constante.

En materia filosófica-política, el liberalismo fue, y sigue siendo, un concepto ampliamente debatido, pero para simplificar (dado que no es objeto de este estudio definir esta corriente), el liberalismo se materializa políticamente en las democracias liberales y, económicamente, en la apertura de los mercados al contexto internacional y el desarrollo del capitalismo como modelo económico. (Bobbio & Matteucci, 1981b) Actualmente, persiste el debate sobre el concepto de “neoliberalismo”, que surge del “liberalismo” y que hasta la actualidad no se presenta un canon específico sobre dicho concepto. Por lo cual, no se buscará definir dicho término para evitar soslayar el fin del presente estudio.

Finalmente, el concepto de “Orden Mundial” seleccionado para la comprensión del presente estudio es la fusión de ambos conceptos anteriormente analizado. El modelo político-económico durante los últimos veinticinco años en la mayoría de los países occidentales es el de la democracia liberal, esta fue impuesta por EE. UU. luego de la Guerra Fría, se expresa a través de la cultura, educación, lenguaje, etc., y continúa hasta ahora. (Dabat & Leal, 2019)

En síntesis, el concepto de “Orden Mundial” responde a comprender que, Estados Unidos, mantuvo una hegemonía mundial durante los últimos veinticinco años. Esto gracias a poseer la mayor capacidad económica y militar, que determinó el ejercicio político del resto de países occidentales que adoptaron el modelo preestablecido (democracia liberal). Gracias a esto, EE. UU. pudo incentivar su mercado, retroalimentando su hegemonía.

Crisis del “Orden Mundial” del siglo XX

El Orden Mundial se ve afectado por constantes crisis, como se ha especificado, pero actualmente se encuentra en un terreno denominado “Interregno”. Esta definición anotada por Gramsci se interpreta como el punto medio donde no se encuentra definido nada en lo absoluto. Es un momento neutral, donde no se avanza ni se retrocede y se llega a él, ya sea porque las fuerzas dominantes son incapaces de mantener su hegemonía sin desligarse de las herramientas coercitivas o, por el contrario, porque las fuerzas del cambio son insuficientes para lograr sus objetivos. (Sanahuja Perales, 2022)

Este “punto muerto” genera conflictos, no solo entre países, sino en la misma sociedad. El modelo económico post capitalista responde a esta cuestión. Debido al aumento tecnológico de las comunicaciones en masa (redes sociales) y la constante necesidad de producir para que el modelo se sostenga, es que aparecen problemas de identidad social. Al desaparecer la identidad del “yo” se elimina la identidad del “nosotros”, la sociedad misma desaparece y todo es una suma sociedades sin definición propia, con problemas compartidos como la ansiedad y depresión, que se validan a sí mismos a través de las redes sociales que los va consumiendo. (Touraine & Guilpain Peuliard, 2016)

El “Orden Mundial” luego de la Guerra Fría determinó un mecanismo globalizador que condujo hacia un paradigma de empobrecimiento mundial, algo contradictorio al pensado. Se explica en la medida en que el nuevo modelo de producción asumido por los grandes empresarios buscaba retroceder en las pautas sociales promoviendo el aumento de beneficios y la disminución de costos. Esto condujo que las grandes fábricas vayan a países donde se vulnere con mayor facilidad las políticas sociales, ignorando las políticas propias de su país de origen, eliminando las consecuencias de sus actos, empobreciendo la capacidad de estas poblaciones para resurgir económica y socialmente. Esto trae como consecuencia, que no se establezca solamente un modelo de crisis económica, sino también, un proceso de injusticia social mundial con consecuencias a largo plazo. (Chomsky, 2001)

Es prudente comprender, que no solo aquejan males morales en este antiguo “Orden Mundial”, sino que también se suman conflictos mundiales como lo fue la COVID-19. En este contexto, las organizaciones internacionales demostraron que son incapaces de poder prevenir problemáticas por las cuales, inicialmente, se habían formulado. Es prudente exigir que los organismos internacionales puedan promover nuevas directrices que abarquen temas sensibles como la salud mundial y, bajo este enfoque, el “Nuevo Orden Mundial” tiene como característica el poseer un enfoque humano y de desarrollo común. (Caldera Ynfante, 2020)

Resolviendo la problemática de definir cuál es un problema que aqueja a la sociedad internacional, el CEPLAN elaboró una serie de nueve “megatendencias” siendo estas: envejecimiento de la población, mayor urbanización global, mundo polinodal, crecientes desigualdades sociales y persistencia de los conflictos sociales, crisis del liberalismo y de la globalización, cambios en el patrón de enfermedades y en los sistemas de salud, escasez de recursos naturales, cambio climático y degradación ambiental, y acelerada innovación y desarrollo tecnológico. Estas megatendencias, si bien se enfocan en el caso peruano, se realizaron tomando en cuenta agendas internacionales como la Agenda 2030 y análisis prospectivos. (Observatorio Nacional de Prospectiva, s.f.)

Surgimiento del “Nuevo Orden Mundial”

Bajos estas circunstancias es que se hace necesario renovar las definiciones y preguntarse ¿aún nos encontramos en la época post guerra fría? Resulta que no y se hace necesario presentar categorías sociológicas y de relaciones internacionales actualizadas.

Por este motivo es que se habla de un “Nuevo Orden Mundial” cuando se analizan factores como la desindustrialización, fallos en el multilateralismo y el surgimiento de nuevas potencias con capacidad de determinar e imponer nuevas posturas. (Ramírez Montañez & Sarmiento Suárez, 2021)

El gran cúmulo de estudios presentan un punto central: Estados Unidos está perdiendo el control hegemónico. Esto se explica a las políticas asumidas por los distintos gobiernos, el declive económico debido a las recesiones históricas como la del 2008, la ausencia de un modelo político que reemplace el fallido intento de democracia liberal en la región, las crisis sociales internas debido a distintos factores y el surgimiento de China como antagonista para sus objetivos. (Lechuga Cardozo & Leyva Cordero, 2020)

Estados Unidos y el ‘hard power’

La política exterior de Estados Unidos ha sido ampliamente estudiada por los diferentes internacionalistas. Es foco de una inventiva fantástica que, muchas veces, cae en lo absurdo. Naturalmente, es necesario estudiar con frialdad a un país tan importante para el mundo, a nivel histórico y económico.

Después del ataque del 11 de septiembre, el atentado contra las torres gemelas, la política exterior norteamericana tuvo un sentido único: el ser la primera potencia mundial. Esto significa determinar el rumbo del mundo, ya sea utilizando mecanismos diplomáticos o coercitivos. Militares o económicos. Las distintas herramientas utilizadas para lograr este propósito han sido el multilateralismo (en la época de Obama o Biden) o el unilateralismo radical presentado por Trump. (Domínguez López, 2021)

Esta doctrina adoptada posee historia más allá de las torres gemelas. Tras la caída de la Unión Soviética, dando paso al fin de la Guerra Fría, Estados Unidos fomenta la creación de organismos internacionales, basándose en los errores de los organismos impulsados luego de la primera guerra mundial. Estos nuevos organismos internacionales estarían para preservar la paz y desarrollar nuevos mecanismos de cooperación política y económica. Naturalmente, el vencedor de ambas guerras, sumado a la ausencia de una figura de igual magnitud, decide el futuro de estas organizaciones, sus propósitos y sus reglas. (Barbé, 1995)

Es por esto, que es necesario comprender que la política interna de Estados Unidos resultara siendo su política externa. En otras palabras, todo Estado desea mantener el orden dentro de su territorio, desarrollarse constantemente y lograr un pico que pueda ser superado constantemente. Así es como miraba EE. UU. al mundo: su lienzo. (Lascano y Vedia & Colotta, 2020)

A nivel teórico, EE. UU. posee una clara distinción por sobre los demás Estados en referencia al ‘hard power’. El ‘hard power’ (poder duro) se define como la capacidad militar de un país en distintos puntos estratégicos del mundo. Estados Unidos posee bases militares en distintas partes del globo, en islas, en territorios específicos. Esto con el fin de imponer su autoridad. (Peña Galindo, 2018) Este poder militar se acompaña del poder económico que brinda el desarrollo armamentístico. La guerra es un medio para el desarrollo de la industria norteamericana, su participación, necesaria desde un punto empresarial, pero no militar, se ha convertido en centro de distintos debates debido a la alta relación entre el poder u organización política, la estructura del estado y la propia industria militar. (Lorden Zeddies, 2023)

El modelo norteamericano ha sido copiado ferozmente por distintos personajes políticos. Un ejemplo, es Jair Bolsonaro. Miembro del partido de derecha en Brasil se plantó como un “Trump Latinoamericano”. (Rodrigues, 2019) Esto demuestra la influencia que tiene la doctrina norteamericana en los países occidentales, Jair Bolsonaro no es el único referente en la región, se tiene a Javier Milei o Nayib Bukele y en Europa a Giorgia Meloni.

En las últimas elecciones norteamericanas celebradas el 5 de noviembre de 2024 Donald Trump volvió a ganar la presidencia de la Casa Blanca. Sería su segundo gobierno y sus posturas, en lugar de racionalizarse, se radicalizaron ferozmente. Su logo “Make America Great Again” llama a una revisión histórica de lo que representó EE. UU. en el mundo, desde un enfoque colonialista. Sumado a esto, se califica como xenofóbico sus distintos discursos en contra de los migrantes mexicanos. (Bussaja, 2024) Vemos, pues, que la postura de EE. UU. sigue siendo la de mantener al país como dominante y hegemónico.

El nuevo gigante: China

Xi Jinping asume el mandado de la República Popular China en el 2013. Como primer objetivo que se plantea es la creación de una “Nueva Ruta de la Seda”, haciendo alusión a la Ruta de la Seda del siglo II que conectaba Europa, África y Asia. Esta nueva ruta estaría pensada para conectar a China con el resto del mundo, abriendo sus mercados y dejando atrás su pasado hermético. (Zhongguo, 2019) Este trabajo que se plantea Jinping muestra las primeras pinceladas de su política interna basada en el ‘soft power’.

La teoría del ‘soft power’ define la influencia de un país desde una estrategia económica. Es decir, intervenir en los mercados al punto de ser necesario (obligatorio) para los países que conforman el panorama internacional. Esto, en la mayoría de los casos, se expresa a través de la acumulación de puertos en los distintos países que son dirigidos o financiados por un solo país donde se le da prioridad por encima de los demás dado que son punto clave para su desarrollo. (Peña Galindo, 2018)

Esta estrategia no solo abre paso al desarrollo económico de un Estado, sino también a la formulación de nuevas relaciones políticas. En el caso de China, vemos un acercamiento con Japón, India y Rusia. (Rosas, 2008) Naturalmente, China buscó relacionarse, prioritariamente, con estos países por su cercanía geográfica, pero con el tiempo, y con el desarrollo de su industria, buscó acercarse a los países más lejanos. China con Latinoamérica y el Caribe han planteado diversos acuerdos de comunión económica, política y social. Esto, como se puede inferir, tiene sus limitaciones debido a las brechas culturales propias de China, que, aunque deseen abrir su mundo cultural a Latinoamérica, y viceversa, no se llega a un proceso intercultural, sino más bien, a uno multicultural. (Staiano, 2019)

Este acercamiento trae consigo un problema para Estados Unidos. En el caso Latinoamericano, EE. UU. tiene una marcada influencia en la región, pero esto no evita que, debido a los problemas que enfrenta EE. UU. en diversos temas, haya dejado a China ingresar libremente a los mercados latinos. Los países que conforman la sociedad latina no son indiferentes ante las pretensiones chinas. El mercado chino trae consigo productos más baratos, tecnológicamente más desarrollados y, culturalmente, son visibles para el público en general. (Zapata & Martínez-Hernández, 2020)

Un ejemplo claro del ‘soft power’ aplicado por China en países sudamericanos es el caso del megapuerto de Chancay en Perú. Este puerto abre múltiples posibilidades para la región y el mundo. Los productos asiáticos cuestan menos y demoran menos días en llegar. Trae consigo un aumento de los ingresos arancelarios en Perú, además de pensar en corredores económicos en la región. (Villagra, 2023)

Finalmente, el proceso chino se fundamenta históricamente en el “Siglo de la Humillación”, este momento histórico lesiona constantemente la autopercepción del PCCh. Desde la apertura de China al mercado internacional se tomaron medidas necesarias para lograr su objetivo: limpiar su historia. Estrategias comunicacionales como la “Diplomacia del Guerrero Lobo”, la Diplomacia Periférica y su nuevo modelo de relaciones internacionales que se basa en el ganar-ganar, han hecho que Xi Jinping sea uno de los mandatarios más reconocido y laureado si es que se realiza un análisis objetivo de su historia. (Mazuelos Chávez, 2022)

China vs Estados Unidos

La dinámica de poder entre EE. UU. y China se ha mantenido en el tiempo. Obama, en sus años de gobierno, toma decisiones que marcan un acercamiento con China, pero este paradigma cambia con la presidencia de Trump que propone una línea política proteccionista y nacionalista, que desencadena en el 2018 en una guerra arancelaria. China, por su cuenta, mantiene el ideal partidario y, con Xi Jinping, deslinda de toda pretensión hegemónica y propone un acercamiento económico con los países periféricos, respeto a las organizaciones internacionales y buena voluntad en política internacional. (Barrera G et al., 2021)

La postura China se observa en el aumento de las exportaciones a distintos países. En distintas conferencias el presidente Xi Jinping consolida su apertura económica, esto genera en el resto de los países seguridad en la inversión porque se consigue un aliado fuerte económicamente que no busca intervenir en la política interna, además de que en el intercambio económico ambos agentes se ven beneficiados. (Xu, 2021)

Entonces, por un lado, EE. UU. busca proteger su economía radicalizando sus medidas proteccionistas desencadenando una guerra arancelaria, perturbación del contexto internacional y tensiones con el continente asiático. Mientras que, para China, su modelo económico funciona en medida que necesita abrirse a los distintos países y, para ello, propone alianzas que benefician a ambos lados.

En consecuencia, para los años previos a la pandemia de coronavirus se apuntaba a un enfrentamiento de China con Estados Unidos. Para el 2021 todo señalaba que el enfrentamiento económico era inevitable, con acciones más notorias que medidas arancelarias, se plantearon interrogantes sobre si China cometiese los mismos errores que cometió Estados Unidos con respecto al manejo de la hegemonía y se han ideo analizando conforme han pasado los años y acontecimientos. (Gerig, 2021)

Bajo estas tensiones EE. UU. hace notar que sus intenciones giran entorno a una guerra física más que por una guerra económica. A diferencia de China, EE. UU. posee aliados militarmente más geoestratégicos, pero menos en capacidad económica. Por esto es por lo que se impulsa una agenda bélica, si fuera el caso, la capacidad militar norteamericana, sumado al acceso de los océanos Atlántico y Pacífico, sus bases militares y su complejo industrial, decantaría la guerra para su beneficio. China estratégicamente posee mayor capacidad de influir en los mercados periféricos y genera que Estados Unidos no pueda iniciar un conflicto porque no tendría con quién comerciar a largo plazo desincentivando su cadena de producción. (Gerig, 2021)

Eventualmente, ambos países se necesitan para mantener su desarrollo económico y tecnológico. China por su cuenta ha desarrollado tecnologías innovadoras, pero necesita un gran mercado para satisfacer sus inversiones multimillonarias, mientras que EE. UU. mantiene muchas de sus fábricas en China debido a los bajos costos en mano de obra. Las tácticas asumidas por Trump (primer gobierno) se desincentivan con Biden porque muestra un rostro más conciliador y abre puertas diplomáticas no sin dejar de lado la importancia mantener la hegemonía norteamericana. (Fernández Tabío, 2022)

Entonces, ¿Dónde se materializa este enfrentamiento? Para el 2023 el escenario predilecto de ambos países fue América Latina. Ambos bandos observaron su importancia y las economías periféricas fueron el centro de atención. La diferencia notable entre ambos fue, nuevamente, su estrategia de acercamiento. EE. UU. optó por mostrar un planteamiento coercitivo a Panamá, pero China se acercó a Perú a través de la inversión en puertos generando nuevas rutas marítimas que benefician a todo el sur del continente. (Carbajal-Glass, 2023)

Para el 2024, con el segundo gobierno de Trump, Estados Unidos mostró fervientemente su oposición frente al auge asiático volviendo al aislacionismo. China mantuvo su perspectiva de cooperación mutua y EE. UU. mantuvo su postura bélica tratando de interponerse al desarrollo cooperativo de China con Latinoamérica y con la India. Aun así, los intentos de Norteamérica fueron insuficientes para impedir el acercamiento asiático con el resto de los países de occidente. Actualmente, China posee una gran influencia en Europa, África y Latinoamérica. (Nascimento, 2024)

Discusión

Tras realizar este análisis exhaustivo sobre el “Orden Mundial” y su evolución a “Nuevo Orden Mundial” se obtiene que el enfrentamiento por la hegemonía se da entre China y Estados Unidos. Este enfrentamiento es puramente económico, aunque tenga aristas culturales, militares, sociales y políticas. No es comparable a la Guerra Fría, pero se utiliza este término como representación de un pasado que parece asomarse a la actualidad. (Crivelaro Neto, 2024)

El “Nuevo Orden Mundial” para el siglo XXI representa un contexto de crisis económica, política, militar, cultural y social. El enfrentamiento entre estas dos grandes potencias define el rumbo actual que se está tomando en el mundo. Los países que no poseen capacidad de participación en este enfrentamiento (economías periféricas) son, en todo caso, punto geoestratégico de enfrentamiento. Esto se materializa en el caso de Latinoamérica.

Las relaciones diplomáticas y de cooperación que ha logrado China en los últimos años impulsó su capacidad para enfrentar a Estados Unidos. (Rosas, 2008) El panorama geopolítico posee dudas generadas por el desarrollo del propio conflicto imposibilitando marcar lineamientos o perspectivas definitivas en el análisis. Estados Unidos, con su política exterior, busca mantener su hegemonía. Donald Trump es ejemplo de ello. La perspectiva norteamericana es no permitir que otro país determine lo que se debe hacer. Esta perspectiva no solo se interpreta para contra China, aunque viene siendo el mayor adversario, sino también para el resto de los países, incluso para la Unión Europea quien es su aliado.

China se muestra como el líder de este “Nuevo Orden Mundial” de la mano con sus alianzas en Asia y Latinoamérica porque es el país con mayor capacidad para darle frente a EE. UU., soportando las políticas que van en contra de ellos y desarrollando nuevas estratégicas a través del desarrollo económico y tecnológico que le impide a EE. UU. poseer estabilidad internacional. La realidad mundial (Nuevo Orden Mundial) es, en todo caso, un sistema multipolar.

Finalmente, Estados Unidos tiene amplios frentes por cubrir, desde la pandemia del COVID-19 se han dado acontecimientos que han nutrido a su debilitamiento. Sumado a ello, el gobierno de Biden dejó gran deuda para con el pueblo norteamericano y la crisis de las democracias liberales se van acrecentando cada día más. Trump es el rostro del pensamiento norteamericano y Xi Jinping es su adversario más importante. Este enfrentamiento se definirá, en todo caso, con un vencedor en una ecuación de suma cero.

Conclusiones

Respondiendo al objetivo principal de la investigación, el “Nuevo Orden Mundial” que se proyecta para el siglo XXI es el conflicto entre China y Estados Unidos. Este impasse, como se desarrolló, es un punto muerto en la realidad internacional. Es necesario brindar más tiempo a que la realidad pueda desarrollarse. Con el tiempo se dictará un vencedor en esta contienda económica. Aun así, es indudable concluir que Estados Unidos sigue a la vanguardia y que personajes como Donald Trump son un claro ejemplo de que EE. UU. mantiene una perspectiva hegemónica.

En el caso chino, el gobierno de Xi Jinping ha sido un giro determinante en materia de política exterior, logró concretar lo que la reforma y apertura no: el hacer de China un mercado internacional. Solo el tiempo determinará si es que es capaz de soportar las medidas norteamericanas y, en suma, es necesario observar con detenimiento, a pesar del hermetismo del partido, las acciones geopolíticas que tome el PCCh.

Finalmente, el enfrentamiento entre Estados Unidos y China, económicamente hablando, es real y afecta al mundo entero. Desde el desarrollo de nuevas políticas internacionales, el surgimiento de crisis sociales y sanitarias, hasta la formulación de nuevos acuerdos bilaterales entre estados que se encuentran a miles de kilómetros de distancia. Este enfrentamiento representa el “Nuevo Orden Mundial”, un orden sin orden como tal, algo que solo el tiempo puede definir, tal vez, como una etapa previa a un cambio de paradigma internacional.

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Referencias
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First published in: World & New World Journal
Manuel Alejandro Nuñez Vilcabana

Manuel Alejandro Nuñez Vilcabana

Estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), actualmente cursando el último año de la carrera, con formación complementaria en política internacional y derecho internacional, filosofía política, administración pública y derecho administrativo. Tiene experiencia en la redacción de artículos de opinión y académicos. Miembro activo de los colectivos estudiantiles Taller Alberto Ulloa Sotomayor (TAUS) y Sociedad de Estudiantes de la DIJUS (DIJUS). Joven Asociado de la Asociación Peruana de Estudios Internacionales. Interesado en el análisis político, la teoría del Estado, la administración pública y las políticas públicas.

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