Palestinian Statehood Peace Plan: Start UAE planes drop humanitarian aid on displaced people's tents in Al-Mawasi, west of Khan Yunis city in the southern Gaza Strip, on Oct 17, 2024.

Nuevo plan de paz aumenta la presión sobre Israel y EE. UU. mientras crece el impulso por el reconocimiento del Estado palestino

Una nueva visión para la paz en Medio Oriente surgió esta semana, proponiendo la retirada de Israel de Gaza y Cisjordania, el desarme y disolución de Hamás, y la creación de un Estado palestino unificado. El plan fue presentado tras una “conferencia de alto nivel” realizada en Nueva York el 29 de julio, que reunió a representantes de 17 países, la Unión Europea y la Liga Árabe.

La propuesta resultante se describe como “un marco integral y viable para la implementación de la solución de dos Estados y el logro de la paz y la seguridad para todos”.

Entre los firmantes figuran Turquía y varios países de Medio Oriente como Arabia Saudita, Catar, Egipto y Jordania. Europa estuvo representada por Francia, Irlanda, Italia, Noruega, España y el Reino Unido. Indonesia participó en nombre de Asia, Senegal por África, y Brasil, Canadá y México por las Américas. Ni Estados Unidos ni Israel estuvieron presentes.

De manera significativa, es la primera vez que los Estados árabes piden el desarme y la disolución de Hamás. Sin embargo, aunque el documento condena el ataque de Hamás a Israel del 7 de octubre de 2023 y recuerda que la toma de rehenes constituye una violación del derecho internacional, también es contundente al vincular el reconocimiento de un Estado palestino con el fin de los ataques de Israel contra la población civil en Gaza.

El texto señala: “A falta de medidas decisivas hacia la solución de dos Estados y garantías internacionales sólidas, el conflicto se profundizará y la paz regional seguirá siendo inalcanzable”.

El plan para la reconstrucción de Gaza será elaborado por los Estados árabes y la Organización de Cooperación Islámica — con sede en Yeda y que busca ser la voz colectiva del mundo musulmán —, con el respaldo de un fondo internacional. Los detalles se definirán en una Conferencia para la Reconstrucción y Recuperación de Gaza que se celebrará en El Cairo.

Esta es una iniciativa audaz. En teoría, podría poner fin a las matanzas masivas de Israel en Gaza, sacar a Hamás del poder y dar inicio a un proceso de implementación para la creación de un Estado palestino. La gran incógnita es si tiene alguna posibilidad real de éxito.

En primer lugar, parece haber un impulso creciente para avanzar con el reconocimiento del Estado palestino como parte de un plan de paz integral que conduzca a una solución de dos Estados. Francia, el Reino Unido y, más recientemente, Canadá han anunciado que darán ese paso en la Asamblea General de la ONU en septiembre. El Reino Unido afirmó que lo haría a menos que Israel aceptara un alto el fuego e iniciara un proceso de paz sustantivo.

Estos anuncios siguen a los realizados en mayo de 2024 por España, Irlanda y Noruega, tres de los otros países europeos firmantes. Para finales de septiembre, al menos 150 de los 193 Estados miembros de la ONU habrán reconocido al Estado palestino. Si bien el reconocimiento es en gran medida simbólico, sin un alto al fuego y la retirada de Israel tanto de Gaza como de Cisjordania. Al final se trata de un simbolismo esencial.

Durante años, muchos países europeos, junto con Canadá, Australia y Estados Unidos, sostuvieron que el reconocimiento del Estado palestino no debía declararse si existía la posibilidad de negociaciones entre Israel y Palestina. Ahora, esa secuencia se ha invertido: el reconocimiento se considera necesario como una forma de ejercer presión para lograr un alto al fuego y abrir las conversaciones necesarias que garanticen la seguridad tanto de israelíes como de los palestinos.

Israel aceleró ese cambio a principios de marzo, cuando rechazó avanzar a la fase dos del alto al fuego de seis semanas negociado con la ayuda de EE. UU. e impuso un bloqueo a la entrada de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.

El gobierno de Netanyahu sigue resistiéndose al alto al fuego. Pero su insistente intento de culpar a Hamás se vuelve cada vez más difícil de sostener. Las imágenes del hambre en Gaza, así como las advertencias de médicos, organizaciones humanitarias y la ONU sobre una hambruna inminente que ya ha provocado miles de muertes, ya no pueden negarse.

Arabia Saudita y Catar, de forma discreta y a través de sus embajadas, han estado alentando a los países europeos a dar el paso hacia el reconocimiento. Sus esfuerzos durante la conferencia de la ONU en Nueva York esta semana representan un nuevo frente en esa campaña.

Israel y la administración de Trump

Sin embargo, a corto plazo, hay pocas probabilidades de que el gobierno de Netanyahu ceda en su campaña de asesinatos masivos, y mucho menos que se disponga a participar en negociaciones para una solución de dos Estados. Cabe destacar que ni Israel ni Estados Unidos participaron en la conferencia.

Trump ha criticado las imágenes de hambruna en Gaza. Sin embargo, su administración se ha unido a Netanyahu en una enérgica y virulenta condena contra Francia y el Reino Unido por sus intenciones de reconocer al Estado palestino. Además, el presidente estadounidense ha advertido al primer ministro canadiense, Mark Carney, que dicho reconocimiento podría poner en riesgo el tratado comercial entre Canadá y Estados Unidos.

En respuesta a la preocupación de Trump por las imágenes de niños muriendo de hambre y su llamado de “tenemos que alimentar a los niños”, Israel ha lanzado unos cuantos paquetes de ayuda desde el aire — menos de lo que cabe en un solo camión —. Sin embargo, esto parece más un ejercicio de relaciones públicas dirigido a Washington que un intento genuino de aliviar la crítica situación humanitaria en la Franja de Gaza.

Un pequeño número de camiones con suministros de la ONU y organizaciones humanitarias también ha cruzado la frontera, pero solo después de largas demoras, y la mitad de la ayuda sigue retenida. No existe seguridad para el transporte y la entrega de la ayuda dentro de Gaza.

¿Un sacrificio por un Estado?

La declaración de la conferencia no representa un alivio inmediato para Gaza. Más bien, es otro indicio del creciente aislamiento de Israel.

Tras el anuncio de Francia, el gobierno de Netanyahu reaccionó con dureza: “Una medida así recompensa al terrorismo y corre el riesgo de crear otro aliado iraní… Un Estado palestino en estas condiciones sería una plataforma de lanzamiento para aniquilar a Israel”.

Sin embargo, aunque se reconoce la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023, la mayoría de los gobiernos y sus poblaciones no perciben que Israel esté atacando a Hamás y a sus combatientes. Lo que ven es al gobierno de Netanyahu y al ejército israelí matando y matando de hambre a civiles.

Incluso en Estados Unidos —donde la administración de Trump intenta reprimir la simpatía hacia Palestina y a los gazatíes en universidades, organizaciones civiles y el espacio público — la opinión está cambiando. Una encuesta de Gallup realizada en EE. UU. y publicada el 29 de julio reveló que solo el 32% de los encuestados apoyaba las acciones de Israel en Gaza — el nivel más bajo registrado — y un 60% se oponía a ellas. Netanyahu fue visto desfavorablemente por el 52% y solo el 29% tenía una opinión favorable de él.

Israel ha perdido su momento de “normalización” con los Estados árabes. Sus vínculos económicos están tensos y su tan repetido reclamo de ser “la única democracia de Medio Oriente” se ha manchado de sangre hasta quedar irreconocible.

Nada de esto será consuelo para el pueblo de Gaza que enfrenta la muerte. Pero a largo plazo, existe la posibilidad de que este sacrificio sea el catalizador para el reconocimiento de Palestina, ese Estado que desapareció en 1948.

First published in: The Conversation Original Source
Scott Lucas

Scott Lucas

Scott Lucas se incorporó al University College de Dublín en 2022 como profesor de Política Internacional, tras haber formado parte del equipo de la Universidad de Birmingham desde 1989. Comenzó su carrera como especialista en política exterior estadounidense y británica, pero sus intereses de investigación ahora también abarcan la actualidad internacional, especialmente el norte de África, Oriente Medio e Irán, los nuevos medios de comunicación y los servicios de inteligencia. Periodista profesional desde 1979, el profesor Lucas es el fundador y editor del EA WorldView, un sitio web líder en noticias y análisis diarios sobre Irán, Turquía, Siria y Oriente Medio en general, así como sobre política exterior estadounidense.

Leave a Reply