Introducción
La política global del siglo XXI ha adquirido una nueva forma con la llegada de la inteligencia artificial (IA). La naturaleza tradicional de la rivalidad entre grandes potencias giraba en torno a maniobras militares, movimientos defensivo-ofensivos y el despliegue de armas para desafiarse mutuamente, manteniendo así su respectiva hegemonía en la arena internacional. Sin embargo, el renacimiento de la inteligencia artificial ha reconfigurado el juego clásico de poder (Feijóo et al., 2020). A partir de ahora, cada vez que los círculos estratégicos discutan sobre el paradigma de seguridad, la IA deberá ser parte esencial de la conversación.
La aparición de la IA ha alterado el ‘statu quo’, donde las grandes potencias están migrando hacia tecnologías basadas en IA. La función más básica de la inteligencia artificial es crear máquinas y plataformas capaces de realizar tareas con mayor eficiencia que los humanos, mejorando la toma de decisiones, aumentando la productividad y reduciendo el riesgo de errores humanos. Pero, al mismo tiempo, persisten riesgos considerables.
Los Estados Unidos (EE. UU.) y la República Popular China (RPC) son considerados los principales actores de la política de grandes potencias. Su rivalidad ha estado históricamente centrada en conflictos territoriales y disputas marítimas. Con la RPC reclamando la mayor parte de los territorios en el Mar de China Meridional y el Mar de China Oriental, los EE. UU., bajo su Estrategia del Indo-Pacífico (2022), han desafiado dichas afirmaciones chinas (Hassan y Ali, 2025).
Sin embargo, lo que el mundo ha presenciado es que ambas potencias económicas han evitado un conflicto militar directo entre sí. El área más destacada donde EE. UU. y China se encuentran en competencia constante es el dominio tecnológico. China ha mantenido una ventaja sobre Estados Unidos en este campo, debido a que posee la mayoría de las reservas conocidas de minerales raros del planeta, un elemento clave para la superioridad tecnológica. A través de barreras comerciales — como aranceles, cuotas y restricciones al comercio con empresas chinas prominentes —, Estados Unidos ha intentado frenar el desarrollo tecnológico de China (Wang y Chen, 2018).
“La realidad es que tanto China como Estados Unidos están enfocados en desarrollar la infraestructura necesaria para ganar la llamada carrera de la inteligencia artificial. Ahora bien, si realmente se trata de una carrera es otra cuestión, pero los datos, la energía y el capital humano son elementos críticos para ello. La enorme inversión en infraestructura es una prioridad para los líderes de ambos países mientras buscan lograrlo. El acceso de China a la tecnología avanzada y a los semiconductores será una piedra angular clave en este sentido.” (Sacks, 2025)
Estados Unidos y China han colocado la IA en el centro de sus políticas nacionales y estrategias globales. Ambos han estado introduciendo documentos de política pública, estrategias y planes de acción orientados al avance en el campo de la IA y a cómo contrarrestar los movimientos del otro. Actualmente, la arena internacional presencia dos sistemas de IA paralelos: uno desarrollado por Estados Unidos y otro por China. A medida que ambos países invierten enormemente en investigación, desarrollo e innovación, sus narrativas nacionales y planes globales compiten entre sí, intensificando aún más el panorama internacional de la inteligencia artificial.
Este artículo tiene como objetivo analizar críticamente las principales políticas destacadas en los planes de acción y estrategias nacionales lanzados por EE. UU. y la RPC, respectivamente. Aplicando el enfoque teórico del constructivismo, que estudia el papel de las ideas, normas y valores en la configuración del sistema internacional, el texto demostrará las principales diferencias entre las estrategias de IA de ambos países y cómo sus creencias ideológicas moldean sus respectivas políticas de inteligencia artificial.
Asimismo, el análisis presentará opiniones de expertos sobre el futuro panorama de la carrera por la IA, su relación con el “Gran Juego” y sus repercusiones políticas, económicas y militares para el resto del mundo. Además, el estudio se basará principalmente en entrevistas a especialistas, extractos clave de documentos oficiales y hallazgos de investigación. Finalmente, esta investigación también ofrecerá una visión sobre las perspectivas de política del gobierno de Trump 2.0 frente a la política nacional de IA de Pekín.
Plan de Acción de IA de Estados Unidos de 2025
El 23 de julio de 2025, el presidente Donald Trump presentó la estrategia nacional de su administración sobre inteligencia artificial, titulada ‘Winning the Race: America’s AI Action Plan’ (“Ganando la carrera: Plan de Acción de IA de Estados Unidos”). Esta estrategia constituye una hoja de ruta a largo plazo destinada a contrarrestar y contener el creciente perfil tecnológico de China, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial (White House, 2025).
El título de la estrategia anuncia explícitamente que Estados Unidos ha entrado en la carrera global por la IA. Bajo este plan, el objetivo de EE. UU. no es eliminar a China, sino liderar el mundo de la inteligencia artificial como nación central, mientras que la RPC debería operar como una nación periférica.
El 15 de julio de 2025, durante su discurso en la Cumbre de IA en Pittsburgh, el presidente Trump declaró: “La República Popular China se está poniendo a nuestro nivel, y no vamos a permitirlo. Tenemos los mejores chips y tenemos todo lo mejor. Y estaremos compitiendo con ellos de una manera amistosa. Tengo una gran relación con el presidente Xi y sonreímos en los intercambios, pero nosotros estamos liderando…” (AFP, 2025)
Plan de Acción de IA de Estados Unidos: Pilares Clave

A. Acelerar la Innovación en IA
El primer pilar de la estrategia nacional de IA de Estados Unidos se centra en la necesidad de que la IA se integre en todos los sectores de la vida estadounidense. Desde el nivel más básico hasta el nacional e internacional, Estados Unidos debe posicionarse como una potencia líder en inteligencia artificial.
El eje de la innovación en IA establece que todo tipo de barreras — legales, regulatorias o limitaciones internas — deben eliminarse para promover, fortalecer y acelerar la innovación en este campo dentro del país. La estrategia deja claro que la innovación en inteligencia artificial constituye el paso fundamental hacia la dominación global de la IA.
En este sentido, los valores, creencias y normas estadounidenses adquieren una importancia crucial. El plan establece un marco en el cual las plataformas y modelos de IA deben alinearse con los principios democráticos de Estados Unidos, incluyendo la libertad de expresión, la igualdad, la transparencia y el reconocimiento. Esto significa que el Plan de Acción de IA de Estados Unidos operará bajo el paraguas de la ideología capitalista (White House, 2025).
Otro aspecto esencial en el ámbito de la innovación en IA es la colaboración entre el sector público y el privado. Tanto las autoridades gubernamentales como las instituciones públicas cuentan con políticas y marcos que facilitan la integración de plataformas de IA en sus operaciones cotidianas. La creación de un ecosistema de IA se considera la piedra angular de esta estrategia (White House, 2025).
El plan busca formar una fuerza laboral estadounidense altamente capacitada en IA, integrar las fuerzas de defensa y sus plataformas clave con capacidades de inteligencia artificial, y proporcionar un entorno seguro y confiable para inversionistas nacionales e internacionales, alentándolos a aumentar sus inversiones en Estados Unidos.
Por último, se destaca la creación de departamentos especializados en combatir el uso no ético de la IA, como la manipulación mediante “‘deepfakes’”, con el fin de proteger la soberanía e integridad nacional.
La subdirectora principal de la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP, por sus siglas en inglés), Lynne Parker, al destacar la importancia del Plan de Acción de IA 2025 de Estados Unidos, afirmó: “La Administración Trump está comprometida a garantizar que Estados Unidos sea el líder indiscutible en tecnología de inteligencia artificial. Este plan de acción es nuestro primer paso para fortalecer y preservar los intereses estadounidenses en IA, y estamos ansiosos por conocer la percepción y las opiniones del público al respecto.” (White House, 2025)
El impulso a la innovación en IA refleja que Estados Unidos es una sociedad liberal-democrática y emprendedora, con una cultura de innovación que se centra en la investigación abierta, el liderazgo del sector privado y una ética basada en su mito nacional de libertad, individualismo y optimismo tecnológico.
B. Construir la Infraestructura de la IA
Este es el pilar más crucial del Plan de Acción de IA de Estados Unidos 2025. Tras promover la idea de la innovación en inteligencia artificial, el siguiente paso es construir una infraestructura sólida, segura y reconocida, que permita implementar eficazmente las directrices políticas establecidas en la estrategia nacional de IA.
Esto incluye el desarrollo de fábricas, empresas y centros de datos nacionales de IA, así como su integración con la infraestructura energética estadounidense. El paso más significativo destacado en este pilar es la construcción de unidades nacionales de fabricación de semiconductores (White House, 2025).
¿Y qué significa esto? Hoy en día, China es considerada el centro mundial de la manufactura de semiconductores. Los semiconductores son los componentes básicos de cualquier tecnología, ya sean armas, aviones o teléfonos inteligentes. Durante años, Estados Unidos ha importado chips semiconductores desde China. La integración de la infraestructura energética estadounidense con las instalaciones de IA es el objetivo final de esta estrategia.
Para ello, se establecerán grandes unidades de producción de energía, principalmente eléctrica, bajo la “Ley Nacional de Emergencia Energética”, con el propósito de garantizar un suministro continuo de electricidad a los centros de datos e instalaciones de IA, sin interrupciones (White House, 2025).
Sin embargo, la administración Trump 2.0, bajo sus políticas proteccionistas, aspira a restringir las importaciones desde China y construir unidades domésticas de procesamiento de semiconductores.
Destacando la dependencia estadounidense de los chips chinos, el químico y político estadounidense John Moolenaar declaró: “La administración de Trump ha dejado algo muy claro: debemos reafirmar el control sobre nuestro propio destino económico. Eso no es aislacionismo; es sentido común. La Ley de Seguridad de los Chips, las restricciones a las inversiones en el extranjero y los controles de exportación más estrictos no significan que nos estemos cerrando. Se trata de garantizar que Estados Unidos no esté subsidiando ni facilitando su propio declive. El Partido Comunista Chino (PCCh) está utilizando capital estadounidense para financiar portaaviones, aviones de combate y sistemas de inteligencia artificial que apuntan a nuestros aliados y amenazan nuestras libertades.” (Moolenaar, 2025)
La norma de innovación descentralizada también se aplica en el desarrollo de esta infraestructura, otorgando poder a universidades, startups y corporaciones privadas. Esto refleja una confianza en los mecanismos del mercado y en las libertades civiles, alineada con los valores sociales estadounidenses de innovación abierta y competencia.
C. Diplomacia y Seguridad en IA
El último pilar del Plan de Acción Nacional de IA de Estados Unidos se centra en la colaboración con socios y aliados internacionales. Esto significa, en términos simples, exportar la tecnología estadounidense de inteligencia artificial a socios estratégicos y países con intereses comunes. Como resultado, esto dará origen a nuevos tipos de agrupaciones denominadas “Alianzas de IA” (White House, 2025).
Entre sus mejores ejemplos se encuentran la Asociación Global sobre IA (GPAI), el Mecanismo QUAI de IA y el Consejo de Comercio y Tecnología EE. UU.-UE. Al igual que las alianzas en seguridad y defensa, estas alianzas de IA permitirán a Estados Unidos y a Occidente rodear tecnológicamente a la RPC, donde las sólidas colaboraciones occidentales dificultarán que China se convierta en la potencia tecnológica dominante o lidere la producción mundial de IA.
El plan promueve una gobernanza responsable de la IA y la adopción de estándares democráticos estadounidenses, basados en su autopercepción como garante global de los valores liberales.
Para aumentar las exportaciones relacionadas con IA hacia los aliados, Estados Unidos ha establecido diversas instituciones, como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE. UU. (DFC, por sus siglas en inglés). La diplomacia estadounidense en IA tiene como objetivo contrarrestar la creciente influencia de China en los organismos e instituciones internacionales (Departamento de Estado, 2023).
Dado que estos organismos globales son clave para difundir normas y valores específicos, moldear la percepción pública y configurar el orden mundial, Estados Unidos busca desafiar la influencia china en dichas organizaciones mediante coaliciones y agrupaciones políticas y diplomáticas. De esta manera, Occidente podrá promover su propia versión del orden global de la IA, lo que significa que la rivalidad capitalismo vs. comunismo ahora será claramente visible en la carrera global por la inteligencia artificial entre ambas potencias económicas.
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, al dirigirse a los líderes de la Unión Europea (UE) en París, declaró explícitamente: “Estados Unidos realmente desea trabajar con sus aliados europeos. Queremos iniciar la revolución de la IA con una actitud de cooperación y transparencia. Sin embargo, son necesarios marcos regulatorios internacionales que fomenten, en lugar de sofocar, el desarrollo de la tecnología de IA para construir ese tipo de confianza. En particular, necesitamos que nuestros aliados europeos vean esta nueva frontera con esperanza y no con miedo.” (Sanger, 2025)
En materia de seguridad, la estrategia busca establecer diversos Institutos de Seguridad en IA (AISIs) para reducir o eliminar los riesgos de accidentes relacionados con la IA, incluidos errores en plataformas automatizadas, especialmente en sistemas de armas operados por IA, y el uso no ético de programas de inteligencia artificial, como la IA generativa o los modelos de lenguaje (LLMs).
Asimismo, la estrategia subraya el peligro que representan los actores no estatales. Estos grupos violentos deben ser restringidos de adquirir tecnologías avanzadas y sofisticadas, con el fin de evitar su uso indebido con fines terroristas o desestabilizadores (White House, 2025).
Plan de Desarrollo de la Nueva Generación de Inteligencia Artificial de China
Por primera vez, en julio de 2017, la República Popular China lanzó su visión nacional a largo plazo sobre inteligencia artificial para 2030, titulada “Plan de Desarrollo de la Nueva Generación de Inteligencia Artificial”, el cual reúne todas las políticas, directrices y medidas que el Partido Comunista Chino (PCCh) implementará para fomentar el desarrollo de la IA en el país (Consejo, 2017).
La visión de IA 2030 de China es, en esencia, una extensión de la idea propuesta por el presidente Xi Jinping en 2012 sobre el futuro papel de China en el campo de la inteligencia artificial. Esta estrategia tiene como objetivo fortalecer la presencia de China en el ámbito internacional de la IA. Desde las inversiones hasta la infraestructura, este plan de acción declara explícitamente la intención de convertir a la RPC en el centro mundial de innovación e inversión en inteligencia artificial para el año 2030. Asimismo, el plan pretende generar beneficios por un valor de 160 mil millones de dólares para 2030 (O’Meara, 2024).
Durante la sesión de estudio del Politburó del 25 de abril de 2025, el presidente Xi Jinping afirmó: “Para tomar la delantera y asegurar una ventaja competitiva en la inteligencia artificial, es fundamental lograr avances en las teorías básicas, metodologías y herramientas. Al aprovechar la IA para impulsar la transformación de los paradigmas de investigación científica, podemos acelerar los avances en innovación científica y tecnológica en todos los sectores.” (Agencia, 2025)
Visión de IA 2030 de China: Objetivos Clave

A. Liderazgo en IA (2020)
La República Popular China ha logrado cumplir con éxito este objetivo. Bajo este pilar, China ha establecido una infraestructura significativa de inteligencia artificial, incluyendo instalaciones clave y centros de datos, alcanzando un nivel equiparable al de Estados Unidos.
Dentro de este marco, el PCCh instó a las instituciones académicas a promover, fortalecer y fomentar la investigación en el ámbito de la IA, lo que resultó en importantes avances en los sectores de big data, inteligencia de enjambre y súper inteligencia artificial (Consejo, 2017).
Así mismo, China ha logrado establecer un complejo industrial nacional de IA valorado en 22 mil millones de dólares. Diversas instituciones educativas, como Tsinghua y Pekín, junto con grandes empresas como Baidu e iFlyTek, se han transformado completamente en centros de inteligencia artificial, donde la investigación, la innovación y la aplicación práctica se realizan a través de plataformas de IA altamente avanzadas.
Comentando sobre la competencia entre Estados Unidos y China por el liderazgo en IA, el Dr. Yasar Ayaz, presidente y director central del Centro Nacional de IA en NUST, Islamabad, señaló: “La eficiencia es ahora el nuevo nombre del juego. Las invenciones y desarrollos chinos en inteligencia artificial dejan claro que, incluso con un número menor de parámetros, se puede alcanzar el mismo nivel de eficiencia que otros logran gracias a su ventaja económica.” (Ayaz, 2025)
El liderazgo en IA simboliza y refuerza la narrativa socialmente construida del “Sueño Chino” y el rejuvenecimiento nacional, vinculando la necesidad de superar el siglo de humillación con el objetivo de reclamar el lugar de China en el orden mundial. En este contexto, el liderazgo en inteligencia artificial no es solo un objetivo técnico, sino también una representación discursiva del autoconcepto chino como una civilización tecnológicamente independiente y moralmente orientada.
B. Tecnología de IA (2025)
El segundo objetivo más importante de la Visión de IA 2030 de China es alcanzar un nivel de supremacía tecnológica en el escenario internacional para 2025. Las principales áreas de trabajo incluyen la localización de las industrias de chips, los avances en semiconductores y la fabricación de robots, entre otros.
La primera fase de 2020 sentó las bases de infraestructura del plan, mientras que esta segunda fase se centra en el desarrollo e innovación de plataformas clave operadas por IA, como robots, equipos médicos y tecnología cuántica (Consejo, 2017).
Otra característica esencial de la fase en 2025 es la creación de múltiples laboratorios de IA en toda la China continental, lo que permitirá la integración de la inteligencia artificial en diversos sectores público-privados, tales como finanzas, medicina, política, agricultura, entre otros. Por último, pero no menos importante, se destaca la colaboración civil-militar como piedra angular en este proceso.
Las plataformas operadas por IA serán utilizadas tanto por instituciones civiles como militares, con el objetivo de preservar la seguridad y defensa nacional de la RPC.
En cuanto a la ventaja tecnológica de China, Syed Mustafa Bilal, entusiasta tecnológico e investigador asistente en el Centro de Estudios Aeroespaciales y de Seguridad (CASS), comentó: “China, que durante mucho tiempo fue criticada por tener un ecosistema tecnológico cerrado, ahora está optando por un enfoque de código abierto. Esto quedó claro en los discursos de los funcionarios chinos durante la Cumbre Global de Acción en IA, donde intentaron presentar la estrategia de IA de China como mucho más inclusiva en comparación con la de Occidente. Y una muestra de ello es la forma irónica en que el ’deep search’ está impulsando el objetivo original de OpenAI de aumentar la adopción global de la inteligencia artificial.” (Bilal, 2025)
Así, la visión de IA de China refleja promesas ideacionales de orden social, coordinación centralizada y un gobierno moral, ideales basados en su cultura política y su herencia civilizatoria.
C. Centro de Innovación en IA (2030)
Para el año 2030, China aspira a estar en el epicentro mundial de la innovación, el desarrollo y la inversión en IA. Las instituciones políticas, económicas y de defensa de la República Popular China estarán gobernadas bajo un marco de supervisión basado en IA.
La característica más destacada de esta fase es contrarrestar el orden global de IA liderado por Estados Unidos, desafiando a EE. UU. y a Occidente en diversos organismos internacionales, como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
El principio central de la visión china para 2030 es transformar el país en una economía completamente impulsada por la inteligencia artificial, es decir, en un gigante económico de IA (Consejo, 2017).
Dado que la RPC está gobernada por el régimen comunista del presidente Xi Jinping, China busca oponerse al orden occidental de la IA promoviendo sus valores comunistas, como la alta vigilancia, las políticas nacionales estrictas y el control poblacional. Al evitar un entorno de IA completamente liberal y con libertad de expresión en la China continental, el Partido Comunista Chino pretende equipararse con Estados Unidos mediante un control autoritario sobre su población, manteniendo así su doctrina de “autosuficiencia tecnológica”.
Aportando su perspectiva sobre el nuevo orden global de la IA y la brecha ideológica entre Estados Unidos y China, el Dr. Wajahat Mehmood Qazi, asesor en IA y transformación digital para empresas tecnológicas privadas y profesor en la Universidad COMSATS de Lahore, explicó: “Sí, existe una brecha digital, pero lo interesante aquí es lo siguiente: el mundo está evolucionando, así que esta gran división ya no se trata de descentralización o centralización. Si observamos cómo China promueve la apertura al publicar sus modelos fundacionales, al mismo tiempo el ecosistema de sus modelos de lenguaje o de IA sigue siendo de proximidad cerrada. En cambio, el mundo occidental maneja una narrativa distinta: hablan de apertura, pero en realidad está más impulsada por el mercado. En mi opinión, estamos entrando en un mundo donde la innovación requiere métodos abiertos y cerrados al mismo tiempo.” (Qazi, 2025)
El concepto de innovación con características chinas se utiliza para describir un intento socialmente construido de ejemplificar un enfoque alternativo hacia la modernidad tecnológica, que combina el control autoritario con la prosperidad del desarrollo. Es una imagen reflejada del autoconcepto chino como un emprendedor normativo que busca legitimar su sistema de gobierno e influir en el discurso moral y tecnológico de la IA a escala global.
Conclusión
La perspectiva constructivista nos enseña que la competencia entre Washington y Pekín no está predeterminada; está siendo condicionada por percepciones, desconfianzas y versiones contrapuestas que pueden reconstruirse mediante el diálogo y reglas mutuas. Sin embargo, la división ideológica puede superarse creando herramientas inclusivas de gobernanza de la IA, centradas en la transparencia, los principios éticos y la responsabilidad compartida.
El terreno común que puede surgir a partir de una concepción mutua de las amenazas y los aspectos éticos de la IA permitiría a Estados Unidos y China abandonar el juego de suma cero y avanzar hacia un modelo de convergencia normativa e innovación responsable.
El constructivismo, por tanto, nos enseña que la cooperación en inteligencia artificial no es solo un requisito estratégico, sino también una opción social, basada en identidades cambiantes y en el reconocimiento de la interdependencia global.
La competencia entre grandes potencias se encuentra ahora en una fase transformadora, dejando atrás la tradicional carrera armamentista para dar paso a una naciente, pero poderosa, carrera por la inteligencia artificial.
En el contexto de la disputa entre EE. UU. y China, las administraciones de ambos países están haciendo todo lo posible por lanzar, implementar y consolidar estrategias nacionales clave en el campo de la IA. Ambas avanzan a un ritmo acelerado, desarrollando tecnologías avanzadas en los ámbitos político, económico y militar. Ya sea con DeepSeek de China o ChatGPT de Occidente, con el proyecto Stargate de Trump o el AgiBot de Xi, ambos están invirtiendo fuertemente en el sector tecno-IA.
A pesar de esta competencia, las dos potencias económicas también necesitan esfuerzos conjuntos y colaboración en varios temas de interés común. Hasta el momento, es difícil determinar quién liderará el orden global de la IA, pero las posibilidades de un enfrentamiento global en torno a la inteligencia artificial son reales.
