Resumen
Esta es la primera parte de un análisis que examina las percepciones iniciales y las realidades cambiantes de la guerra entre Rusia y Ucrania, iniciada en febrero de 2022. En sus primeras etapas, los relatos políticos y mediáticos occidentales fueron optimistas respecto a la resiliencia militar de Ucrania y a una posible victoria, destacando la resistencia heroica, el apoyo occidental y los fallos operativos de Rusia. Sin embargo, la realidad ha sido más compleja, ya que Ucrania ha enfrentado desafíos significativos, como inferioridad numérica y de equipamiento, subfinanciamiento, un número limitado de brigadas de combate y la ausencia de reservas estratégicas. A pesar de estas dificultades, Ucrania logró resistir los avances iniciales de Rusia, como lo evidencian hechos simbólicos como la defensa de la Isla de las Serpientes.
El artículo explora los costos humanos y económicos del conflicto en curso. Ucrania requiere aproximadamente 524 mil millones de dólares para su reconstrucción, tras una caída del 30% de su PBI en 2022 y la persistencia de dificultades económicas. La ayuda occidental ha sido considerable, superando los 400 mil millones de euros; sin embargo, el impacto económico del conflicto también ha afectado a los países donantes, generando inflación y desaceleración del crecimiento económico.
Palabras clave: Realismo, guerra, Ucrania
Introducción
Desde el inicio de la denominada “Operación Militar Especial” — la invasión de Ucrania por parte de Rusia —, la mayoría de los académicos, responsables de políticas públicas, líderes políticos y analistas de medios quedaron profundamente impresionados por la respuesta militar inicial de Ucrania. Muchos sostenían genuinamente que Rusia era débil, que las sanciones económicas paralizarían su economía, que el presidente Putin contaba con poco o ningún apoyo público y que, con una ayuda masiva de Estados Unidos y de la mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea, Ucrania no solo resistiría el ataque, sino que finalmente ganaría la guerra en su propio territorio e incluso podría facilitar un cambio de gobierno en el Kremlin.
Cualquier visión escéptica respecto a una posible victoria ucraniana fue rápidamente silenciada y descartada como propaganda prorrusa o incluso como desinformación deliberada, lo que sugería que quienes expresaban dudas eran, en mayor o menor medida, agentes de Putin.
Veamos algunos titulares de prensa a partir de marzo de 2022 (la guerra comenzó el 24 de febrero de 2022).
Narrativa excesivamente entusiasta
Al inicio de la invasión rusa a Ucrania, a finales de febrero de 2022, muchos informes y análisis mediáticos fueron inicialmente pesimistas, al predecir una rápida victoria rusa basada en las disparidades militares existentes. Sin embargo, hacia marzo de 2022, cuando las fuerzas ucranianas demostraron una inesperada resiliencia — repeliendo los avances sobre Kiev e infligiendo pérdidas significativas a las tropas rusas—, algunos medios occidentales comenzaron a publicar artículos más entusiastas y optimistas sobre la posibilidad de que Ucrania prevaleciera. Estos relatos solían destacar la moral ucraniana, el apoyo occidental y los fallos operativos de Rusia. A continuación, el lector encontrará varios ejemplos de ese período inicial, extraídos de diversas fuentes, incluidos artículos informativos y columnas de opinión.
Cabe reconocer que la cobertura mediática de este tema es inherentemente sesgada, ya que los medios occidentales suelen favorecer la perspectiva ucraniana. En contraste, los medios estatales rusos promovieron la narrativa opuesta (por ejemplo, la declaración prematura de victoria de RIA Novosti del 28 de febrero de 2022, la cual fue rápidamente retirada).
Uno de los acontecimientos que realmente inspiró al mundo en los primeros días de la guerra fue la denominada Campaña de la Isla de las Serpientes. La Isla de las Serpientes es un pequeño puesto avanzado ucraniano en el Mar Negro, con una superficie de apenas 0.17 km², ubicado a unos 48 km de la costa de Odesa. A pesar de su reducido tamaño, la isla tiene una gran importancia geoestratégica: alberga estaciones de radar, permite el lanzamiento de misiles y controla rutas marítimas clave para la exportación de granos desde Odesa. El control ruso de la isla amenazaba la costa sur de Ucrania y la navegación en el Mar Negro.[1]
En el primer día de la invasión, el crucero ruso Moskva (buque insignia de la Flota del Mar Negro) transmitió por radio: “Isla de las Serpientes, este es un buque de guerra ruso. Repito: depongan las armas… o serán bombardeados”. Los trece guardias fronterizos ucranianos respondieron: “Buque de guerra ruso, vete al cara…”. Las fuerzas rusas capturaron la isla mediante un asalto en helicóptero; los defensores fueron tomados como prisioneros de guerra, pero posteriormente intercambiados y condecorados con el título de Héroe de Ucrania. Como consecuencia, los medios tradicionales comenzaron a construir una imagen bastante optimista de la campaña ucraniana. A continuación, se presentan algunos ejemplos.
– The Atlantic – “Ucrania está ganando. No bajemos la guardia” (28 de marzo de 2022). Este artículo de opinión, escrito por Eliot A. Cohen, expresó un marcado optimismo respecto al desempeño de Ucrania en el campo de batalla, atribuyéndolo a una resistencia heroica y al apoyo occidental, al tiempo que señalaba las debilidades de Rusia. Citas clave: “Una resistencia ucraniana verdaderamente magnífica — heroica y astuta a la vez — respaldada por armas e inteligencia occidentales explica gran parte de esta situación” y “Si Ucrania prevalece, su ejemplo será al menos un elemento disuasorio parcial frente a nuevas aventuras de Rusia y, quizás, de China”. El artículo instaba a mantener el apoyo para asegurar una victoria ucraniana. [2]
– The Washington Post – “Las conversaciones entre Ucrania y Rusia generan optimismo, pero Occidente pide cautela” (29 de marzo de 2022).
Este reportaje destacó avances positivos surgidos de las conversaciones de paz en Estambul, donde Rusia se comprometió a reducir sus operaciones militares en torno a Kiev, lo que generó expectativas de una resolución favorable para Ucrania. Se subrayó el entusiasmo en torno a las propuestas ucranianas de neutralidad con garantías de seguridad, aunque matizado por cierto escepticismo. Un elemento clave de optimismo fue que las negociaciones “despertaron un atisbo de esperanza” en medio de la exitosa defensa ucraniana, con negociadores que buscaban respaldo internacional para poner fin al conflicto preservando la soberanía del país. [3]
– Associated Press (AP) – “Rusia dice que reducirá operaciones cerca de la capital de Ucrania” (29 de marzo de 2022). Este reportaje informativo transmitió un tono optimista tras el anuncio ruso de reducir los ataques sobre Kiev y Chernígov, interpretándolo como una señal de la creciente capacidad de negociación de Ucrania. Cita clave: “Rusia anunció el martes que reducirá de forma significativa las operaciones militares cerca de la capital de Ucrania y de una ciudad del norte, mientras comenzaban a perfilarse los contornos de un posible acuerdo para poner fin a la guerra”. El texto presentó este hecho como un posible punto de inflexión, con la delegación ucraniana delineando un marco de neutralidad respaldado por países garantes. [4]
– Deutsche Welle (DW) – “Los ucranianos han ganado la guerra de la información” (7 de marzo de 2022). Aunque centrado principalmente en el ámbito informativo, este artículo de la historiadora Margaret MacMillan extendió el optimismo al conflicto en general, al sostener que el éxito narrativo de Ucrania fortalecía su posición militar. Cita clave: “Los ucranianos han ganado la guerra de la información… Esto les está ayudando a ganar apoyo en todo el mundo, lo que a su vez se traduce en ayuda real sobre el terreno”. Se enfatizó que la simpatía global impulsaba la asistencia internacional, lo que podría inclinar la balanza a favor de Ucrania. [5]
– En un tono más bien absurdo, medios polacos informaron que una residente de Kiev habría destruido un dron militar ruso utilizando un frasco de pepinillos mientras fumaba un cigarrillo en el balcón de su vivienda. [6]
La realidad sobre el terreno fue, sin embargo, algo distinta. De hecho, como señaló acertadamente Valerii Zaluzhnyi – embajador de Ucrania en el Reino Unido y excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania –, antes de la invasión rusa las Fuerzas Armadas de Ucrania enfrentaban varios desafíos significativos:
1. Inferioridad numérica y de equipamiento: A finales de 2021, el ejército ruso era aproximadamente cinco veces más grande que el ucraniano, contaba con cuatro veces más tanques y vehículos blindados de combate, 3.4 veces más artillería y 4.5 veces más helicópteros de ataque. La Armada ucraniana era notablemente más débil, ya que carecía de portaaviones, destructores, corbetas o submarinos. [7]
2. Subfinanciamiento y estancamiento: A pesar de que los políticos declaraban que más del 5% del PBI se destinaba a seguridad y defensa, menos de la mitad del presupuesto asignado llegaba al Ministerio de Defensa. No hubo incrementos en el financiamiento para el desarrollo y la adquisición de armamento y equipos, destinándose la mayor parte de los recursos al sostenimiento financiero del personal militar. Esto provocó un estancamiento, caracterizado por la falta de recursos para el desarrollo y la preparación combativa, la salida de personal y unidades militares incompletas.
3. Número limitado de brigadas de combate: Al momento del nombramiento del autor como comandante en jefe en agosto de 2021, las Fuerzas Armadas de Ucrania contaban con solo 24 brigadas de combate, de las cuales 12 ya estaban desplegadas en operaciones en el este y el sur del país. Solo 12 brigadas de combate permanecían disponibles para su despliegue en caso de una agresión.
4. Insuficiencia de armamento moderno: Ucrania disponía de muy pocas armas modernas en comparación con Rusia. La necesidad total de recursos para repeler una agresión, incluyendo la reposición de misiles y municiones, se estimaba en cientos de miles de millones de grivnas, recursos con los que las Fuerzas Armadas no contaban.
5. Falta de reservas estratégicas y preparación: Las Fuerzas Armadas no pudieron crear reservas estratégicas suficientes, las cuales son cruciales para lograr la derrota del adversario. Ucrania se encontraba en clara inferioridad en personal, armamento y equipamiento militar, y carecía de la preparación necesaria para enfrentar la magnitud de la inminente invasión.
Estos desafíos dejaron a Ucrania en una situación de vulnerabilidad y permitieron a Rusia perseguir una estrategia basada en una acción militar rápida y decisiva.
La realidad sobre el terreno: ¿cuánto ha costado la guerra hasta ahora?
Hasta diciembre de 2025, la invasión rusa ha impuesto cargas financieras colosales tanto a Ucrania como a sus aliados occidentales. Los informes disponibles evalúan estos costos, que abarcan daños directos, contracciones económicas y gastos en ayuda internacional, a partir de evaluaciones económicas y sistemas de seguimiento de asistencia internacional.
Ucrania ha sufrido una devastación económica profunda. Según la Evaluación Rápida de Daños y Necesidades del Banco Mundial de febrero de 2025, el país requiere aproximadamente de 524 mil millones de dólares para su reconstrucción durante la próxima década, lo que refleja los daños físicos acumulados por la destrucción de infraestructura, la pérdida de viviendas y la interrupción de sectores productivos clave. [8]




Fuente: Ukraine Fourth Rapid Damage (RDNA4) and Needs Assessment (febrero de 2025). Grupo Banco Mundial. https://documents1.worldbank.org/curated/en/099022025114040022/pdf/P180174-ca39eccd-ea67-4bd8-b537-ff73a675a0a8.pdf
La guerra ha devastado sectores estratégicos como el de la agricultura, la energía y la industria manufacturera. El bloqueo de rutas de exportación clave, como los puertos del Mar Negro, provocó una contracción del 30% del PBI en 2022. Para mediados de 2025, el PBI de Ucrania seguía situándose entre 25% y 30% por debajo de los niveles previos a la guerra, con pérdidas anuales estimadas entre 40–50 mil millones de dólares debido a la reducción de la producción y el comercio. [9]
El gasto militar se ha disparado, absorbiendo más del 50% del presupuesto nacional, con un total cercano a los 100 mil millones de dólares desde 2022, financiado parcialmente mediante un endeudamiento interno y presiones inflacionarias, que alcanzaron un pico del 26% en 2022. [10]
Los costos humanitarios, que incluyen el desplazamiento de aproximadamente 6 millones de refugiados y migrantes internos, suman miles de millones de dólares adicionales en asistencia social. [11]
En conjunto, las proyecciones estiman que el daño económico total relacionado con la guerra en Ucrania podría alcanzar los 2.4 billones de dólares para 2025, aunque esta cifra probablemente subestima efectos indirectos como la pérdida de capital humano y los daños ambientales. [12]
Los países occidentales, principalmente Estados Unidos y los Estados miembros de la Unión Europea, también han asumido costos significativos mediante ayuda directa y repercusiones económicas indirectas. La ayuda bilateral total de los donantes occidentales superó los 400 mil millones de euros (430 mil millones de dólares) para junio de 2025, incluyendo asistencia militar, financiera y humanitaria. [13]
Estados Unidos ha comprometido 175 mil millones de dólares en asignaciones presupuestarias, de los cuales 130.6 mil millones se habían ejecutado hasta agosto de 2025, incluyendo 66.9 mil millones en asistencia militar, como armamento y entrenamiento. [14] Por su parte, las instituciones de la Unión Europea y sus Estados miembros aportaron cerca de 197 mil millones de dólares, que incluyen 63.2 mil millones provenientes del presupuesto de la UE y el apoyo a 8 millones de refugiados. [15] El Reino Unido comprometió 12.8 mil millones de libras esterlinas, de los cuales 7.8 mil millones se destinaron a fines militares. [16]
Más allá de la ayuda directa, la guerra generó fuertes impactos económicos en Occidente. Los precios de la energía se dispararon debido a las sanciones sobre el petróleo y el gas rusos, contribuyendo a una inflación promedio del 8–10% en la UE durante 2022–2023 y a una reducción del crecimiento anual del PBI de 0.5–1%. [17] Estados Unidos enfrentó presiones inflacionarias similares, mientras que el crecimiento económico mundial se desaceleró al 3.1% en 2022, en parte debido a las disrupciones en las cadenas de suministro. [18] La proximidad al conflicto amplificó los costos para los países del este de la UE, con déficits acumulados del PBI estimados entre 200 y 300 mil millones de euros en Europa para 2025. [19]
En suma, el costo financiero total de la guerra supera los 3 billones de dólares para Ucrania y sus aliados, lo que ejerce una fuerte presión sobre los presupuestos públicos y profundiza las desigualdades globales. [20]
Si bien el mantenimiento de la ayuda internacional es crucial para la resiliencia de Ucrania, el aumento sostenido de los costos subraya la necesidad de avanzar hacia soluciones diplomáticas que mitiguen un mayor deterioro económico.
Continuará…
