AI Development Governance Africa: Start Create a sleek, futuristic background for a technology summit, featuring a glowing digital map of africa on a blue background. the design should include modern tech elements like neon circuits, digital grids, and abstract data streams, all in vibrant

La política de la localización: una mirada crítica al desarrollo de la IA, las (des)ventajas geográficas y la gobernanza en África.

Resumen

El artículo aborda la cuestión de la localización en el desarrollo y la gobernanza de la inteligencia artificial (IA) en África. La discusión se basa en ideas sobre la ventaja geográfica y la combinación de factores que afectan las desigualdades en el desarrollo de la IA, y cómo esto influye en la capacidad de los países para moldear normas, culturas y mecanismos de gobernanza en torno a esta tecnología. El documento analiza documentos de políticas públicas y bases de datos en línea para destacar la posición de África en el desarrollo de la IA, su enfoque de gobernanza y la relación simbiótica que explica la influencia de los países avanzados y las corporaciones tecnológicas en el panorama de la IA. A partir de esto, se propone el concepto de “política de la localización” para ampliar la comprensión sobre cómo el poder que reside en los sistemas de IA está vinculado a su ubicación primaria, y cómo esta realidad, a su vez, (re)produce desequilibrios y oportunidades desiguales para África en términos de desarrollo y gobernanza de la IA. El artículo concluye señalando las implicaciones para la contribución africana a las culturas, el diseño y la gobernanza globales de la IA, en un contexto de urgente necesidad de políticas equilibradas en este ámbito.

Introducción

La carrera por la supremacía en el desarrollo y la gobernanza de la IA se ha intensificado entre países líderes como Estados Unidos, varias naciones europeas y China (Bradford, 2023). Muchas de las empresas y modelos de IA más grandes tienen sus orígenes en estos países y se benefician de enormes inversiones en capacidad de cómputo, datos y talento (Moorosi, 2024). En contraste, los países africanos cuentan principalmente con ecosistemas emergentes de startups de IA, coordinados por polos tecnológicos como la ‘Silicon Savannah’ en Kenia (Eke et al., 2023), y los periodistas africanos han tenido que adaptarse al uso de herramientas como ChatGPT, dada la relevancia de la IA generativa para la producción mediática (Gondwe, 2023). Aunque muchas de estas experiencias reflejan el potencial creativo de África en el sector de la IA, así como su creciente mercado para tecnologías y herramientas de IA (Okolo et al., 2023), el continente aún enfrenta una compleja combinación de factores históricos, culturales, políticos, legales, económicos, laborales y relacionados con los datos, en su impulso por desarrollar y gobernar esta tecnología. Esta combinación de factores ha sido tema de estudio por parte de diversos investigadores (Muldoon y Wu, 2023; Png, 2022). Yo retomo esta línea de análisis enfocándome en la cuestión de la localización dentro de ese conjunto, y en cómo este concepto ayuda a explicar aspectos de la relación simbiótica entre países y plataformas en la configuración del diseño y los principios de gobernanza de la IA en un contexto global.

Mi análisis se sitúa en la intersección entre los estudios críticos de medios (Ott y Mack, 2014), la geopolítica digital (Wong, 2021) y los estudios sobre IA (Crawford, 2021), buscando demostrar por qué la IA, entendida como una herramienta política para construir conocimiento y generar mapas de significado, debe ser analizada desde su contexto de ubicación. Este enfoque sobre la “condición locacional” se relaciona además con estudios en geografía económica y ventaja locacional (Dunning, 1998; Iammarino y McCann, 2013), los cuales explican por qué las multinacionales, como las compañías de IA, tienden a establecer sus sedes en ciertas ubicaciones, y cómo esas ubicaciones tienen mayor capacidad para adquirir poder e influencia. Esto se conecta con la idea de que el lugar donde se ubica la sede de una empresa tecnológica influye considerablemente en sus decisiones (Sargsyan, 2016), lo cual presupone que el desarrollo avanzado de IA otorga una ventaja locacional al lugar donde se origina dicho desarrollo, convirtiéndolo en un centro de poder capaz de moldear las normas, la ética y la gobernanza globales de la IA. Es esta presuposición la que interrogo planteando la siguiente pregunta: ¿Cómo explican los temas relacionados con la localización del desarrollo de la IA el impacto que los países africanos tienen para influir en el diseño, la cultura y la gobernanza de la IA, considerando las desigualdades entre las naciones avanzadas y el resto del mundo?

Esta pregunta es crucial porque revela qué países están mejor posicionados para definir la IA en un momento en que se están consolidando el diseño, las normas, la ética, los principios y la gobernanza de esta tecnología. Esto también me lleva a proponer lo que llamo la “política de la localización” como un concepto para profundizar en nuestra comprensión sobre cómo la ubicación principal de las empresas líderes de IA en regiones avanzadas (como el Norte Global) expone las desigualdades en el desarrollo y la gobernanza de la IA en el resto del mundo. En este artículo, las ubicaciones avanzadas se refieren a Estados Unidos, Europa y China — siguiendo la descripción de Bradford (2023), quien los define como los tres imperios digitales, con la capacidad no solo de definir el ecosistema digital según sus culturas y prioridades, sino también de moldear los valores digitales de otros países bajo su influencia. La discusión que sigue se estructura a través de una revisión bibliográfica, una metodología empleada, los hallazgos obtenidos y mi argumentación sobre la política de la localización.

Localización y el conjunto de factores en el desarrollo de la IA

En el panorama de la inteligencia artificial, los principios éticos son fundamentales, ya que guían el desarrollo, diseño y gobernanza de esta tecnología (Tidjon y Khomh, 2022). En África, algunos de los valores éticos y culturales que, según investigadores, deberían orientar el desarrollo de la IA incluyen el ‘ubuntu’ (humanidad comunal), el humanismo y los saberes indígenas (Nayebare, 2019; Mhlambi y Tiribelli, 2023). Sin embargo, esto aún no se ha materializado lo suficiente, dado que las tecnologías de IA en el continente siguen siendo en gran medida una importación occidental (Eke et al., 2023).

No obstante, los sistemas africanos de IA desarrollados localmente han ido en aumento, como lo evidencian la creación de polos tecnológicos como el ‘Silicon Savannah’ en Kenia, el ‘Sheba Valley’ en Etiopía y el ‘Yabacon Valley’ en Nigeria (Eke et al., 2023). Estos centros funcionan como ecosistemas que brindan apoyo a startups de IA, respaldadas por comunidades como Data Science Nigeria y Deep Learning Indaba (Nuwer, 2024). Okolo et al. (2023) identifican al menos 102 de estas startups en África. Sin embargo, enfrentan desafíos como infraestructura limitada para tecnologías intensivas en energía y cómputo, así como la escasez de expertos (Nuwer, 2024). Estos desafíos suponen que el desarrollo de la IA en el continente probablemente quede rezagado respecto a los avances globales, lo cual tiene implicaciones en la capacidad de África para influir en la configuración de normas, ética y gobernanza de la IA.

Estados Unidos sigue siendo un actor dominante en la definición de la ética y gobernanza de la IA. Chan et al. (2021), por ejemplo, señalan que EE. UU. predomina en el espacio del desarrollo de IA, en línea con su poder económico y cultural, seguido de cerca por China, lo cual apunta a una guerra tecnológica entre ambas potencias en el ámbito de la geopolítica digital (Wong, 2021). En particular, China ha exportado tecnologías de reconocimiento facial e iniciativas de ciudades inteligentes a África, siendo el mayor inversionista extranjero en TICs del continente (Lin, 2024), con un acceso cada vez mayor a conjuntos de datos africanos (Okolo et al., 2023), lo que resulta preocupante. Además, las inversiones en IA siguen concentrándose en países como EE. UU. y China, mientras que solo el 1% del capital de riesgo mundial fluye hacia África (Moorosi, 2024). Esto significa que las ganancias del desarrollo de IA suelen reinvertirse en los países líderes, lo que genera mayores desigualdades con el resto del mundo (Chan et al., 2021).

Aunque empresas tecnológicas como Google y Microsoft han invertido en África mediante la creación de laboratorios de IA en países del continente, Chan et al. (2021) indican que es común que el personal de estos centros resida en países avanzados. Estas grandes empresas de IA también han diversificado su presencia geográfica subcontratando algunas operaciones mediante una división internacional del trabajo en África. Pero tienden a hacerlo de forma explotadora, por ejemplo, contratando etiquetadores de datos con bajos salarios, lo que evidencia la desventaja locacional del continente (Ludec et al., 2023).

Todo esto remite a la relación entre trabajo y capital, lo cual refuerza la descripción de Muldoon y Wu (2023) sobre la cadena global de suministro de IA como colonial, ya que se realiza mediante una división internacional del trabajo digital que extrae valor del trabajo en el Sur Global para beneficiar a las empresas tecnológicas occidentales. También refuerza una producción de conocimiento hegemónica basada en valores y saberes occidentales que marginan las alternativas no occidentales (Muldoon y Wu, 2023). Esta producción de conocimiento hegemónica plantea cuestionamientos sobre el rol del ser humano en la máquina, ya que la IA no se basa en modelos abstractos, sino que está arraigada en la agencia humana y los valores culturales (Natale y Guzman, 2022).

Asimismo, dicha producción de conocimiento se vincula con los discursos sobre el poder en los estudios críticos de medios (Ott y Mack, 2014), así como con la relevancia de la IA en el trabajo creativo y cultural (Lee, 2022), como lo demuestra el uso de ChatGPT, el cual — según periodistas africanos — se basa en un corpus africano pobre y poco representativo, perpetuando estereotipos del continente (Gondwe, 2023).

Todo lo anterior indica la mezcla de factores históricos, tecnológicos, económicos, laborales y culturales que subyacen en el desarrollo y despliegue de la IA en el contexto locacional africano, con implicaciones directas para los resultados de su gobernanza.

Gobernanza de la IA y regulación digital en África

En términos de gobernanza, los actores estatales en África han elaborado instrumentos políticos y legales a nivel local, y apenas están comenzando a participar en conversaciones multilaterales globales. Ejemplos de estos foros multilaterales incluyen la Alianza para la Gobernanza de la IA del Foro Económico Mundial (2025), donde están representados tres países africanos (Ruanda, Sudáfrica y Kenia), y la Alianza Global para la Inteligencia Artificial (2025), donde Senegal es el único país africano. No está claro qué nivel de influencia ejercen los países africanos en cuerpos multilaterales como estos, aunque todo indica que la inclusión suele ser meramente performativa y sirve para “mostrar virtud o con fines promocionales” (Png, 2022: párr. 17). A nivel continental y regional, Plantinga et al. (2024) observan que los países africanos han comenzado a adoptar estrategias de IA, pero sin considerar cuán viables son para su implementación o si realmente se adecuan a los contextos locales.

También existen leyes de localización de datos, que estipulan que los datos deben almacenarse y procesarse en el lugar donde se generan, con restricciones sobre su transferencia transfronteriza (Giovane et al., 2023). Estas leyes, que subrayan la relevancia geográfica de los datos, han sido introducidas por al menos 16 países africanos, incluidos Mauricio, Lesoto y Costa de Marfil. También están presentes en instrumentos legales relacionados con protección de datos, transacciones financieras, ciberseguridad y telecomunicaciones en varios países del continente (CIPESA, 2022). La localización, por tanto, es el principio subyacente en la localización de datos, lo cual destaca la importancia de los datos para el control y la gobernanza de la IA. Sargsyan (2016: 2224) señala, por ejemplo: “los países que albergan centros de datos y oficinas de intermediarios tienen más oportunidades para influir en las decisiones de las empresas y reclamar jurisdicción sobre los datos almacenados en su territorio”. Lo crucial aquí es la presencia de centros de datos, que son fundamentales para la producción de IA, y en este sentido los países africanos enfrentan desafíos, ya que la infraestructura de centros de datos en el continente aún es incipiente, aunque está creciendo (DCByte, 2023).

En cuanto a la aplicación de leyes, solo unos pocos países han logrado imponer con éxito regulaciones locales y reclamar jurisdicción sobre los datos almacenados en centros de datos, siendo Estados Unidos el más exitoso (Sargsyan, 2016: 2231). Esto pone en evidencia las dificultades que enfrentan los gobiernos africanos para implementar políticas de IA, ya que, según CIPESA (2022), hay escasa evidencia de que las leyes de localización de datos hayan sido efectivamente aplicadas en África.

Donde sí ha habido una implementación más concreta es en la imposición de impuestos al uso de internet, como ha ocurrido en países como Guinea, Benín, Uganda y Zimbabue (Bergére, 2019). Las plataformas de infraestructura mediante las cuales los gobiernos imponen estos impuestos son los proveedores locales de servicios de internet (ISPs) y las compañías de telecomunicaciones (Bergére, 2019). Este mismo mecanismo se ha utilizado para imponer bloqueos de internet en África, donde se busca interrumpir el uso mediante ISPs locales (Parks y Thompson, 2020). En general, los países africanos tienen una posición de poder favorable frente a los ISPs locales. Además, el hecho de que se pueda prohibir la operación de grandes empresas tecnológicas y de IA en cualquier país africano demuestra que el Estado tiene capacidad para imponer controles como último recurso. Los usuarios también pueden organizar acciones colectivas contra las empresas de IA (Fratini y Musiani, 2024).

Todo esto destaca las diversas maneras en que el poder y la gobernanza se disputan a nivel local, pero dice poco sobre el lugar que ocupa África en la construcción y definición de la ética, gobernanza y cosmovisiones de la IA a nivel global. Si, como señala Sargsyan (2016), el lugar donde tiene su sede una empresa tecnológica influye significativamente en sus decisiones, entonces ¿qué implica el historial de África en el desarrollo de IA para su capacidad de influir en el diseño, ética, culturas y gobernanza de esta tecnología? Esta es la pregunta que busco responder al analizar la relevancia de la política de la localización en la IA africana.

Método

Para ello, he adoptado un enfoque metodológico basado en el análisis textual de documentos de políticas sobre IA y un análisis crítico de bases de datos en internet que contienen información sobre la ubicación de empresas/modelos de IA. Para los documentos de política de IA, me centré en tres ámbitos.

El primer ámbito se refiere a las políticas de IA de países africanos. Seleccioné las estrategias de IA de cuatro países: Mauricio (Mauritius AI Strategy, 2018), Egipto (Egypt AI Strategy, 2021), Ruanda (Rwandan National AI Policy, 2022) y Nigeria [borrador] (Nigerian AI Strategy, 2024), representando a África del Sur, Norte, Este y Oeste respectivamente. También revisé la Estrategia de IA de la Unión Africana (2024). Mauricio, Egipto y Ruanda son particularmente relevantes por ser los tres primeros países en introducir estrategias de IA en África. Elegí estrategias de IA porque representan uno de los principales enfoques de los responsables de políticas públicas en el continente (Maslej et al., 2024). He analizado estas estrategias a partir de temas que desarrollé tras revisar y codificar los textos.

El segundo ámbito incluye las políticas de IA de actores globales líderes en el sector: Estados Unidos, la Unión Europea y China. El análisis en este caso buscó determinar si dichas políticas exigen que las empresas de IA desarrollen sus tecnologías conforme a principios y estándares establecidos por estos países líderes.

El tercer ámbito considera las políticas de algunas de las empresas y modelos de IA más importantes: OpenAI y Gemini (por EE. UU.), Darktrace (por el Reino Unido) y UBTECH y Qwen (por China). Mi objetivo fue examinar si estas empresas/modelos de IA ajustan sus políticas y prácticas a los países o lugares donde tienen su sede principal.

Para las búsquedas en bases de datos, consulté y revisé las siguientes fuentes con el fin de determinar la ubicación de empresas de IA a nivel global: Datamation (ver Jungco, 2024), AI Directory (2024) y Companies Market Capitalisation (2024). También utilicé fuentes como Epoch AI (2024), el AI Country Activity Tracker del Emerging Technology Observatory (2024) y el AI Index Report (Maslej et al., 2024). En general, mi objetivo fue evaluar el lugar que ocupa África en el desarrollo de la IA en comparación con los países líderes, antes de considerar el poder de influencia que otorga la localización a los países en términos de diseño, ética y gobernanza de la IA — el fundamento principal de la política de la localización.

Ventaja locacional y desarrollo de la IA en África

Si bien reconozco la variedad de factores que conforman el desarrollo de la inteligencia artificial, mis hallazgos se centran en la localización, considerando el número de empresas de IA con sede en África y en otras regiones. En este sentido, descubrí que la mayoría de las empresas de IA tienen su sede en países avanzados, siendo Estados Unidos el país que alberga a muchas de las compañías más grandes del sector.

Estas empresas cuentan con una capitalización significativa, como se muestra en la lista de Companies Market Cap, lo que les permite escalar globalmente e invertir en infraestructura y modelos de IA que impactan profundamente en las sociedades. La revisión de Jungco (2024) muestra que una abrumadora mayoría (80%) de estas compañías están ubicadas en EE. UU. (81 de 101 empresas). El siguiente país en la lista es el Reino Unido, con ocho empresas. India y Canadá tienen tres cada uno; China y Alemania, dos cada uno; e Israel y Hong Kong, una empresa cada uno. Esta misma tendencia se observa en los datos recopilados por AI Directory (2024) y Companies Market Capitalisation (2024).

Compilé las tres listas (Jungco, 2024; AI Directory y Companies Market Cap) y eliminé los duplicados. La lista combinada incluyó 234 de las empresas de IA más grandes (ver Tabla 1), con valores que van desde Apple (3.3 billones de dólares) hasta FR8Tech (2.1 millones de dólares). El resultado muestra que, con un 73%, Estados Unidos es el líder indiscutido. Le siguen India (5.98%), Reino Unido (5.56%), China (2.99%) y Canadá (2.56%). Ningún país africano figura en la lista.

202508071654011232511849

También se observa un resultado similar en los datos sobre modelos de inteligencia artificial destacados, como ChatGPT de OpenAI, Qwen de Alibaba y Llama de Meta. La Tabla 2 muestra que, al aislar los modelos de IA pertenecientes a organizaciones o entidades originarias de un solo país, dos tercios (67.7%) de estos modelos notables pueden ser rastreados hasta Estados Unidos. Nuevamente, ningún otro país se acerca; los más cercanos son el Reino Unido, China, Canadá y Alemania. Maslej et al. (2024), en el AI Index, también demuestran que los modelos fundacionales de IA — base de la IA generativa — son mucho más comunes en EE. UU. Nuevamente, no hay entradas correspondientes de África.

20250807165418836070393

Si África no alberga las sedes de las principales empresas o modelos de inteligencia artificial, ¿qué se puede decir entonces sobre las startups de IA? Para responder a esta pregunta, consulté el AI Country Activity Tracker 2024, el cual presenta datos sobre la cantidad de patentes de IA aprobadas según la ubicación de los países, incluidas las patentes de startups de IA. Los datos, presentados en la Tabla 3, muestran que África solo se encuentra por delante de Medio Oriente; aun así, el continente representa apenas el 0.000006 % (es decir, 157 de las 250,224 patentes de IA registradas en el rastreador). Y solo tres países africanos son responsables de estas cifras: Sudáfrica (139 patentes), Marruecos (17 patentes) y Kenia (1 patente). Aunque esta cifra de 157 es ligeramente superior a las 102 startups reportadas por Okolo et al. (2023), las conclusiones son similares: África aún tiene un largo camino por recorrer para ponerse al día en el desarrollo de la inteligencia artificial en el futuro.

20250807165434627362622

Todo esto demuestra que, aunque África proporciona mano de obra y datos para empresas de inteligencia artificial a nivel global, y está posicionada para convertirse en un mercado significativo a medida que se expande la conectividad a internet (Access Partnership, 2024), apenas alberga sedes de compañías de IA, especialmente de las más grandes. Esto subraya el carácter incipiente del continente en materia de desarrollo de IA y sugiere que los países africanos probablemente estarán limitados en su capacidad para influir en la ética, las culturas y la gobernanza global de la IA. Esto quizás explique por qué ningún país africano ha aprobado una ley específica sobre inteligencia artificial (aunque hay intentos en curso), concentrándose en su lugar en grupos de trabajo, políticas nacionales y estrategias (Maslej et al., 2024). A continuación, analizo estas estrategias para examinar el enfoque político hacia el desarrollo y la gobernanza de la IA en África.

Análisis de las estrategias de IA en África

Mi análisis de las estrategias y políticas de inteligencia artificial de Mauricio, Egipto, Ruanda, Nigeria y la Unión Africana muestra que convergen en torno a cuatro temas principales: adopción de la IA para el crecimiento económico, asociación y colaboración en IA, mejora de la ética y gobernanza de la IA, y fortalecimiento de la capacidad local en materia de IA.

El énfasis en la IA como motor de crecimiento económico es comprensible, dado que su potencial para transformar la economía es un atractivo clave. Este enfoque, presente en todas las estrategias, resalta cómo la IA puede impulsar el desarrollo económico en diversos sectores (ver especialmente la Estrategia de Mauricio). Pero más importante, en el contexto de esta discusión, son las desigualdades en la cooperación internacional y la gobernanza multiactoral que estas estrategias revelan.

Para ilustrar esto, me remito al Pilar Dos de la Estrategia de IA de Nigeria, que destaca la necesidad de asociación y colaboración entre actores locales e internacionales para aprovechar el conocimiento y los recursos en materia de IA. La Política de IA de Ruanda también recomienda asociaciones internacionales para el desarrollo de la IA. Sin embargo, las colaboraciones — especialmente con actores privados internacionales — hacen evidente la necesidad de evaluar de dónde provienen los principales socios. Estas entidades pueden colaborar con países africanos e invertir en IA, pero continúan operando principalmente bajo las reglas establecidas en sus países de origen, incluso si también cumplen con las leyes de los países subsidiarios (este punto se desarrolla en la sección siguiente). La excepción serían las colaboraciones dentro del propio continente, como se observa en las estrategias de Egipto y la UA.

El tercer tema, centrado en la ética y la gobernanza, reconoce los riesgos de la IA y la necesidad de mitigarlos. Subraya la importancia de establecer principios de IA como la equidad, la transparencia y la rendición de cuentas (ver la Estrategia de Nigeria). La Estrategia de la UA también menciona la necesidad de protegerse contra sesgos y riesgos para los valores africanos, el conocimiento indígena y el patrimonio cultural. Esto se conecta con la Agenda 2063 de la UA, que incluye un mandato cultural y mediático para apoyar una IA inclusiva y ética mediante valores como el ‘ubuntu’. Sin embargo, la planificación para abordar estos riesgos generalmente apunta hacia una gobernanza multiactoral. Por ejemplo, la Estrategia de Egipto busca “contribuir activamente a los esfuerzos globales y desempeñar un papel activo en la IA en diferentes foros internacionales” (Sección 5.1). La Política de Ruanda también expresa la intención de “contribuir activamente a dar forma a principios y prácticas responsables de IA en plataformas internacionales” (Recomendación clave 14). De igual forma, la Estrategia de la UA promueve un “enfoque de gobernanza multinivel” (Sección 2.4.1). Todas muestran un movimiento hacia una mayor inclusión en la gobernanza internacional, de ahí el uso reiterado del término “activamente” en muchas estrategias. Mi punto, sin embargo, es que, sin importar cuán “activamente” los países africanos deseen influir en la cooperación, la ética y la gobernanza de la IA, primero es necesario reconocer la posición actual de África en el desarrollo de la IA.

Los responsables de políticas en el continente parecen haber reconocido esta realidad, lo cual se refleja en su enfoque en el fortalecimiento de la capacidad local. La Estrategia de la UA, por ejemplo, señala que África enfrenta desafíos como la falta de plataformas de cómputo, datos limitados para entrenar modelos de IA y una escasa oferta de habilidades en IA, observando que, hasta 2023, todas las supercomputadoras del mundo estaban ubicadas en solo 30 países. La Estrategia de Nigeria también reconoce la necesidad de construir “infraestructuras accesibles y localizadas, y capacidad de cómputo” (Sección 1.4.2) mediante la disponibilidad de computación de alto rendimiento. En Ruanda y Egipto, se hace énfasis en la capacitación en IA desde las escuelas.

Lo que aquí se evidencia es un reconocimiento de que el continente aún va rezagado en el desarrollo de IA, aunque cuenta con un ecosistema de startups en crecimiento y un mercado poco saturado. Esto subraya la necesidad de interrogar el desarrollo de la IA, las ventajas y desventajas que representa la ubicación, y sus vínculos con las desigualdades en la gobernanza. Sostengo que esto debería ser una consideración central en África, a partir de lo que denomino la política de la localización.

La política de la localización

Habiendo establecido la base fundamental de mi argumento, ahora defino la política de la localización como la manera en que el poder presente en las grandes tecnologías y los sistemas de inteligencia artificial está asociado a su localización primaria en lugares con desarrollo tecnológico y de IA avanzada, y cómo esta realidad subyacente, a su vez, (re)produce desequilibrios y oportunidades desiguales para el desarrollo y la gobernanza de la IA en los países del Sur Global, particularmente en África.

La política de la localización pone de relieve el conjunto de ventajas que tienen países como Estados Unidos, China y los europeos, donde están ubicadas las sedes de las principales empresas de IA. En contraste, los países africanos — a pesar de los avances en el ecosistema de startups de IA y de las intervenciones estatales en políticas públicas — sufren una serie de desventajas en esferas de localización, política, economía, cultura, datos, trabajo e historia. Abordar este conjunto de desventajas es lo que el continente necesita para convertirse en una ubicación influyente desde la cual puedan moldearse los valores, principios éticos y normas de gobernanza que rigen la IA.

Para ampliar mi argumento, me refiero a las políticas de IA de algunas de las mayores compañías y a los principios rectores para la IA que han elaborado los países líderes en tecnología. Tomemos como ejemplo a OpenAI. Los Términos de Uso de OpenAI (2024) especifican que la resolución de disputas entre la empresa y los usuarios en cualquier parte del mundo será coordinada por la ‘National Arbitration and Mediation’, con sede en Nueva York. La ley que rige el arbitraje es la ‘Federal Arbitration Act’ de Estados Unidos. Además, establece que “la ley de California regirá estos Términos” y que “las reclamaciones que surjan de o estén relacionadas con estos Términos se presentarán exclusivamente ante los tribunales federales o estatales de San Francisco, California” (ver la sección ‘Governing Law’). Esto no sorprende, dado que OpenAI tiene su sede en San Francisco. En el caso de Gemini (2024), propiedad de Google, la ley que rige el Acuerdo de Usuario es la del estado de Nueva York, y el acuerdo se considera como un “contrato celebrado y ejecutado íntegramente dentro del Estado de Nueva York” (ver la sección ‘Governing Law’).

Encontré un patrón similar en el Reino Unido y China. En el Reino Unido, Darktrace (2024), una empresa de ciberseguridad basada en IA, indica que la ley que rige su ‘Master Services Agreement’ es la ley de Inglaterra y Gales, excepto si el cliente se encuentra en Estados Unidos, en cuyo caso se aplican las leyes de California. En China, la Sección VII de los Términos de Uso de UBTECH (2023), una empresa de robótica con IA, establece: “El establecimiento, eficacia, ejecución, interpretación y resolución de disputas de este [acuerdo de usuario] están sujetos a las leyes de la República Popular China (excluyendo Hong Kong, Macao y Taiwán)”. Lo mismo ocurre con Qwen de Alibaba (2023), que está cubierto por los Términos de Uso del sitio web internacional de Alibaba Cloud, cuya ley aplicable es la de Singapur, donde Alibaba tiene su oficina en Asia-Pacífico.

Por tanto, señalo que las empresas de IA se rigen por las leyes de los países donde tienen su sede, y someten la gobernanza de sus tecnologías a dichas normativas. Estas compañías también han estado bajo constante presión para desarrollar reglas conforme a los valores, principios éticos y estándares de sus naciones anfitrionas, en parte debido a los dictados de la geopolítica digital y a la competencia por la supremacía en IA.

Estados Unidos, por ejemplo, emitió la orden ejecutiva del presidente Biden sobre una Inteligencia Artificial Segura, Confiable y Digna de Confianza (US Executive Order, 2023), con la cual buscaba promover un mercado de IA que enfatizara la innovación y el liderazgo estadounidense (Sección 2(h)) y la necesidad de alentar a los socios internacionales a respaldar los compromisos voluntarios de las empresas de IA de EE.UU. (Sección 11(a)(ii)). Sin embargo, estos compromisos voluntarios están fundamentados en la necesidad del liderazgo estadounidense y en “garantizar que la inteligencia artificial esté alineada con los valores compartidos por todos los estadounidenses” (Ley propuesta de la Comisión Nacional de IA, 2023, Sección 3(g)(1)).

La orden ejecutiva de Biden fue reemplazada en enero de 2025 por la orden ejecutiva de Trump sobre IA, acertadamente titulada “Eliminando barreras al liderazgo estadounidense en inteligencia artificial”. Todo esto resalta que una intención clave de la política de EE. UU. es que el diseño de la IA refleje el liderazgo geopolítico, las normas culturales, los valores éticos y el sistema jurídico estadounidense.

Una línea de argumentación similar se aplica a Europa y China. En Europa, la primera cláusula de la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea (2024) establece que su propósito es establecer “un marco jurídico uniforme” para el desarrollo y despliegue de la IA “de conformidad con los valores de la Unión” (Sección 1), y respalda el “enfoque europeo centrado en el ser humano respecto a la IA y el liderazgo global” en su desarrollo (Sección 8).

En China, se publicaron en agosto de 2023 las Medidas para la Generación de IA, que incluyen una cláusula según la cual las tecnologías de IA generativa no deben producir contenidos que inciten a la “subversión de la soberanía nacional ni al derrocamiento del sistema socialista” (Henshall, 2023: párr. 2). Este mismo espíritu es evidente en el Reglamento sobre la Gestión de la Síntesis Profunda de los Servicios de Información en Internet (2023), promulgado por la Administración del Ciberespacio de China (2022). Allí se exige que, en el desarrollo de productos como la IA, las empresas respeten las leyes chinas y sigan una dirección política y orientación de valores correctas.

Esto se hizo claramente evidente con el lanzamiento en enero de 2025 de DeepSeek, un asistente de IA basado en China que, al ser preguntado sobre la Plaza de Tiananmén, se negó a responder, afirmando que seguía “directrices éticas” y agregó: “Respeto las leyes y contextos culturales en los que opero” (conversación del autor con DeepSeek). Todo esto demuestra que el diseño y despliegue — ya sea expansivo o restrictivo — de las tecnologías de IA están sujetos al sistema de valores del país de origen. Así, la política de la localización sostiene las diferentes visiones que los países líderes en tecnología tienen sobre la IA en su lucha por la supremacía; visiones que no necesariamente incluyen perspectivas africanas, aunque estas tecnologías se desplieguen y usen ampliamente en el continente.

Conclusión

En este artículo he analizado la importancia de la ubicación de las empresas de inteligencia artificial (IA) y, al hacerlo, introduje el concepto de política de la localización como una forma de ampliar nuestra comprensión sobre el lugar que ocupan las naciones en el desarrollo de la IA y cómo esto se traduce en la influencia que ejercen en su gobernanza. Mi análisis mostró que, aunque África cuenta con un ecosistema emergente de startups de IA, una base de usuarios en expansión y creciente influencia estatal en el diseño de políticas, el continente aún enfrenta una combinación de desventajas históricas, tecnológicas, políticas, legales, económicas, laborales y de datos. Esta combinación revela el desventajoso posicionamiento geográfico que enfrenta África como un espacio desde el cual puedan definirse la ética, las culturas y la gobernanza de la IA a nivel global.

Esto se relaciona con la observación de Hassan (2023) sobre la “falta de innovaciones africanas en IA que estén enraizadas en el contexto local pero que tengan el potencial de competir a escala global” (p. 1430). Lo que encontré fue que las empresas de IA con presencia global tienen su sede principalmente en los países líderes en tecnología (EE. UU., China y naciones europeas) y se rigen por las leyes de esos países. A su vez, las leyes y políticas de esos países exigen que dichas empresas incorporen los valores, normas y culturas nacionales en sus sistemas de IA.

La relación entre los sistemas de IA y los valores culturales expuesta en este trabajo señala una conexión clara entre los estudios de medios, la cultura y la IA. En particular, el artículo resalta la importancia de considerar cómo la IA se produce y moldea a partir de entendimientos culturales, y cómo a su vez la IA proyecta, reproduce y transforma la cultura. Esto sugiere la necesidad de un mayor énfasis investigativo en las conexiones entre medios, IA y cultura, considerando que la IA representa una intersección entre trabajo humano, aprendizaje automático, infraestructura (como centros de datos), recursos minerales (como el litio), insumos mediáticos (grandes volúmenes de información, textos, imágenes, videos, mapas y códigos) y sistemas de clasificación que, en conjunto, transforman los modelos de IA en mecanismos de construcción de conocimiento (Crawford, 2021). El resultado son productos mediados (por ejemplo, respuestas de IA y decisiones automatizadas) que simultáneamente representan y transforman la cultura, aun cuando son moldeados por ella.

Más importante aún, en el contexto de este artículo, es la necesidad de considerar la localización de todo ello. Es decir, la interacción globalizada y compleja de lugares en el desarrollo y gobernanza de la IA, que potencialmente determina qué culturas son elevadas y cuáles son progresivamente silenciadas en una relación marcada por la hegemonía y la desigualdad.

La clave para comprender esta mezcla de hegemonía y desigualdad es el principio de ventaja locacional, que Iammarino y McCann (2013) describen como una relación bidireccional entre las multinacionales y sus sedes. Señalan que, así como la ubicación se vuelve cada vez más crucial para las multinacionales, estas también son cada vez más importantes para las ciudades o países donde se ubican. Esto refuerza mi argumento sobre la política de la localización: así como las grandes empresas de IA necesitan ubicaciones como EE. UU. o China que ofrezcan las condiciones adecuadas para establecer sus sedes, los países líderes en tecnología también necesitan y utilizan a estas empresas para establecer los paradigmas culturales y de gobernanza de las tecnologías de IA.

Esta estructura refleja los desequilibrios en el desarrollo de la IA y explica por qué los sistemas de gobernanza de IA existen dentro de regímenes institucionalmente heterogéneos que reproducen la dominación del Norte Global (Png, 2022). Enfrentar estos desequilibrios es algo en lo que los países africanos, con apoyo de la Unión Africana, deberían enfocarse. Y ya hay señales iniciales de que lo están haciendo, como se ve en las estrategias nacionales de IA. Sin embargo, se requiere un enfoque más audaz y sólido para el desarrollo de la IA que se ajuste al contexto sociopolítico único de África y a su evolución económica, con el fin de confrontar los desequilibrios ligados a la política de la localización. De esta forma, África podría posicionarse para obtener una ventaja locacional, con consecuencias importantes para una IA más inclusiva y para una mayor contribución de los países del Sur Global a las culturas y valores integrados en los sistemas de IA y en los marcos éticos que los rigen.

Agradecimientos

El autor expresa su agradecimiento a los editores y revisores por sus valiosos y constructivos comentarios, así como a los participantes del Simposio Internacional sobre Culturas de la IA 2023 en la Universidad de Turín por sus aportes, los cuales fortalecieron este artículo.

Declaración de intereses en conflicto

El autor declara que no existen conflictos de interés con respecto a la investigación, autoría y/o publicación de este artículo.

Financiamiento

El autor declara haber recibido el siguiente apoyo financiero para la investigación, autoría y/o publicación de este artículo: Este trabajo fue financiado por Leverhulme Trust como parte de una Beca de Carrera Temprana (Early Career Fellowship). La Universidad de Sheffield proporcionó financiamiento para el acceso abierto.

Referencias

Access Partnership (2024) Tech Policy Trends 2024. Available at: https://accesspartnership.com/tech-policy-trends-2024-the-global-south-is-the-new-epicentre-of-internet-governance-innovation/ (accessed 4 January 2025).
African Union (2024) Continental artificial intelligence strategy. Available at: https://au.int/sites/default/files/documents/44004-doc-EN-_Continental_AI_Strategy_July_2024.pdf (accessed 10 October 2024).
AI Directory (2024) Database of artificial intelligence & machine learning companies. Available at: https://www.aidirectory.org/ (accessed 10 September 2024).
Bergére C (2019) “Don’t tax my megabytes”: Digital infrastructure and the regulation of citizenship in Africa. International Journal of Communication 13: 4309–4326.
Bradford A (2023) Digital Empires: The Global Battle to Regulate Technology. New York, NY: Oxford University Press. Crossref.
Chan A, Okolo CT, Terner Z, et al. (2021) The limits of global inclusion in AI development. arXiv. Crossref. PubMed.
CIPESA (2022) Which way for data localisation in Africa? Available at: https://cipesa.org/wp-content/files/briefs/Which_Way_for_Data_Localisation_in_Africa___Brief.pdf (accessed 16 December 2024).
Companies Market Capitalisation (2024) Largest AI companies by market capitalization. Available at: https://companiesmarketcap.com/artificial-intelligence/largest-ai-companies-by-marketcap/#google_vignette (accessed 5 September 2024).
Crawford K (2021) The Atlas of AI: Power, Politics, and the Planetary Costs of Artificial Intelligence. New Haven: Yale University Press.
Cyberspace Administration of China (2022) Provisions on the management of deep synthesis of internet information services. Available at: https://www.cac.gov.cn/2022-12/11/c_1672221949354811.htm (accessed 12 October 2024).
Darktrace (2024) Master services agreement. Available at: https://cdn.prod.website-files.com/626ff4d25aca2edf4325ff97/66fc2bc0317776db72ac418c_Darktrace%20MSA%20v2.0%202024-10-01.pdf (accessed 4 October 2024).
DCByte (2023) Africa’s key data centre markets. Available at: https://africadca.org/wp-content/uploads/2023/07/Title_Africas-Key-Data-Centre-Markets.pdf (accessed 17 December 2024).
Dunning JH (1998) Location and the multinational enterprise: A neglected factor? Journal of International Business Studies 29(1): 45–66. Crossref. Web of Science.
Egypt AI Strategy (2021) Egypt National Artificial Intelligence strategy. Available at: https://mcit.gov.eg/Upcont/Documents/Publications_672021000_Egypt-National-AI-Strategy-English.pdf (accessed 5 July 2023).
Eke DO, Wakunuma K, Akintoye S (2023) Introducing responsible AI in Africa. In: Eke DO, Wakunuma K, Akintoye S (eds) Responsible AI in Africa: Challlenges and opportunities. Chan, Switzerland: Palgrave Macmillan, pp.1–11. Crossref.
Emerging Technology Observatory (2024) AI Country Activity Tracker. Available at: https://cat.eto.tech/?countryGroups=Africa%2CAsia%20Pacific%2CEurope%2CLatin%20America%20and%20the%20Caribbean%2CNorthern%20America%2COceania&dataset=Patent&expanded=Summary-metrics (accessed 7 September 2024).
Epoch AI (2024) Notable AI models. Available at: https://epoch.ai/data/notable-ai-models?view=table#explore-the-data (accessed 7 September 2024).
European Union (2024) Artificial Intelligence Act. Available at: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/PDF/?uri=OJ:L_202401689 (accessed 25 January 2025).
Fratini S, Musiani F (2024) Data localization as contested and narrated security in the age of digital sovereignty: The case of Switzerland. Information, Communication & Society: 1–19. Crossref. Web of Science.
Gemini (2024) User Agreement. Available at: https://www.gemini.com/legal/user-agreement#section-business-day (accessed 4 October 2024).
Giovane CD, Ferencz J, López-González J (2023) The nature, evolution and potential implications of data localisation measures. OECD Trade Policy Papers, No. 278. Paris, France: OECD Publishing.
Global Partnership on Artificial Intelligence (2025) GPAI Members. Available at: https://gpai.ai/community/ (accessed 7 January 2025).
Gondwe G (2023) CHATGPT and the Global South: How are journalists in sub-Saharan Africa engaging with generative AI? Online Media Global Communication 2(2): 228–249. Crossref.
Hassan Y (2023) Governing algorithms from the South: A case study of AI development in Africa. AI & Society 38: 1429–1442. Crossref. Web of Science.
Henshall W (2023) How China’s new AI rules could affect U.S. companies. Times, 19 September.
Iammarino S, McCann P (2013) Multinationals and Economic Geography: Location, Technology and Innovation. Cheltenham: Edward Elgar. Crossref.
Jungco KG (2024) 100 top AI companies trendsetting in 2024. Available at: https://www.datamation.com/featured/ai-companies/ (accessed 9 September 2024).
Lee H-K (2022) Rethinking creativity: Creative industries, AI and everyday creativity. Media, Culture & Society 44(3): 601–612. Crossref. Web of Science.
Lin B (2024) Beyond authoritarianism and liberal democracy: Understanding China’s artificial intelligence impact in Africa. Information, Communication & Society 27(6): 1126–1141. Crossref. Web of Science.
Ludec CL, Cornet M, Casilli AA (2023) The problem with annotation. Human labour and outsourcing between France and Madagascar. Big Data & Society 10(2): 1–13. Crossref.
Maslej N, Fattorini L, Perrault R, et al. (2024) The AI index 2024 annual report. Available at: https://aiindex.stanford.edu/wp-content/uploads/2024/05/HAI_AI-Index-Report-2024.pdf (accessed 23 September 2024).
Mauritius AI Strategy (2018) Maritius Artificial Intelligence strategy. Available at: https://ncb.govmu.org/ncb/strategicplans/MauritiusAIStrategy2018.pdf (accessed 20 June 2023).
Mhlambi S, Tiribelli S (2023) Decolonizing AI Ethics: Relational Autonomy as a Means to Counter AI Harms. Topoi 42: 867–880. Crossref. Web of Science.
Moorosi N (2024) Better data sets won’t solve the problem — we need AI for Africa to be developed in Africa. Nature 636: 276. Crossref. PubMed. Web of Science.
Muldoon J, Wu BA (2023) Artificial intelligence in the colonial matrix of power. Philosophy & Technology 36(80): 1–24.
Natale S, Guzman AL (2022) Reclaiming the human in machine cultures: Introduction. Media, Culture & Society 44(4): 627–637. Crossref. Web of Science.
National AI Commission Act (2023) National AI Commission Act (H.R.4223). Available at: https://www.congress.gov/bill/118th-congress/house-bill/4223/text (accessed 4 October 2024).
Nayebare M (2019) Artificial intelligence policies in Africa over the next five years. XRDS 26(2): 50–54 Crossref.
Nigerian AI Strategy (2024) National Artificial Intelligence strategy [draft]. Available at: https://ncair.nitda.gov.ng/wp-content/uploads/2024/08/National-AI-Strategy_01082024-copy.pdf (accessed 4 October 2024).
Nuwer R (2024) Africa’s newest resource could be a game-changer for the global south. Nature, 19 September.
Okolo CT, Aruleba K, Obaido G (2023) Responsible AI in Africa—Challenges and opportunities. In: Eke DO, Wakunuma K, Akintoye S (eds) Responsible AI in Africa: Challenges and Opportunities. Chan, Switzerland: Palgrave, pp.35–64. Crossref.
OpenAI (2024) Terms of Use. Available at: https://openai.com/policies/row-terms-of-use/ (accessed 4 October 2024).
Ott BL, Mack RL (2014) Critical Media Studies: An Introduction. West Sussex: Wiley Blackwell.
Parks L, Thompson R (2020) The slow shutdown: Information and Internet regulation in Tanzania from 2010 to 2018 and impacts on online content creators. International Journal of Communication 14: 4288–4438. Web of Science.
Plantinga P, Shilongo K, Mudongo O, et al. (2024) Responsible artificial intelligence in Africa: Towards policy learning. Data & Policy 6: e72. Crossref. Web of Science.
Png M-T (2022) At the tensions of South and North: Critical roles of Global South stakeholders in AI governance. In: Bullock JB, Chen Y-C, Himmelreich J, et al. (eds) The Oxford Handbook of AI Governance. Oxford: Oxford University Press. Crossref.
Qwen (2023) Alibaba cloud international website terms of use. Available at: https://www.alibabacloud.com/help/en/legal/latest/alibaba-cloud-international-website-terms-of-use-alibaba-cloud-international-website-terms-of-use (accessed 8 October 2024).
Rwandan National AI Policy (2022) The national AI policy. Available at: https://rura.rw/fileadmin/Documents/ICT/Laws/Rwanda_national_Artificial_intelligence_Policy.pdf (accessed 5 July 2023).
Sargsyan T (2016) Data localization and the role of infrastructure for surveillance, privacy, and security. International Journal of Communication 10: 2221–2237. Web of Science.
Tidjon LN, Khomh F (2022) The different faces of AI ethics across the world: A principle-implementation gap analysis. arXiv. Crossref.
UBTECH (2023) Terms of Use. Available at: https://www.ubtrobot.com/en/privacy/termOfUse (accessed 4 October 2024).
US Executive Order (2023) Executive order on the safe, secure, and trustworthy development and use of artificial intelligence. Available at: https://www.whitehouse.gov/briefing-room/presidential-actions/2023/10/30/executive-order-on-the-safe-secure-and-trustworthy-development-and-use-of-artificial-intelligence/ (accessed 10 January 2024).
Wong PN (2021) Techno-Geopolitics: US-China Tech War and the Practice of Digital Statecraft. London: Routledge. Crossref.
World Economic Forum (2025) AI Governance Alliance – Our partners. Available at: https://initiatives.weforum.org/ai-governance-alliance/partners#countries=Africa (accessed 7 January 2025).

First published in: Sage Journals | Media, Culture & SocietyVolume 47, Issue 5, July 2025, Pages 1042-1056 Original Source
Vincent Obia

Vincent Obia

Escuela de Periodismo, Medios y Comunicación, Universidad de Sheffield.

Leave a Reply