Estimados colegas, estimados invitados,
Esta Cumbre, por la que agradezco el liderazgo de los Emiratos Árabes Unidos, es un momento clave en nuestros esfuerzos por contener el aumento de la temperatura global dentro de 1,5°C. Hemos alcanzado el primer Balance Global, y aunque hay razones para ser optimistas, el objetivo sigue estando muy lejos. La COP28 debe ser un punto de inflexión. Se nos pide que fijemos una dirección clara y pongamos en marcha acciones concretas, razonables pero concretas, como triplicar la capacidad mundial de generación de energía renovable para 2030 y duplicar la tasa mundial de mejoras anuales de la eficiencia energética, como también ha señalado la Presidencia.
Italia está haciendo su parte en el proceso de descarbonización, y lo hace de forma pragmática, es decir, con un enfoque tecnológicamente neutro, libre de radicalismos innecesarios. Mi idea es que si queremos ser eficaces, si queremos una sostenibilidad medioambiental que no comprometa la esfera económica y social, lo que debemos perseguir es una transición ecológica, y no ideológica.
Estamos sustituyendo gradualmente la generación de electricidad con carbón por energías renovables, hemos adoptado un nuevo Plan de Energía y Clima, y estamos invirtiendo recursos y atención en los biocombustibles, hasta el punto de que estamos entre los fundadores de la Alianza Mundial de Biocombustibles. En el contexto europeo, hemos trazado un camino hacia la neutralidad de carbono para 2050 y para reducir las emisiones al menos un 55% para 2030.
Pero también nos hemos comprometido a garantizar, a través del programa “Fit for 55” de la UE, un enfoque multisectorial que refuerce los mercados laborales y mitigue el impacto sobre nuestros ciudadanos. Y este es un punto esencial, porque si pensamos que la transición verde puede acarrear costes inasumibles, sobre todo para los más vulnerables, la condenamos al fracaso.
Italia tiene la intención de destinar una parte muy importante del Fondo Italiano para el Clima -cuya dotación global es de 4.000 millones de euros- al continente africano. Pero no con un enfoque caritativo, porque África no necesita caridad. Necesita que se la ponga en condiciones de competir en pie de igualdad, para crecer y prosperar gracias a la multitud de recursos que el continente posee. Una cooperación entre iguales, rechazando planteamientos paternalistas y depredadores.
La energía es una de las piedras angulares del Plan Mattei para África, el plan de cooperación y desarrollo en el que Italia está trabajando con gran determinación para crear asociaciones mutuamente beneficiosas y apoyar la seguridad energética de las naciones africanas y mediterráneas. Y también, de este modo, estamos trabajando para convertirnos en un centro estratégico de energía limpia, desarrollando la infraestructura y la capacidad de generación necesarias, en nuestra patria y en el Mediterráneo.
Tras la Conferencia de Roma sobre Desarrollo y Migración, se establecieron dos nuevos instrumentos financieros para abordar las causas profundas de la migración, luchar contra los traficantes de seres humanos y garantizar el derecho a no emigrar.
Seguiremos apoyando el Fondo Verde para el Clima también en el próximo ciclo y, como ya anuncié ayer, contribuiremos con 100 millones de euros al nuevo fondo para pérdidas y daños, fuertemente impulsado por la Presidencia emiratí.
Y todas estas prioridades estarán también en el centro de la Presidencia italiana del G7, en 2024.
Quiero dar las gracias, para concluir, a la Presidencia emiratí y al Sultán Al Jaber y expresarles mi enhorabuena por una COP28 de éxito absoluto.
Todos somos conscientes, colegas, de que muchos de los esfuerzos que estamos haciendo hoy producirán probablemente resultados visibles cuando muchos de nosotros ya no tengamos funciones de responsabilidad. Pero hacerlo de todos modos -no por nosotros mismos sino por los que vendrán después de nosotros- define el valor de nuestro liderazgo.
Como escribió Warren Buffet: “Hoy hay alguien sentado a la sombra porque otro plantó un árbol hace mucho tiempo”.
Gracias.
