Los esfuerzos internacionales, como el Acuerdo de París, buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero los expertos dicen que los países no están haciendo lo suficiente para limitar el peligroso calentamiento global.
Resumen
Los países han debatido cómo combatir el cambio climático desde principios de la década de 1990. Estas negociaciones han dado lugar a varios acuerdos importantes, incluidos el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París.
En general, los gobiernos están de acuerdo con la ciencia detrás del cambio climático, pero han discrepado sobre quién tiene mayor responsabilidad, cómo hacer seguimiento a las metas de reducción de emisiones y si se debe compensar a los países más afectados.
Las conclusiones del primer balance global, discutido en la Cumbre del Clima de la ONU de 2023 en Dubái, Emiratos Árabes Unidos (EAU), señalaron que los gobiernos deben hacer más para evitar que la temperatura promedio global aumente 1.5 °C.
Introducción
Durante las últimas décadas, los gobiernos han prometido colectivamente frenar el calentamiento global. Pero, a pesar de una diplomacia más intensa, el mundo ya está enfrentando las consecuencias del cambio climático, y se espera que estas empeoren.
A través del Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París, los países acordaron reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, pero la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera sigue aumentando, calentando la Tierra a un ritmo alarmante. Los científicos advierten que, si este calentamiento continúa sin control, podría provocar una catástrofe ambiental en gran parte del mundo, incluyendo un aumento impresionante del nivel del mar, incendios forestales devastadores, sequías e inundaciones sin precedentes, y una pérdida generalizada de especies.
Desde la negociación del acuerdo de París en 2015, muchos de los 195 países que forman parte del acuerdo han fortalecido sus compromisos climáticos — incluyendo promesas de reducir emisiones y apoyar a los países en la adaptación a los efectos del clima extremo — durante las conferencias anuales sobre el clima de la ONU, conocidas como la Conferencia de las Partes (COP). Aunque los expertos señalan que se ha avanzado claramente hacia la transición energética limpia, reducir las emisiones actuales ha resultado difícil para los principales emisores del mundo. Por ejemplo, Estados Unidos podría estar en camino de aumentar la producción de combustibles fósiles vinculada al calentamiento global bajo la administración de Donald Trump, la cual ha minimizado anteriormente los efectos del cambio climático y se ha retirado dos veces del Acuerdo de París.
¿Cuáles son los acuerdos internacionales más importantes sobre el cambio climático?
Protocolo de Montreal, 1987: Aunque no fue creado con el objetivo de abordar el cambio climático, el Protocolo de Montreal fue un acuerdo ambiental histórico que se convirtió en un modelo para la diplomacia futura en este tema. Todos los países del mundo eventualmente ratificaron el tratado, el cual les exigía dejar de producir sustancias que dañasen la capa de ozono, como los clorofluorocarbonos (CFC). El protocolo ha logrado eliminar casi el 99% de estas sustancias que agotan el ozono. En 2016, las partes acordaron mediante la Enmienda de Kigali reducir también la producción de hidrofluorocarbonos (HFC), potentes gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático.
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), 1992. Ratificada por 197 países, incluyendo a Estados Unidos, este acuerdo histórico fue el primer tratado global en abordar explícitamente el cambio climático. La Convención estableció un foro anual, conocido como la Conferencia de las Partes o COP, para discusiones internacionales destinadas a estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Estas reuniones dieron lugar al Protocolo de Kioto y al Acuerdo de París.
Protocolo de Kioto, 2005. El Protocolo de Kioto, adoptado en 1997 y que entró en vigor en 2005, fue el primer tratado climático legalmente vinculante. El Protocolo requirió que los países desarrollados redujeran sus emisiones en un promedio del 5% por debajo de los niveles de 1990, y estableció un sistema para monitorear el progreso de los países. Sin embargo, el tratado no obligaba a los países en desarrollo, incluidos grandes emisores de carbono como China e India, a tomar medidas. Estados Unidos firmó el acuerdo en 1998 pero nunca lo ratificó y posteriormente retiró su firma.
Acuerdo de París, 2015. El acuerdo climático global más importante hasta la fecha, el Acuerdo de París exige que todos los países establezcan compromisos de reducción de emisiones. Los gobiernos fijan objetivos, conocidos como contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés), con el propósito de evitar que la temperatura promedio global aumente más de 2°C por encima de los niveles preindustriales, y de hacer esfuerzos para mantenerla por debajo de 1.5°C. También busca alcanzar emisiones netas cero a nivel mundial — es decir, que la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos sea igual a la cantidad eliminada de la atmósfera — en la segunda mitad del siglo. (Esto también se conoce como neutralidad climática o neutralidad de carbono).
Estados Unidos, el segundo mayor emisor del mundo, es el único país que se ha retirado del acuerdo, una decisión que tomó el presidente Donald Trump durante su primera administración en 2017. Aunque el expresidente Joe Biden reincorporó al país al acuerdo en su primer día en el cargo, Trump volvió a retirar a Estados Unidos el primer día de su segunda administración en 2025. Otros tres países no han aprobado formalmente el acuerdo: Irán, Libia y Yemen.
¿Existe un consenso sobre la ciencia del cambio climático?
Sí, existe un amplio consenso entre la comunidad científica, aunque algunos niegan que el cambio climático sea un problema, incluidos ciertos políticos en Estados Unidos. Cuando los equipos negociadores se reúnen para las conversaciones climáticas internacionales, hay “menos escepticismo sobre la ciencia y más desacuerdo sobre cómo establecer prioridades”, dice David Victor, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de California en San Diego. La base científica es la siguiente:
• La temperatura promedio de la Tierra está aumentando a un ritmo sin precedentes;
• Las actividades humanas, especialmente el uso de combustibles fósiles — carbón, petróleo y gas natural — son los principales impulsores de este rápido calentamiento y del cambio climático; y
• Se espera que el calentamiento continuo tenga efectos perjudiciales en todo el mundo.
Los datos obtenidos de núcleos de hielo muestran que la temperatura promedio de la Tierra está aumentando hoy más que en cualquier otro momento en los últimos ochocientos mil años. Los científicos señalan que esto se debe en gran parte a las actividades humanas durante los últimos 150 años, como la quema de combustibles fósiles y la deforestación. Estas actividades han incrementado drásticamente la cantidad de gases de efecto invernadero que atrapan el calor — principalmente el dióxido de carbono — en la atmósfera, lo que ha provocado el calentamiento del planeta.
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), un organismo de la ONU establecido en 1988, evalúa regularmente la ciencia climática más actual y produce informes consensuados para los países.
¿Por qué los países intentan mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1.5°C?
Los científicos han advertido durante años sobre las catastróficas consecuencias ambientales si la temperatura global sigue aumentando al ritmo actual. La temperatura promedio de la Tierra ya ha subido aproximadamente 1.1°C por encima de los niveles preindustriales, según una evaluación de 2023 del IPCC. El informe, elaborado por más de doscientos científicos de más de sesenta países, predice que el mundo alcanzará o superará los 1.5 °C de calentamiento dentro de las próximas dos décadas, incluso si las naciones reducen drásticamente sus emisiones de inmediato. (Varios cálculos estiman que el calentamiento global ya superó ese umbral en 2024).
Un informe anterior y más completo del IPCC resumió los graves efectos que se esperan cuando la temperatura global aumente 1.5 °C:
• Olas de calor. Muchas regiones sufrirán más días calurosos, y aproximadamente el 14% de la población mundial estará expuesta a periodos de calor extremo al menos una vez cada cinco años.
• Sequías e inundaciones. Las regiones serán más vulnerables a sequías e inundaciones, lo que dificultará la agricultura, reducirá los rendimientos de los cultivos y provocará escasez de alimentos.
• Aumento del nivel del mar. Decenas de millones de personas viven en regiones costeras que serán sumergidas en las próximas décadas. Las pequeñas naciones insulares son especialmente vulnerables.
• Cambios en los océanos: Hasta el 90% de los arrecifes de coral desaparecerán y los océanos se volverán más ácidos. Las pesquerías a nivel mundial serán mucho menos productivas.
• Deshielo del Ártico. Al menos una vez por siglo, el Ártico experimentará un verano sin hielo marino, algo que no ha ocurrido en al menos dos mil años. El 40% del permafrost del Ártico se derretirá para finales de siglo.
• Pérdida de especies: Más insectos, plantas y vertebrados estarán en riesgo de extinción.
Los científicos advierten que las consecuencias serán mucho peores si se alcanza el umbral de los 2°C. “Vamos directo al desastre si no logramos controlar el calentamiento, y necesitamos hacerlo con urgencia”, afirma Alice C. Hill, investigadora principal de energía y medio ambiente en el CFR (Council on Foreign Relations).
¿Qué países son responsables del cambio climático?
La respuesta depende de a quién se le pregunte y de cómo se midan las emisiones. Desde las primeras negociaciones climáticas en los años noventa, los funcionarios han debatido sobre qué países — si los desarrollados o los en desarrollo — tienen mayor culpa por el cambio climático y, por lo tanto, deberían reducir más sus emisiones.
Los países en desarrollo argumentan que los países desarrollados han emitido más gases de efecto invernadero a lo largo del tiempo. Sostienen que estos países desarrollados deberían ahora asumir una mayor parte de la carga, ya que pudieron hacer crecer sus economías sin restricciones. De hecho, Estados Unidos ha sido el mayor emisor histórico, seguido por la Unión Europea (UE).

Sin embargo, China e India se encuentran ahora entre los principales emisores anuales del mundo, junto con Estados Unidos. Los países desarrollados han argumentado que esas naciones deben hacer más actualmente para enfrentar el cambio climático.

En el contexto de este debate, los principales acuerdos climáticos han evolucionado en la forma en que abordan la reducción de emisiones. El Protocolo de Kioto exigía únicamente a los países desarrollados reducir sus emisiones, mientras que el Acuerdo de París reconoció que el cambio climático es un problema compartido y pidió a todos los países establecer metas de reducción de emisiones.
¿Qué avances han logrado los países desde el Acuerdo de París?
Cada cinco años, los países deben evaluar su progreso hacia la implementación del acuerdo mediante un proceso conocido como el balance global. El primero de estos informes, publicado en septiembre de 2023, advirtió a los gobiernos que “el mundo no está en camino de cumplir los objetivos a largo plazo del Acuerdo de París”.
Dicho esto, los países han logrado ciertos avances durante las cumbres anuales sobre el clima de la ONU, como el compromiso histórico de establecer el Fondo para Pérdidas y Daños en la COP27 celebrada en Sharm el-Sheij, Egipto. El fondo tiene como objetivo abordar la desigualdad del cambio climático proporcionando asistencia financiera a los países más pobres, que suelen ser los menos responsables de las emisiones globales pero los más vulnerables a los desastres climáticos. En la COP28, se decidió que el fondo estará inicialmente alojado en el Banco Mundial, y varios países ricos — como Estados Unidos, Japón, Reino Unido y los miembros de la Unión Europea — prometieron inicialmente alrededor de 430 millones de dólares en conjunto. En la COP29, los países desarrollados se comprometieron a triplicar su financiamiento climático para los países en desarrollo, alcanzando un total de 300 mil millones de dólares anuales para 2035.
Recientemente, ha habido esfuerzos globales para reducir las emisiones de metano, que representan más de la mitad del calentamiento provocado por el ser humano en la actualidad debido a su alta potencia y capacidad para atrapar calor en las primeras décadas tras su liberación. Estados Unidos y la Unión Europea presentaron el Compromiso Global sobre el Metano en la COP26, con el objetivo de reducir en un 30% los niveles de emisiones de metano entre 2020 y 2030. En la COP28, las empresas petroleras anunciaron que reducirían sus emisiones de metano provenientes de pozos y perforaciones en más del 80% para finales de la década. Sin embargo, los compromisos para eliminar gradualmente los combustibles fósiles no fueron renovados al año siguiente en la COP29.
¿Son suficientes los compromisos asumidos en el Acuerdo de París?
La mayoría de los expertos opinan que las promesas de los países no son lo suficientemente ambiciosas ni se implementarán con la rapidez necesaria para limitar el aumento de la temperatura global a 1.5°C. Según el ‘Climate Action Tracker’, elaborado por las organizaciones sin fines de lucro ‘Climate Analytics’ y ‘NewClimate Institute’, con sede en Alemania, las políticas de los países firmantes del Acuerdo de París hasta finales de 2022 podrían provocar un aumento de 2.7°C (4.9°F) para el año 2100.
“El Acuerdo de París no es suficiente. Incluso en el momento de su negociación, ya se reconocía que no era suficiente”, afirma Alice C. Hill, del CFR. “Fue solo un primer paso, y la expectativa era que, con el tiempo, los países regresarían con mayores niveles de ambición para reducir sus emisiones.”
Desde 2015, decenas de países — incluidos los principales emisores — han presentado compromisos más sólidos. Por ejemplo, el presidente Biden anunció en 2021 que Estados Unidos buscaría reducir sus emisiones entre un 50 y un 52% en comparación con los niveles de 2005 para 2030, duplicando el compromiso del expresidente Barack Obama. Al año siguiente, el Congreso estadounidense aprobó una legislación que podría acercar al país a alcanzar ese objetivo. Mientras tanto, la Unión Europea se comprometió a reducir al menos un 55% de sus emisiones respecto a los niveles de 1990 para 2030, y China declaró que pretende alcanzar su pico de emisiones antes de 2030.
Sin embargo, la temperatura media global aún superará los 2°C (3.6°F) para el año 2100, incluso si los países cumplen plenamente sus compromisos para 2030 y más allá. Si los más de cien países, que han establecido o están considerando metas de emisiones netas cero, las implementan completamente, el calentamiento podría limitarse a 1.8°C (3.2°F), según el ‘Climate Action Tracker’.

¿Cuáles son las alternativas al Acuerdo de París?
Algunos expertos prevén que las acciones climáticas más significativas ocurrirán en otros espacios. El economista de la Universidad de Yale, William Nordhaus, sostiene que los acuerdos internacionales puramente voluntarios, como el Acuerdo de París, fomentan el aprovechamiento gratuito (free-riding) y están destinados al fracaso. Según él, la mejor manera de reducir las emisiones globales sería que los gobiernos negociaran un precio universal del carbono, en lugar de centrarse en límites de emisiones por país. Otros proponen nuevos acuerdos que se apliquen a emisiones o sectores específicos, como complemento al Acuerdo de París.
En los últimos años, la diplomacia climática ha ocurrido cada vez más mediante agrupaciones minilaterales. El Grupo de los Veinte (G20), que representa a países responsables del 80% de la contaminación global por gases de efecto invernadero, se ha comprometido a dejar de financiar nuevas plantas de energía a carbón en el extranjero y acordó triplicar la capacidad de energía renovable para finales de esta década. Sin embargo, hasta ahora los gobiernos del G20 no han logrado fijar una fecha límite para eliminar gradualmente los combustibles fósiles. En 2022, los países miembros de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) establecieron como meta lograr emisiones netas cero en la aviación comercial para 2050. Mientras tanto, muchas ciudades del mundo han hecho sus propias promesas. En Estados Unidos, más de seiscientos gobiernos locales han desarrollado planes de acción climática que incluyen objetivos de reducción de emisiones.
La industria también es una fuente importante de contaminación por carbono, y muchas empresas han afirmado que intentarán reducir sus emisiones o volverse neutras o negativas en carbono, lo que significa que eliminarían más carbono de la atmósfera del que emiten. La iniciativa ‘Science Based Targets’, una organización con sede en el Reino Unido considerada el “estándar de oro” en la validación de planes corporativos de emisiones netas cero, afirma haber certificado los planes de más de tres mil empresas y planea más que triplicar esa cifra para 2025. Aun así, los analistas advierten que persisten muchos desafíos, incluidos los métodos de contabilidad utilizados y la falta de transparencia en las cadenas de suministro.
